7: Limites máximos establecidos por el CODEES para plaguicidas.
9:Introducción a contaminantes Orgánicos persistentes.
12: Desarrollo sobre los contaminantes orgánicos persistentes.
21: la FAO y el programa sobre contaminantes orgánicos persistentes.
23: Los plaguicidas en los países desarrollados.
24: Convenios internacionales.
26: Convenio de los contaminantes orgánicos persistentes.
29: Nota periodística de contaminantes orgánicos persistentes.
31: Convenio de Rótterdam sobre información y consentimientos previos.
35: Código internacional de conducta para la distribución y
utilización de plaguicidas.
36: El control de plagas.
38: Control biológico y control químico.
40: Ciencia joven en la Argentina. (lucha biológica)
41: Anexo – inventario de plaguicidas.
Conceptos introductorios de lucha integrada
Fue hacia los años 40 cuando a partir del descubrimiento de los
plaguicidas orgánicos de síntesis, cuando se creó una sensación de
optimismo en relación a los métodos químicos para el control de plagas,
pensando que cualquier plaga podía ser controlada sin problemas mediante el
empleo del plaguicida adecuado. El control exclusivamente químico de plagas
ha demostrado que no resuelve todos los problemas, dado que presenta graves
inconvenientes desde el punto de vista ecológico, ya sea por el problema de
residuos, contaminación y degradación del medio ambiente, como por la
resistencia desarrollada por numerosas plagas a determinados productos
químicos y por la aparición de nuevas plagas que hasta el momento no habían
creado ningún problema.
De esta manera, y como respuesta a los graves problemas planteados por el
control químico como único sistema de control de plagas, fue desde los años
60 que se propugnó un cambio en la estrategia de control, denominado control
integrado, lucha integrada o manejo integrado de plagas.
La lucha integrada no pretende eliminar la utilización de los plaguicidas, ni
tan solo reducir su empleo, simplemente optimizar su aplicación y usarlos
cuando existe una clara justificación económica.
Conceptos básicos.
En una reunión de expertos de la FAO en Roma el año 1968, se definió el
concepto de control integrado como "el sistema de regulación de
poblaciones de los diferentes agentes nocivos teniendo en cuenta su medio
ambiente particular y la dinámica de las poblaciones de las especies
consideradas, utilizando todas las técnicas y métodos apropiados de forma
compatible, a fin de mantener las poblaciones de estos agentes nocivos a unos
niveles que no causen daños económicos". Otra definición posterior
dada por la OILB (Organización Internacional de Lucha Biológica) es la
siguiente: "la lucha integrada es un método de control de plagas que
aplica un conjunto de métodos satisfactorios desde el punto de vista
económico, ecológico y toxicológico, dando prioridad a la utilización de
elementos naturales de regulación y respetando los niveles de
tolerancia". Haciendo un repaso a las dos definiciones, se puede separar
tres apartados: en primer lugar, la lucha integrada considera una serie de
aspectos económicos, ecológicos y toxicológicos, haciendo un planteo de la
influencia sobre el agrosistema; ello requiere el conocimiento de las
dinámicas de poblaciones y biología de las plagas, de igual modo la de los
enemigos naturales de éstas. En segundo lugar, la lucha integrada utiliza un
amplio abanico de técnicas culturales, varietales, mecánicas, químicas y
biológicas, siempre dando prioridad a los métodos no-químicos. El tercer
aspecto característico de este tipo de lucha es que no pretende eliminar la
plaga, sino mantenerla por debajo de los niveles de tolerancia previamente
fijados.
Definiendo lo que se entiende por límite de tolerancia puede decirse
que es el nivel de daños económicos por debajo de los cuales no está
justificado el tratamiento químico. Ello implica que sólo se recomienda el
tratamiento químico cuando los daños ocasionados por los parásitos son
superiores al coste del tratamiento y a los efectos colaterales negativos que
esta intervención puede provocar.
La producción integrada aunque no es un sistema de protección
fitosanitaria en su término expreso, sí es la culminación de los métodos
de control que se utilizan en la lucha integrada. La OILB definió este
término como "la producción de frutos de alta calidad que da prioridad
a los métodos más respetuosos con la ecología, minimizando los efectos
secundarios indeseables y la utilización de productos agroquímicos, con el
fin de mejorar la protección del medio ambiente y la salud humana".
El concepto de plaga no es absoluto ni estable, pero en términos
generales puede definirse como la asociación o población de individuos de la
misma especie, variables en tiempo y espacio, que al superar los índices de
población predeterminados provocan daños económicos en las cosechas
vegetales.
El nivel económico de daño se refiere a la menor población de plaga
que causa daños económicos. Este nivel puede variar mucho en función del
cultivo, zona, época del año o del valor económico dado a una cosecha. Pero
debe considerarse que se ha llegado al nivel de plaga cuando una población de
parásitos sobrepasa un cierto nivel llamado nivel económico de
tratamiento , nivel poblacional a partir del cual deben aplicarse medidas
de control para evitar que una población de parásitos en aumento llegue al
nivel económico de daño.
Técnicas de lucha integrada.
Las técnicas a desarrollar y los factores a utilizar en el marco de la lucha
integrada de plagas, según Biliotti y Brader (1975), son las siguientes:
métodos culturales, métodos biológicos y métodos de origen biológico (lucha
microbiana, métodos genéticos, lucha biotécnica y lucha autocida). En la
práctica, dentro del marco de la lucha integrada, hay otras técnicas a
utilizar; métodos químicos, métodos mecánicos y métodos físicos.
Dentro de los métodos culturales se engloban las operaciones de cultivo
habituales, las cuales tan pueden estar destinadas a destruir las plagas como
evitar de que causen daños. Una práctica cultural para la defensa de las
plantas contra las plagas puede ser la destrucción o conservación de malas
hierbas, ya que según los casos, las malas hierbas pueden servir de refugio a
muchas plagas (ácaros, pulgones,...) pero en otros casos pueden servir de
refugio a los enemigos naturales de una plaga y por lo tanto es conveniente su
conservación.
La utilización de métodos biológicos, en su sentido más estricto, se
acoge a la utilización de los enemigos naturales contra los parásitos.
Dentro de los métodos de origen biológico, la lucha microbiana
se basa en los productos que actualmente existen en el mercado a base de la
síntesis de ciertos microorganismos (bacterias, hongos y virus
fundamentalmente), algunos capaces de tener acción destructiva sobre las plagas
y en cambio otros pueden inhibir el desarrollo del parásito o la formación de
quitina en las diferentes fases larvarias. Los métodos genéticos aplicados
dentro de la lucha integrada se basan en dar a la planta resistencia o
tolerancia a determinadas plagas; un caso claro lo tenemos en la muerte súbita
del melón donde parece que la única salida para luchar contra ella es utilizar
plantas resistentes a esta enfermedad.
La lucha biotécnica, o también llamada por confusión sexual, se basa
en la utilización de hormonas de carácter sexual llamadas feromonas, en
su mayoría son atrayentes sexuales generalmente producidos por las hembras para
atraer a los machos. Algunas de estas feromonas naturales se han sintetizado de
forma artificial y en otros casos se han hallado sustancias químicamente
diferentes pero que provocan el mismo efecto. La función de la lucha
biotécnica sólo tiene una función: desorientar a los machos, es decir si a
una plantación introducimos las feromonