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Tema: HIGIENE INDUSTRIAL

 

HIGIENE OPERATIVA

 Ing. ALFREDO PINASCO

 

HIGIENE INDUSTRIAL

Introducción de conceptos, terminología, metodología de los principios de higiene industrial.

 

La "higiene industrial" es una técnica de prevención de enfermedades profesionales que actúa sobre el ambiente y las condiciones de trabajo, por lo tanto, no trata de curar o prevenir médicamente la E.P.; sino aborda el problema tecnológicamente sobre el ambiente laboral. Estudia y modifica el medio ambiente físico, químico o biológico del trabajo, para evitar especialmente las enfermedades profesionales.

Es decir, son Técnicas encaminadas a paliar o evitar las modificaciones del medio ambiente laboral, para mejorar las condiciones del mismo, regulando las constantes de ventilación, humedad, temperatura, presión, ruidos, etc. y manteniéndolo exento de contaminantes físicos, químicos y biológicos, o en su defecto, conservándolos, dentro de unos límites tolerables para la salud.

Según la Asociación Norteamericana de Higienistas Industriales, la define: es una ciencia y un arte que tiene por objeto al reconocimiento, evaluación y control de aquellos factores o tensiones ambientales que se originan en el lugar de trabajo y que pueden causar enfermedades, perjuicios a la salud o al bienestar, o incomodidades e ineficiencia entre los trabajadores o entre los ciudadanos de la comunidad.

La Conferencia Gubernamental Americana de Higienistas Industriales (Americam Conference of Governmental Industrial Hygienists - ACGIH -), elabora anualmente recomendaciones sobre valores límite umbral para sustancias químicas y agentes físicos (TLVs: Threshold Límit Values) e índices biológicos de exposición (BEI: Biological Exposure Indices) en el ambiente de trabajo. En su "Declaración de Principios para el uso de los TLVs y BEIs" expone que se han desarrollado como guías para la ayuda en el control de los riesgos para la salud y no se opone a que se utilicen como suplemento a los programas de salud y seguridad en el trabajo, siempre y cuando contribuyan a la mejora general de la protección de los trabajadores.

 

Otro concepto (OIT-OMS) "Promover y mantener el más alto nivel de bienestar físico, mental y social de los trabajadores en todas las profesiones. Prevenir todo daño causado a la salud de estos por las condiciones de su trabajo. Protegerlo contra los riesgos resultantes por la presencia de agentes perjudiciales. Colocar y mantener al trabajador en un empleo conveniente a sus aptitudes fisiológicas, en suma adaptar el trabajo al hombre y cada hombre a su tarea.

Se entenderá por "prevención" el conjunto de actividades o medidas adoptadas o previstas en todas las fases de actividad del establecimiento o centro de trabajo con el fin de evitar o disminuir los riesgos derivados del trabajo. La prevención es un derecho, no se adquiere, se hace; no es un gasto sino una inversión. Prevenir los riesgos laborales es necesario, pero por otra parte hay que mejorar las condiciones de trabajo y por lo tanto significa evitar los daños a la salud causados por el trabajo. El conocimiento completo del riesgo es la primera medida para una eficaz prevención.

El "riesgo laboral" es la posibilidad o aquellas contingencias producidas por diversos agentes capaces de realizar un daño a la persona que trabaja. Para calificar un riesgo desde el punto de vista de su gravedad, se valorarán conjuntamente la probabilidad de que se produzca el daño y la severidad del mismo.

 

¿Cómo se clasifican los riesgos?

Los riesgos que podemos encontrar en los ambientes de trabajo se pueden agrupar en cinco tipos: Seguridad, Agentes Físicos, Contaminantes Químicos, Agentes Biológicos, Tensiones Ergonómicas. Los factores de riesgos en el trabajo se pueden considerar en cinco grupos:

 

1° grupo.- condiciones de seguridad: Máquinas y equipos, herramientas, instalaciones, espacio de trabajo, manipulación y transporte, electricidad, incendios.

 

2° grupo.- el medio ambiente físico de trabajo: ruido, vibraciones, iluminación defectuosa, condiciones termohigrométricas (cubaje, ventilación, temperaturas anormales, carga térmica, presiones anormales, temperatura), radiaciones (energía radiante: infrarroja, ultravioleta, ionizante).

Involucra: las condiciones físicas - Riesgos ligados al medio ambiente físico de trabajo.

El hombre desarrolla su actividad profesional en un medio-ambiente que puede llegar a deteriorar su estado de salud a corto, medio o largo plazo. Es decir, los contaminantes físicos son manifestaciones energéticas cuya presencia en el ambiente de trabajo puede ocasionar efectos adversos en la salud del personal expuesto.

La energía que nos rodea en sus diversas formas también puede dañar al trabajador por su calidad (naturaleza) y/o cantidad (intensidad).

La energía está presente en los puestos de trabajo bajo distintas formas, en forma de energía mecánica (ruido y vibraciones), energía electromagnética (luz visible, ultravioleta, infrarroja, rayos X, Gamma, etc.) y calorífica (el calor o su ausencia, el frío).

 

Acciones: Establecer valores para evitar lesiones y establecer niveles más adecuados para trabajos confortables.

3° grupo.- Los contaminantes químicos y biológicos.

Los químicos ( gases, vapores, aerosoles, nieblas)

- Gases: Gases verdaderos; vapores.

- Aerosoles de partículas: sólidos (polvos y humos) y Líquidos: rocíos, nieblas.

- Aerosoles de partículas sólidas: inorgánicos y orgánicos.

 

Los biológicos (organismos vivos: bacterias, virus, hongos, protozoos, parásitos, material descartable y desechos hospitalarios, material orgánico en descomposición propicio para el desarrollo de los mencionados riesgos, presencia de roedores).

 

Involucra: los contaminantes presentes en el medio ambiente.

Acciones: Identificar los efectos a la salud, aplicar las técnicas de evaluación e implementación de medidas correctivas.

 

4° grupo.- La carga de trabajo y sus dimensiones. Puede adoptar una o más de las siguientes modalidades:

la carga física y el esfuerzo muscular.

la carga mental.

c) la carga síquica.

 

Involucra las exigencias que la tarea impone al individuo: esfuerzos, manipulación de cargas, posturas de trabajo, niveles de atención, etc.

Acciones: Determinar la carga física y mental de la tarea.

 

5° grupo.- La organización del trabajo. La jornada de trabajo; el ritmo de trabajo; la automatización; la comunicación; el estilo de mando; la participación; la identificación con la tarea; la iniciativa; la estabilidad en el empleo; el status social.

 

Involucra: la organización del proceso del trabajo: fragmentación y adjudicación de tareas relacionadas a la distribución horaria, velocidad de ejecución y las relaciones que se establecen en el centro de trabajo.

Acciones: Evaluar las consecuencias para la salud de los trabajadores a nivel físico, mental y social.

 

* Ambiente de trabajo: conjunto formado por la ubicación física, equipos, materiales y tareas desarrolladas por un trabajador en el desempeño de su trabajo.

* Contaminante atmosférico: sustancia contenida en el aire, que no forma parte de la composición normal de éste, o que está presente en una cantidad anormal.

* Composición del aire: Nitrógeno:78,09 %; Oxígeno: 20,95 % ; CO2: 0,2 0,4 %; gases raros: 0,93 %

 

Las enfermedades profesionales no constituyen hechos imprevisibles, no son producto del azar, son consecuencia de las condiciones preponderantes en el ambiente de trabajo o de las actividades de los trabajadores. No existen dudas de que la organización y el ambiente de trabajo, así como las condiciones laborales, repercuten en el hacer del trabajo, la salud y la satisfacción en las actividades laborales, dado que con frecuencia los trabajadores están expuestos a factores ya sean de seguridad, físicos, químicos, biológicos, ergonómicos, que pueden causar accidentes, enfermedades profesionales y otras relacionadas con el ambiente laboral. Se considerarán como "daños derivados del trabajo" las enfermedades, patologías o lesiones sufridas con motivo u ocasión del trabajo.

En este apartado se presentan los tres tipos de agentes causales de daño al trabajador, cómo interactúan con el hombre, las consecuencias de esta relación y el distinto modo de prevenir los riesgos que generan.

 

Las "Enfermedades Profesionales" son aquellas contraída como consecuencia del trabajo en un deterioro paulatino. En el puesto de trabajo son originadas por la combinación de:

Una concentración ambiental de contaminantes superior a los límites permisibles.

Un tiempo de exposición de los trabajadores suficientemente largo.

 

Mientras los accidentes de trabajo (A.T.) constituyen la Patología Específica Aguda del Trabajo, mientras las enfermedades profesionales (E.P. dentro del L.E.P. "Listado de Enfermedades Profesionales") son causa de la Patología Específica Crónica del Trabajo.

Se debe considerar los criterios establecidos en el LEP para las E.P. que figuran en el citado listado (diagnosticadas como permanentes), para la relación de causalidad, cuya estructura en síntesis se funda:

en el agente causante con las actividades expuestas o niveles de exposición: ( físico, químico, biológico, ergonómico), condiciones de exposición: cualitativo (medio ambiente, ej. producto o sustancia en exposición, Pb, CO, Hg, amianto) y cuantitaivo ( umbrales TLV).

puesto de trabajo (condición de exposición, dosis del agente, tiempo de exposición).

cuadro clínico, patología, especificidad, anatomo patológicas.

 

La noción de Enfermedad Profesional se origina en la necesidad de distinguir las enfermedades que afectan al conjunto de la población de aquellas que son el resultado directo del trabajo que realiza una persona, porque generan derechos y responsabilidades diferentes que las primeras.

La expresión "resultado directo del trabajo que realiza una persona", es demasiada ambigua para generar un concepto claro y necesita ser acotada para generar la posibilidad de diferenciar las enfermedades profesionales, especialmente las multifactoriales, que no siempre son fáciles de reconocer.

Entre los factores que determinan las enfermedades profesionales tenemos:

Variabilidad biológica; en relación con un mismo riesgo o condición patógena laboral, no todos enferman y los que enferman no lo hacen todos al mismo tiempo y con la misma intensidad. La variabilidad biológica es un factor de gran importancia en la génesis de las enfermedades profesionales y aunque algunos de los mecanismos que explican las diferencias de susceptibilidad están siendo dilucidados, estas diferencias son significativas en situaciones de exposición de baja o mediana intensidad, ya que en casos de sobreexposición, todos enferman.

Multicausalidad; una misma enfermedad puede tener distintas causas o factores laborales y extralaborales que actúan al mismo tiempo y que contribuyen a su desencadenamiento. Discriminarlos exige la identificación precisa de cada uno de ellos.

Inespecificidad clínica; la mayoría de las enfermedades profesionales no tienen un cuadro clínico específico que permita relacionar la sintomatología con un trabajo determinado.

 

Condiciones de exposición; un mismo agente puede presentar efectos nocivos diferentes según las condiciones de exposición y vía de ingresos al organismo.

Por estas razones, el reconocimiento del carácter de profesional de una enfermedad es un proceso de varias etapas, una corresponde al conocimiento del medio ambiente y condiciones de trabajo, otra al conocimiento clínico - biológico y otras al marco legislativo y médico legal que permite establecer las diferencias entre las enfermedades profesionales y comunes.

Para atribuir el carácter de profesional a una enfermedad es necesario tomar en cuenta algunos elementos básicos que permiten diferenciarlas de las enfermedades comunes:

AGENTE; debe existir un agente en el ambiente de trabajo que por sus propiedades puede producir un daño a la salud; la noción del agente se extiende a la existencia de condiciones de trabajo que implican una sobrecarga al organismo en su conjunto o a parte del mismo.

EXPOSICION; debe existir la demostración que el contacto entre el trabajador afectado y el agente o condiciones de trabajo nocivas sea capaz provocar un daño a la salud.

ENFERMEDAD; debe haber una enfermedad claramente definida en todos sus elementos clínicos, anátomo ? patológicos y terapéuticos, o un daño al organismo de los trabajadores expuestos a los agentes o condiciones señalados antes.

RELACION DE CAUSALIDAD; deben existir pruebas de orden clínico, patológico, experimental o epidemiológico, consideradas aislada o concurrentemente, que permitan establecer una asociación de causa efecto, entre la patología definida y la presencia en el trabajo, de los agentes o condiciones señaladas más arriba.

 

La conjunción de estos cuatro elementos permite distinguir cuando una enfermedad es o no profesional y establecer las listas de las que serán reconocidas como tales y las condiciones de su reconocimiento. Al considerar estos elementos se puede poner en claro cuales son las condiciones de generación de la enfermedades profesionales y en consecuencia cómo se pueden evitar.

En la legislación de muchos países, una condición necesaria para reconocer la existencia de una enfermedad profesional es que ésta genere una incapacidad. Incluso algunas legislaciones sólo le otorgan la calidad de tal a las enfermedades que producen una incapacidad permanente, que no permite realizar la ocupación previa o que incapacita para cualquier trabajo. Esto corresponde a la noción clásica que esencialmente buscaba compensar la incapacidad generada por enfermedades graves y muchas veces incurables.

La primera finalidad que hubo para establecer diferencias entre la enfermedad profesional y la enfermedad común fue la de otorgar compensaciones a los trabajadores a quienes se les diagnosticaba una enfermedad profesional, ya sea para proporcionar los tratamientos adecuados o para otorgar pensiones por incapacidad o muerte. El otorgamiento de beneficios especiales a los trabajadores portadores de una enfermedad profesional, precede, en la historia de la seguridad social, a cualquier otro beneficio por enfermedad.

En la visión actual hay un cambio significativo y trascendente del enfoque médico - legal de la enfermedad profesional. Hoy día el derecho que hay que cautelar es el derecho a la salud de cada uno y todos los ciudadanos, incluyendo el derecho a la salud de los trabajadores en su sitio de trabajo y el bien protegido es la salud.

En el concepto clásico el bien protegido es la capacidad de ganancia, que incluso en algunos casos se asocia a la capacidad física de trabajo y por ello la leyes que tradicionalmente ordenan el reconocimiento de las enfermedades profesionales son esencialmente compensatorias.

Sin embargo con el tiempo el reconocimiento de las enfermedades profesionales se convirtió en un indicador de condiciones de trabajo que debían ser modificadas para evitarlas, es decir además de generar derechos a compensación se convirtió en una herramienta de la prevención. Al convertirse también en un indicador de condiciones nocivas, que deben ser modificadas, se genera la necesidad de asociar la prevención con el diagnóstico precoz de la enfermedad profesional, es decir con la capacidad de identificar los estados pre-clínicos de la enfermedad o aquellas alteraciones del organismo que van a llevar a ella.

Nace con ello el concepto de daño a la salud, lo que implica la existencia de modificaciones bioquímicas, fisiológicas o anatómicas que constituyen fases previas a la enfermedad y que pueden ser reversibles, con tratamientos adecuados o el cese de la exposición al agente causal del daño detectado o cuya progresión puede ser detenida con el cese de la exposición. En general estas modificaciones no son percibidas por quienes las experimentan y no constituyen síntomas, sino que deben ser buscadas con métodos diagnósticos orientados a su pesquisa.

El concepto moderno de enfermedad profesional es integral porque incluye el daño a la salud que, sin constituir una enfermedad establecida y percibida por el que lo sufre, es condición suficiente para otorgar cobertura al bien protegido, que es la salud del trabajador y no sólo compensación a posteriori, cuando lo que se compensa es una pérdida de capacidad física o de ganancia por una enfermedad constituida y en fase irreversible.

En algunos países se ha extendido el concepto de daño a la salud en el trabajo a la salud reproductiva, reconociendo con ello el posible efecto nocivo, en la descendencia de los trabajadores expuestos, de los agentes presentes en el trabajo.

La introducción, en la legislación sobre enfermedades profesionales, de la noción de daño previo a la enfermedad estimula la prevención porque implica una acción que la mayoría de las veces corresponde a la empresa directamente implicada y no sólo al organismo asegurador, que en la práctica sólo puede actuar post declaración de la enfermedad. Ello obliga a implementar:

programas de vigilancia de la salud, identificando los agentes y factores de riesgo, la población expuesta a ellos, la intensidad de la exposición y los indicadores que se utilizarán para la pesquisa precoz del daño, en los cuales concurren diferentes disciplinas como la Higiene y Seguridad del Trabajo, la Medicina del Trabajo, la Ingeniería Industrial, la Psicología y Psiquiatría, entre otras, insertas en un marco institucional que posibilite el desarrollo de los mismos.

 

Criterios para el establecimiento de una lista de enfermedades profesionales

La inclusión de una patología determinada en la lista de enfermedades profesionales exige la concurrencia en el tiempo de los factores mencionados en el preámbulo, el agente, la exposición y la enfermedad, que permiten establecer la relación de causalidad. Por lo tanto es condición necesaria, para dar plena validez a la lista, que se haga una relación sistemática de los agentes que serán considerados potencialmente patógenos, las condiciones de la exposición y las enfermedades que se producen con el tipo de exposición incluido en la lista.

Agentes

La lista de agentes debe ser amplia y basada en la clásica separación en agentes químicos, físicos y biológicos a la cual se agregan las condiciones de trabajo nocivas, caracterizadas éstas últimas por imponer sobrecarga física o psíquica al organismo de los trabajadores expuestos.

El criterio de inclusión de los agentes debe ser el de sus efectos nocivos, es decir que sea fundadamente conocido que son capaces de producir un daño a la salud.

Este criterio es relativo porque es bien sabido que a mayor intensidad de la exposición, mayor probabilidad de que se produzcan efectos nocivos, particularmente con relación a los agentes químicos tóxicos y por lo tanto en condiciones de sobreexposición cualquier agente puede ser nocivo.

Condiciones de exposición.

Con relación a la exposición, resulta difícil establecer las condiciones que condujeron a una determinada enfermedad, especialmente si la clínica no tiene especificidad y son enfermedades multicausales, incluyendo causas extralaborales.

Hay dos formas de enfrentar el problema:

Criterio cualitativo, consiste en establecer la lista indicativa de las ocupaciones donde se pueda producir la exposición, sin señalar la intensidad de la misma.

Esta forma de designar las condiciones de exposición tiene como ventaja que permite incluir todos los casos que demuestren haber tenido contacto con el agente considerado, exceptuando las enfermedades transmisibles para las cuales se hace una lista taxativa de las ocupaciones con exposición. Cuando no hay registros de la exposición, la presunción de su existencia debe basarse en la declaración del afectado o de sus representantes y por el solo hecho de haber desempeñado una ocupación determinada y padecer de la enfermedad que, conforme a la lista de enfermedades profesionales, es atribuible al agente.

En esta alternativa la designación de las ocupaciones es genérica, especialmente con relación a agentes de enfermedades profesionales de uso muy difundido.

Por ejemplo en la exposición a plomo habría que señalar que las ocupaciones expuestas son la " extracción, tratamiento, preparación, empleo, manipulación de plomo, de los minerales que lo contienen, de sus sales, aleaciones, combinaciones y todo producto que lo contenga".

 

Criterio cuantitativo que asocia la exposición con las disposiciones existentes acerca de los valores umbrales límite, o concentraciones máximas permisibles de exposición.

Para ello se define el riesgo de enfermar señalando que el mismo existe "en toda operación o manipulación del agente en causa que se realiza en condiciones que superen los valores umbral límite" (o cualquier otra expresión que se utilice para señalar la existencia de un nivel de exposición seguro), todo lo cual implica la necesidad de fijar valores umbral límite de exposición para cada uno de los agentes incorporados a la lista.

Este criterio tiene grandes ventajas porque específica los niveles de exposición que deben mantenerse y sitúa claramente las responsabilidades de la falta de cumplimiento de los límites establecidos en la parte empleadora, porque los límites establecidos son, en general, para exposiciones sin uso de elementos de protección personal y en consecuencia no dependen de la conducta de los trabajadores expuestos sino de las condiciones de trabajo.

Es un criterio fundamentalmente prospectivo porque posibilita precisar las condiciones de la prevención, pero es difícil de aplicar retrospectivamente porque no es frecuente disponer de registros de los niveles de exposición previos a la puesta en vigencia de la disposición que lo obliga, menos todavía cuando se trata de pequeñas empresas o de trabajo precario.

En este último caso es necesario utilizar el criterio de presunción de origen, que obliga a considerar como causante a la exposición profesional, aunque no existan medios para verificar si esta excedió los límites establecidos, cuando se trata de enfermedades inscriptas en la lista.

La adopción del criterio cuantitativo constituye un progreso en la generación de los programas de vigilancia de la salud de los trabajadores porque es necesario para ello precisar los niveles de exposición y los grupos de personas que deben ser objeto de la vigilancia. También obliga a vincular los niveles de exposición con los resultados de los exámenes médicos periódicos y a realizar exámenes específicos para los riesgos que se están analizando.

 

ENFERMEDADES

La existencia de un cuadro clínico definido se relaciona fundamentalmente con las enfermedades profesionales debidas a algún agente que produce lesiones específicas y manifestaciones clínicas que están relacionadas con la acción de ese agente y no con otros. Sin embargo hay muchas condiciones patológicas que hoy día no tienen ese sello de especificidad y por lo tanto es más necesario aun que se defina claramente el cuadro clínico que se relaciona con un agente determinado, cualquiera sea el medio de prueba para establecer la causalidad o asociación entre uno y otro.

La adopción de listas de enfermedades profesionales es limitativa porque excluye a los casos que no cumplen con las condiciones establecidas y su principal mecanismo de restricción es precisamente la descripción rigurosa de las características de las enfermedades incorporadas.

 

Relación de causalidad.

Para darle el carácter de profesional a una enfermedad se exige que se haya demostrado una relación de causalidad o de asociación entre el agente y la enfermedad. La relación de causalidad es el componente que exige los parámetros más estrictos para establecerla, porque hay fundamentos de diverso orden para darle el carácter de profesional a una enfermedad y que analizamos a continuación:

Fundamentos Patológicos

Los fundamentos patológicos se refieren a la especificidad de un efecto biológico atribuible a la acción de un agente determinado, es decir hay una alteración bioquímica, funcional o anatómica que es característica del agente que la produce.

La demostración de la especificidad del efecto con base en la patología es de tres tipos;

Clínica, por los síntomas y signos, que son característicos de una enfermedad atribuible a la acción de un agente dado, incluyendo los exámenes de laboratorio y el diagnóstico por imágenes. Tenemos entre ellas algunas intoxicaciones crónicas profesionales como el saturnismo, el mercurialismo, el benzolismo, algunas enfermedades del aparato respiratorio como la bisinosis, el asma profesional por isocianatos y otros compuestos químicos, algunas intoxicaciones agudas o subagudas como la producidas por los insecticidas inhibidores de la colinesterasa y el monóxido de carbono, entre otros.

Anátomo-patológica, por la existencia de lesiones histológicas o anatómicas características de la acción de un agente dado, en los tejidos u órganos de los sujetos expuestos, entre ellas tenemos los nódulos silicóticos o las placas pleurales, que se producen sólo en presencia de sílice o asbesto respectivamente.

Experimental, la presencia, en animales de experimentación expuestos a los agentes estudiados en condiciones semejantes a las que se producen en el medio ambiente laboral, de efectos reproducibles y que son semejantes o asimilables a los encontrados en el hombre. La demostración experimental de estos efectos es condición suficiente para incorporar una patología en la lista de enfermedades profesionales.

La demostración de la relación de causalidad con fundamento patológico es función de las condiciones de exposición y los cuadros clínicos o hallazgos anatómo-patológicos de hace dos o tres décadas, no son los mismos que se encuentran actualmente.

Por ejemplo, en 1970, la concentración del monómero de cloruro de vinilo tolerada en el aire de los sitios de trabajo era de 100 ppm, promedio diario para una exposición de 40 horas semanales, conforme a las recomendaciones de la Conferencia Americana de Higienistas Industriales Gubernamentales. Esta concentración era suficiente para proteger a los trabajadores expuestos de la acroostéolisis de las falanges distales de los dedos, que era la patología atribuible al cloruro de vinilo conocida, que se conocía hasta ese momento. Hoy día la concentración propuesta por la misma agrupación es de 0.1 ppm, máxima en cualquier momento de la jornada, y se discute si no debe ser aun más baja o simplemente 0 ppm, por el poderoso efecto cancerígeno de esa sustancia.

Asimismo es actualmente infrecuente encontrar casos de cólicos saturninos u otros signos del saturnismo clásico, pero el deterioro psico-orgánico atribuible a la acción crónica del plomo cobra cada día mayor importancia.

En resumen los fundamentos patológicos para establecer las listas de enfermedades profesionales permiten incorporar los cuadros clínicos clásicos y son una excelente base para ello.

Fundamentos Epidemiológicos

La práctica de la medicina del trabajo ha permitido demostrar la existencia de algunas enfermedades que son más frecuentes en algunos grupos ocupacionales que en otros y que en la población general. Sin embargo las manifestaciones clínicas y patológicas de ellas son semejantes a las de otros casos de la misma enfermedad, que no estuvieron expuestos a los agentes o condiciones de trabajo estudiadas.

Los estudios epidemiológicos permiten evaluar si las diferencias de frecuencia de una enfermedad en un grupo ocupacional dado, respecto a otros grupos que no están expuestos a los mismos agentes, son atribuibles a agentes o factores del trabajo o a otros factores.

Estos estudios deben ser rigurosos y los análisis estadísticos que demuestren una asociación positiva entre el trabajo y la patología estudiada deben estar exentos de sesgos que resten validez a las conclusiones. El fundamento epidemiológico ha sido capital para incorporar, en las listas de enfermedades profesionales, otras patologías para los mismos agentes o nuevas enfermedades, asociadas a agentes cuyo efecto patógeno se ignoraba.

Los cánceres ocupacionales, en general, no presentan características histológicas o de localización particulares que permitan distinguirlos de otros cánceres que no tienen los mismos factores de riesgo y sin embargo están tomando mayor relevancia en la patología ocupacional porque se ha demostrado su mayor frecuencia en ciertas ocupaciones, por medio de estudios epidemiológicos, lo que ha permitido incorporarlos en las listas de enfermedades profesionales.

Las enfermedades transmisibles, no presentan ningún carácter específico de su origen ocupacional, excepto en algunos casos la localización, y su inclusión en las listas de enfermedades profesionales se fundamenta en su mayor prevalencia en los grupos ocupacionales expuestos, aunque no es el único fundamento para incluirlas.

Para aceptar el fundamento epidemiológico de las enfermedades profesionales es necesario fijar las condiciones que permitan definir cuando las conclusiones de los estudios epidemiológicos son suficientes para incorporar una enfermedad a la lista.

Las condiciones para ello son:

Precisar el agente, las condiciones de trabajo o las características de la ocupación que estaría incidiendo en la mayor frecuencia de una enfermedad determinada.

- Definir la enfermedad, eventualmente asociada al agente que se estudia, señalando sus características clínicas, anatomo - patológicas, evolución y terapéutica eventual.

- Determinar el nivel de frecuencia suficiente que permita aceptar una asociación positiva entre el agente y la enfermedad estudiados.

En este sentido, la mejor medición epidemiológica es la estimación del riesgo relativo, que indica la mayor probabilidad de enfermar que tendría el grupo expuesto en relación con un grupo no expuesto comparable y a la población general. Para mayor precisión el riesgo relativo puede ser ajustado por grupo de edad y por otros factores que sea importante despejar.

Con el fin de otorgar un margen de seguridad para aceptar las conclusiones de los estudios epidemiológicos como fundamento para incorporar una enfermedad a la lista de enfermedades profesionales, se propone establecer que un riesgo relativo de tres veces sea el mínimo a partir del cual se incorpora una enfermedad en la lista.

Otros criterios de inclusión de enfermedades profesionales

Fundamentos Medico - Legales

La ley o los reglamentos que regulan el establecimiento de las listas de enfermedades profesionales deben especificar las condiciones que permitan incorporar enfermedades que no tienen los fundamentos señalados anteriormente. Hay variadas razones que lo justifican y que son de orden social, de cultura y tradiciones, de jurisprudencia y que explican las grandes diferencias que se pueden encontrar en las listas de enfermedades profesionales de distintos países.

Hay casos que permiten ilustrar la necesidad de incorporar este tipo de fundamento.

El reconocimiento de la infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) como enfermedad profesional para los trabajadores de la salud, se funda en la necesidad de conferir una protección especial a ellos, aunque en varios estudios no se haya demostrado una mayor frecuencia de SIDA o de portadores de VIH en ese grupo laboral. Sin embargo se ha podido demostrar casos de contagio en esos trabajadores, no teniendo otros factores de riesgo, consecutivos a accidentes contaminantes en el trato de pacientes infectados. En consecuencia se aplica el principio de la presunción de origen porque no teniendo otra posibilidad de contagio este necesariamente se produce en el trabajo. Sin embargo la presunción de origen es un acto administrativo que requiere de una decisión previa de la autoridad de incluir tal o cual enfermedad como profesional.

Hay otras enfermedades transmisibles ocupacionales que se han incorporado a la lista porque se reconoce que el modo de transmisión es específico a ciertas ocupaciones, aunque no se haya demostrado un aumento significativo de la frecuencia de las mismas en los grupos expuestos.

Por otra parte, hay numerosos ejemplos de inclusión no justificada de algunas enfermedades en la lista, como los várices de extremidades inferiores, que son reconocidos como enfermedades profesionales en numerosos países, ya sea a través de su inclusión en la lista o por jurisprudencia, para los trabajadores que deben permanecer de pie durante la mayor parte o toda la jornada de trabajo. Sin embargo no hay ninguna prueba patológica o asociación epidemiológica que permita relacionar la estación de pie prolongada, con una mayor frecuencia de várices.

La posibilidad de agregar otras enfermedades a la lista debe mantenerse para dar cuenta de situaciones que el conocimiento científico no permite dilucidar, pero que es indispensable enfrentar para satisfacer una necesidad social de protección de los trabajadores que pueden resultar afectados. Sin embargo deben tomarse todas las medidas de precaución con el fin de evitar que no se convierta en un elemento que pueda ser usado por grupos de presión para incluir o borrar de la lista una determinada enfermedad. La facultad de incorporar otras enfermedades en la lista debe ser acotada de modo que no sea una facultad discrecional de la autoridad, sino reglada, obligando a que se expresen claramente los fundamentos médico legales, distintos de los anteriores, que justifican su inclusión.

 

Estructura de las listas de enfermedades profesionales.

El establecimiento de listas de Enfermedades Profesionales expresa la voluntad de restringir el reconocimiento de ellas a las que cumplen con determinadas condiciones que a priori han sido evaluadas para ese efecto. Con ello se garantiza el otorgamiento automático de las prestaciones para aquellas que aparecen en la lista, al reconocerse la calidad de profesional a un caso de enfermedad, lo que lleva a una disminución de los litigios y un manejo médico - administrativo de los casos.

En relación con cada uno de los agentes de la lista precisar la patología que producen, considerando en ésta última las distintas formas que puede adoptar según la intensidad y naturaleza de la exposición. En la patología hay que incluir también las alteraciones pre-clínicas, cuando son conocidas.

Las ocupaciones expuestas o la intensidad de la exposición es el otro componente necesario de las listas.

Síntesis de CONCLUSIONES del Decreto N° 658/96.

1.- Los criterios generales recomendables para el establecimiento de una lista de enfermedades profesionales se refieren a:

- lista de agentes, esta debe ser amplia, incluyendo todos los agentes químicos, físicos, biológicos y condiciones de trabajo patógenas que se conozca fundadamente son capaces de producir un daño a la salud,

- condiciones de exposición, estas deben incluir la exposición aguda, subaguda y crónica.

- enfermedades incorporadas, los cuadros clínicos atribuibles a cada uno de los agentes de la lista, deben ser bien definidos, tanto en su caracterización clínica como anatomo - patológica y claramente referidos al tipo de exposición que los produce y los plazos entre la exposición y la aparición de los síntomas y signos.

2.- La forma que se propone debe adoptar esta lista es semejante al modelo francés que contempla la creación de: Cuadros de Enfermedades Profesionales.

Estos son designados por el agente a que se refieren y contienen una columna con la enfermedad o las enfermedades que genera el agente, conforme a las condiciones de exposición. La segunda columna contiene la enumeración de los trabajos que pueden producir la enfermedad o las condiciones de exposición.

3.- Es recomendable tomar como base la lista de agentes propuesta por la OIT, modificada en 1991 y publicada en 1994 dentro del "Repertorio de recomendaciones prácticas sobre el registro y la notificación de los accidentes del trabajo y enfermedades profesionales" (MERNAD/1994/2-OIT). Sin embargo, esta lista incluye algunos agentes químicos, en particular, para los cuales no existe una patología claramente definida, a excepción de los efectos agudos irritativos, que no serán incluidos en esta proposición de lista.

Además en relación con los factores de riesgo no clasificados como físicos, químicos y biológicos y que tienen efecto nocivo sobre el sistema osteomuscular no aparecen enumerados como agentes sino que están dentro del conjunto de enfermedades profesionales del sistema osteomuscular, sin embargo en esta proposición serán incluidos, para mayor definición y claridad de las enfermedades que pueden provocar.

4.- Las enfermedades vinculadas a los agentes serán propuestas conforme al conocimiento existente, basándose en la lista de enfermedades reconocidas de la OIT y también en las de algunos países como Francia, Chile y Colombia.

5.- En cuanto a la exposición se indica en forma general las ocupaciones que la generan, sin expresar una medida cuantitativa que puede referirse a la intensidad de la exposición o a la duración de ella.

 

ALGUNOS CONCEPTOS RESPECTO A LOS TÓXICOS Y LA TOXICIDAD

En épocas muy remotas el hombre comenzó a poblar la tierra. Los primeros peligros a los que tuvo que enfrentar provenían de la propia naturaleza. Tuvo entonces que ir aprendiendo de ella. Así fue adquiriendo experiencia y desarrollando estrategias para aprovechar lo bueno que le ofrecía y evitar lo dañoso que pudiera haber en ella.

Ese hombre primitivo tuvo que diferenciar, por ej., los alimentos que servían para nutrirlo de aquellos que podían envenenarlo (aún en la actualidad hay muertes por comer ciertos hongos); tuvo que diferenciar que "picaduras" de víboras eran mortales y cuáles no. Es decir que tuvo que aprender, y seguramente lo hizo teniendo algunas dolorosas experiencias.

Mucho más cerca en el tiempo, durante el siglo pasado, el hombre volvió a enfrentarse con peligros pero, en este caso, no provenían de la naturaleza. La industrialización, los avances en la química, a la par que iban determinando progresos creaban nuevos riesgos.

La historia da cuenta de la aparición en ese momento de una cantidad de nuevas enfermedades ligadas a los ambientes de trabajo de la época. Es decir, que el hombre en ciertos casos, logró dañar la salud del hombre a través de lo que había creado sin esa intencionalidad. Bueno es señalar que la falta de Intención moralmente no justifica la falta de previsión. Es justamente falta de previsión lo que ha habido y en cierta medida sigue habiendo, cada vez que se introducen sustancias químicas en los ambientes de trabajo sin tener conocimientos sobre sus peligros o sin haber practicado estudios sobre su toxicidad

Pero, ¿qué es la toxicidad de la que hablamos?

La toxicidad de una sustancia es la capacidad que posee de causar efectos nocivos (dañosos) para la salud. Estos efectos nocivos pueden ser muy distintos, en algunas ocasiones muy graves y evidentes, en otras solamente ocasionan en el afectado modificaciones en la capacidad de trabajo, en el humor, en la conducta y aún pueden provocar alteraciones que sólo son advertibles a través de exámenes especiales.

Un principio preventivo elemental es conocer que todas las sustancias químicas pueden ser nocivas y que ante ellos es posible adoptar medidas que eliminan el peligro.

Consideramos, sustancias levemente tóxicas: cuando sólo con gran cantidad de tóxico se produce el daño.

Sustancias altamente tóxicas: cuando aún con una pequeña cantidad se provoca una alteración en la salud.

La toxicidad de una sustancia depende entonces de la cantidad en que se haya absorbido, pero también de la estructura química y de factores propios del hombre, como la capacidad del cuerpo de transformar en sustancia de toxicidad menor o simplemente eliminarlas.

Tengamos en cuenta en general que:

No puede definirse la toxicidad sin hacerse referencia a la cantidad absorbida (dosis).

¿POR DONDE ENTRAN LOS TÓXICOS?

Sin duda la estructura química y determinadas propiedades de cada sustancia tienen mucha gravitación en el poder de toxicidad. Pero, en la tarea preventiva, es indispensable conocer otro elemento muy importante: cómo entran al cuerpo las sustancias químicas.

Los tóxicos entran en nuestro organismo de las siguientes maneras (vías de entrada):

respiración (inhalación); por contacto con la piel (vía dérmica); por los ojos; ingestión (vía digestiva).

INHALACIÓN

Es sin duda la principal vía de absorción de los tóxicos en los ambientes da trabajo.

Así como a los pulmones llega el oxígeno del aire y consecuentemente este oxígeno pasará a la sangre, para ser distribuido en todo el organismo, de la misma forma las sustancias químicas contenidas en el aire seguirán ese camino.

Cuando estas sustancias son irritantes pueden provocar tos y otros síntomas parecidos a los de una bronquitis.

Cuando tiene forma de polvo pueden quedar en los conductos respiratorios (las partículas de mayor tamaño) y ser posteriormente eliminadas con la tos a través de las flemas.

Pero cuando se trata de, partículas muy pequeñas o de la Inhalación de gases, humos, aerosoles o vapores sin efectos de irritación (o de asfixia), el pasaje a la sangre y de allí al resto de¡ organismo es insensible. Pasan los tóxicos junto al aire para luego ejercer su acción en distintos lugares del organismo.

POR CONTACTO CON LA PIEL (vía dérmica)

En distintos ámbitos de trabajó es frecuente el contacto con sustancias químicas en forma directa y otras en forma indirecta (a través de las herramientas. ropas, etc.).

La piel está dotada de bastante resistencia, casi podríamos decir que es una verdadera barrera frente a muchos agresores, entre otros las sustancias químicas, Sin embargo la fortaleza de la piel puede venirse abajo frente a sustancias cáusticas (ácido sulfúrico por ejemplo); puede perder capacidad protectora, constituida por grasas naturales facilitando la penetración de tóxicos o de bacterias; puede mostrar manifestaciones de alergia ante contacto con determinadas sustancias y puede ser atravesada por algunos tóxicos que de esta forma llegan a la sangre y de allí a los distintos lugares del organismo. Si bien la piel en deficientes condiciones de trabajo puede presentar quemaduras, alergias, etc., la posibilidad de "intoxicarse" a través de la piel es limitada a ciertas sustancias químicas (los distintos solventes por ejemplo). Sigue entonces siendo la respiración la gran vía de intoxicación y enfermedad.

POR LOS OJOS

Todos conocemos la gran sensibilidad del ojo. Cualquiera ha hecho experiencia con la sola entrada de jabón. Es obvio entonces que frente al contacto del ojo con sustancias químicas, la irritación y la quemadura son de presencia frecuente en los ámbitos laborales. Muy raramente algunas sustancias a través del. ojo, pueden pasar a la sangre.

INGESTIÓN

Esta es una vía de Intoxicación bastante habitual fuera del trabajo: ingestión de sustancias químicas (intento de suicidio), ingestión de alimentos en mal estado, consumo de medicamentos sin control médico, ingestión por error, etc.

Sin embargo, también cabe que suceda dentro del ámbito laboral, en ocasiones por confusión que lleva a ingerir líquidos industriales en lugar de bebidas y en. otras simplemente - por llevarse las manos contaminadas a la boca o por tomar contacto con alimentos, bebidas o cigarrillos igualmente portadores de sustancias tóxicas.

 

¿Qué dosis de tóxico es necesaria para provocar efectos nocivos?

Se puede decir, en general, que cuanto mayor sea la cantidad de sustancia tóxica que entre en el cuerpo, mayor va a ser el efecto.

Ejemplos de la vida diaria nos ilustran lo dicho: una cosa es tomarse durante un almuerzo 2 vasos de vino y otra una damajuana. Este problema de la cantidad es fácil de comprender a través del ejemplo del vino, pero resulta más complicado cuando se piensa en tóxicos que están en el aire y que no se ven ni huelen, uno podría preguntarse: ¿Qué cantidad de tóxico entra entonces? ¿En qué circunstancia entra más o menos? ¿De qué depende?

Cuando hablamos de sustancias químicas en el aire la cantidad que entra en el organismo (se denomina dosis) depende de muchos factores.

La dosis que llega al cuerpo depende en principio de la cantidad de sustancia que haya en el aire (concentración en el aire). Sin embargo es fácil comprender que dependiendo del trabajo que uno realice (liviano o pesado) la respiración será normal o más agitada. Si uno hace esfuerzo tiende a buscar más aire y si entra más aire también penetra en mayor cantidad la sustancia tóxica que está en él.

De esto podemos sacar una conclusión evidente: en un ambiente de trabajo con cualquier cantidad de una sustancia tóxica en el aire, enfermará primero el que tenga trabajo más pesado.

Otro elemento fundamental a considerar es durante cuánto tiempo el trabajador está expuesto al tóxico (tiempo de exposición). Cuanto mayor tiempo, mayor cantidad ingresa y mayor efectos se producen.

Estos 3 elementos están en relación y deben ser, considerados en conjunto.

Se puede dar un ejemplo de cómo se expresa la relación entre dos de los elementos relatados en nuestra realidad; nos referimos a la concentración de la sustancia y el tiempo de exposición.

La Legislación Argentina prevé que cuando los contaminantes químicos están muy altos se puede alcanzar un dictamen de insalubridad. Este dictamen trae como consecuencia que la jornada de 8 horas diarias se reduzca a 6 horas. A primera vista el legislador adoptó una conducta preventiva y engañosamente podemos pensar que es eficaz. Sin embargo, si las concentraciones siguen siendo altas, se tardará un poco más en intoxicase, pero, fatalmente los trabajadores se intoxicarán lo mismo, aunque un poco más tarde.

Para proteger de estos peligros los países, incluso el nuestro, han adoptado límites para la concentración de las sustancias tóxicas en el aire. Sin embargo, estos límites padecen de diversas deficiencias. En primer lugar no hay límites establecidos para todos las sustancias en uso, o en otras ocasiones cuando hay límites no siempre es fácil contar con el Instrumental y el laboratorio adecuado para medirlos.

Otro problema importante de los límites, es que no todas las personas se comportan igual frentes a la misma concentración de un tóxico (aún dentro de los límites legales estipulados como "normales"). Es decir que con una sustancia "dentro de límites" pueden haber trabajadores con signos de intoxicación.

Esto se debe a que los límites se establecen con un concepto matemático: el de trabajador promedio. Este concepto parte de la base que todos los trabajadores son iguales entre sí y tienen la misma respuesta frente a los tóxicos. Para este "trabajador promedio" el límite en la concentración de una sustancia tóxica sería muestra de seguridad. Pero, los hombres promedio no existen en la práctica. Una de las particularidades más rica de la especie humana es que pese a nuestras semejanzas cada uno de nosotros es distinto a los otros (variabilidad humana). Esta variabilidad es la que explica, entre otros elementos, que ante una epidemia de gripe o de poliomielitis, por ejemplo, no todos los miembros de una misma familia, que habitan una misma casa, contraigan la enfermedad.

Otra particularidad para la concentración en el aire de una sustancia tóxica es que muchas veces para una misma sustancia, en diversos países se aceptan límites diferentes. Esto sucede porque parten de posiciones científicas distintas y también de presupuestos económicos diversos.

Frente a una misma sustancia, cada país estipula su límite de seguridad. Este límite implica distintos niveles de protección. Aquellos países que estipulan un límite más bajo, protegen a un número mayor de personas. Los límites, entonces, no dan siempre una protección total sino aquella que el país ha decidido como posible. El límite establecido es, por lo tanto, un precepto legal pero no siempre asegura cobertura de todos los trabajadores.

Hechas estas aclaraciones respecto a los límites, que sólo están destinadas a que se sepa que no son una barrera entre lo sano y lo enfermo, vale la pena subrayar que los límites permisibles son útiles. Deben ser tomados' como orientadores en el sentido de saber en qué situación está un ambiente y evaluar así cuáles son las medidas que hay que adoptar para mejorarlos.

La aspiración en todos los países sería la de tener como límite para cualquier sustancia el 0 (cero). Esto por razones técnicas unas veces y por motivaciones económicas otras, no siempre es posible. Pero, hacia allí se deberían orientar las acciones preventivas.

¿Cuánto tiempo se debe estar expuesto para presentar efectos nocivos?

Una sustancia muy tóxica,- en concentraciones muy altas puede determinar intoxicación y hasta la muerte en corto tiempo (minutos, horas, días). Estas son las llamadas intoxicaciones agudas.

Sin embargo no es ésta la situación habitual, lo corriente es que se esté expuesto a concentraciones más bajas (aunque superen los límites) durante períodos más largos;

Cuanto más prolongada la exposición más probable el daño. Estas son las llamadas intoxicaciones crónicas. Al respecto hay que tener en cuenta que ciertos tóxicos tienen la particularidad de acumularse dentro del cuerpo. De esta forma la dosis de cada día se suma a la parte que el cuerpo no eliminó de los días anteriores. Como son evidente estos tóxicos presentan un riesgo extra y es menor el tiempo necesario para llegar a la intoxicación.

Si bien cada sustancia química presenta características propias podríamos decir que ni el tiempo de exposición, ni las concentraciones ambientales del contaminante deberían superar las posibilidades del cuerpo de eliminarlo.

El cuerpo tiene buenos recursos a través de los pulmones, hígados, riñones, etc., para combatir la toxicidad y aún para eliminar muchos tóxicos. Pero estos mecanismos de defensa van al fracaso si se abusa de ellos a través de exposiciones altas y prolongadas.

Es conveniente conocer que los síntomas que un mismo tóxico ocasiona son distintos en ambas intoxicaciones. Por ejemplo, ante la inhalación de solventes en el trabajo en un día determinado, se puede tener dolor de cabeza, sensación de malestar y hasta sueño que desaparecen al final del día. En este caso se han experimentado efectos agudos. Si las inhalaciones del mismo producto se repiten a lo largo del tiempo se pueden tener los efectos crónicos, con daño renal y hepático.

Debe tenerse en cuenta que el período que pasa entre la primera exposición al tóxico y la aparición de las primeras muestras de alteración en la salud (a este espacio de tiempo se lo llama período de latencia), puede ser muy largo. Ciertos cánceres atribuibles a sustancias químicas tardan 40 años, respecto al primer contacto, en aparecer. Éstos largos períodos son en muchas ocasiones una dificultad para que se establezcan las relaciones entre mala condición de trabajo y enfermedad.

Este último elemento hace importante que el trabajador ayude a su médico a conocer las particularidades de su trabajo y las sustancias con las que tiene contacto. De esta forma es más probable que la relación, si corresponde, se establezca.

Por ello daríamos como consejo general que cada trabajador cuando visita a su médico le exprese (aunque el profesional no lo pregunte): de qué trabaja, con qué trabaja, de que forma, durante cuánto tiempo, etc. Al médico le interesaría también conocer si los padecimientos que se le relatan lo presentan otros trabajadores que comparten el mismo trabajo.

 

La práctica de Higiene Industrial está dirigida al conocimiento, evaluación y control de factores en el lugar de trabajo que puedan causar enfermedades o lesiones. Es decir, p.ej. las etapas del estudio de la contaminación del aire, son las 3 etapas clásicas de la higiene industrial: a) Detectar (Reconocer); b) Evaluar; c) Corregir (Controlar); por lo tanto antes de entrar en el estudio de las 2 primeras etapas, se debe considerar 3 aspectos previos: Clasificación de los contaminantes; Unidades; Límites de exposición.

 

Una base clasificatoria de la Higiene en el Trabajo es:

 

Higiene Teórica (establecen los TLV, valores límite tolerable o umbral);

Dedicada al estudio de los contaminantes y su relación con el hombre, bien a través de:

estudios epidemiológicos o experimentación, humana o animal, con el objeto de analizar las relaciones dosis ? respuesta y establecer standars de concentración (TLV) o (CMP) de sustancias en el ambiente; y unos períodos de exposición, a los cuales los trabajadores pueden estar repetidamente expuestos sin problema.

 

Higiene de Campo (toma de muestras);

Abarca desde el: análisis de proceso; los puestos de trabajo; las condiciones de operación; los contaminantes presentes; los tiempos de exposición; hasta la lectura directa de concentraciones de contaminantes y toma de muestras para posterior tratamiento por la

"Higiene Analítica" y una vez determinados los niveles de contaminantes comparar con los TLV o CMP e informar sobre los posibles riesgos existentes.

 

Higiene Analítica (determinación cuali ? cuantitaiva de los contaminantes);

Realiza la investigación y determinación cualitativa y cuantitativa de los contaminantes presentes en los ambientes de trabajo en estrecha colaboración con la Higiene de Campo y la Higiene Teórica.

 

Higiene Operativa ( elección de los métodos a implementar para reducir los niveles hasta valores no perjudiciales para la salud).

Comprende la elección y recomendación de los métodos a implementar que actuando:

- Sobre el proceso foco emisor del contaminante;

- Sobre el medio de propagación

- Sobre el individuo afectado; reduzcan los niveles de concentración hasta valores no perjudiciales para la salud.

 

METODOS DE LA HIGIENE OPERATIVA

1.- Acciones sobre la fuente de contaminación

* Sustitución del producto tóxico

* Modificación del proceso

2.- Acción sobre el contaminante antes de su difusión

* Aislamiento

* Captación en el punto de emisión

3:-Acción sobre el ambiente contaminado

* Ventilación general

4.- Acción sobre el individuo

* Protección personal

5.- Mantenimiento, limpieza y formación del personal

 

SEPARACIÓN DE CONTAMINANTES

De partículas:

* Ciclones; * Lavadores; * Filtros; *Precipitadores electrostáticos

De gases y vapores:

Adsorción; * Absorción; * Reacciones catalíticas

 

Principios generales de prevención y perfeccionamiento

Evaluación del riesgo y medida de control

Los empleadores deben realizar, en cada lugar de trabajo permanente o temporal, evaluaciones periódicas de los riesgos para la salud derivados de factores ambientales que entrañen peligro y poner en practica las medidas de control necesarias para prevenir dichos riesgos o reducirlos al nivel mínimo que pueda lograse. Cuando se introduzca un nuevo factor de riesgo, la evaluación debe llevarse a cabo antes de que los trabajadores se expongan al riesgo. La evaluación debe reunir información acerca de los factores ambientales peligrosos presentes en el lugar de trabajo, del grado de exposición y riesgo, de las medidas de control adecuadas, de la vigilancia de la salud, y de la capacitación y la información.

En lo referente al "Control", el empleador debe adoptar medidas apropiadas para prevenir y controlar los riesgos profesionales debidos a los factores ambientales peligrosos en el entorno de trabajo, así como protegerse frente a los mismos. Deben eliminar los riesgos mediante:

el uso de maquinaria, equipos o sustancias que no entrañen peligro para la seguridad y la salud de quienes los utilicen correctamente;

la sustitución de procesos , sustancias o equipos peligrosos;

la introducción de medidas técnicas aplicadas al diseño o a la instalación de nuevas plantas o procesos.

 

RUIDO Y VIBRACIONES: riesgos ligados a la energía mecánica

Ver: Ruido

* Decreto 351/79 . Cap 13 Art. 85 a 94 y Anexo V

* Decreto 911/96: Art 109 del Cap. 6 (Protección auditiva: endoaural, cobertor otros, solución individual) Art. 127 a 132. del Cap. 7.

Art. 127 a 132. Ruidos y vibraciones. Sectores con nivel sonoro continuo equivalente superior al establecido, identificados y señalizados. Personal expuesto con protección auditiva adecuada (certificación de atenuación del protector). Programas escritos de medición y control. Trabajadores expuestos a fuentes que generan infrasonido o ultrasonido que superen los valores límites permisibles, sometidos a controles médicos periódicos.

* Decreto 617/97 Art 15 del Título IV. Art. 38 del Título IX

 

Ver: Vibraciones

Decreto 351/79: Cap. 13 Anexo V; Decreto 911/96. Art. 127 a 132. del Cap. 7.

Decreto 617/97. Art 9 del Título II

 

RUIDO

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  Comentarios publicados (10)
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Rafael de Jesús Trujillo Preciado
(12/03/2005)
Lo he calificado como 4 estrellas, pero podría haber quedado en cinco, si hubiese estado completo... Me gustaría tener la parte faltante.
yamila segui
(23/11/2005)
luis
(12/03/2006)
tengo unas consultas espero su asesoramiento mi nombre es luis
BEA
(15/03/2006)
DURANTE 3 AÑOS FUI OPERADOR TELEFONICO Y DESPUES DE ESE PERIODO .TUVE ROTURA DEL CONDILO DERECHO Y RECTIFICACION DE LA COLUMNA VERTEBRAL LO CUAL CON EL STRESS LABORAL Y LA SPRESIONES EN EL TRABAJO ME DIERON ATAQUES DE PANICO .SEGUN MI ART.ESTAS NO SON ENFERMEDADES PROFESIONALES .HOY DIA SIGO COSTEANDOME MI RECUPERACION YA QUE LA EMPRESA ME DESPIDIO LUEGO DE UNA LICENCIA MEDICA DE 6 MESES POR ESTE PROBLEMA.
LILIAN
(03/04/2006)
me parecio muy buen trabajo es solo que la hace falta informacion como la metodologia de la higiene y seguridad industrial.
jham
(05/04/2006)
El artículo esta perfecto pero le falta un detalle. La historia de como comenzo esta rama de la salud pública.
SALVADOR
(31/08/2006)
me parecio un informe casi perfecto por lo cual lo califique de 4 estrellas; pero es muy interesante en realidad lo que segun algunos le falto es minimo ¡¡¡¡felicidades y me gustaria que se compariera mas informacion de este tipo ya que como proximo profesionista me interesa mucho
alejandra
(11/09/2006)
RODRIGO
(12/02/2009)
Saludos: me perece un interesante artículo sobre los conceptos básicos de la Higiene Industrial. Toda colaboración tácnica respecto de este tan importante tema es muy válido y obvio que es tarea difícil poder extractar en un artículo todos y cada uno de sus componentes un forma mas detallada. Felicitaciones Ing. Alfredo Pinasco.
adidas wings
(14/05/2012)
Adidas Porsche Design*,the new view freedom is widespread. They are happy and take pleasure from the colorful life has already become a target for the quality of someone's life.

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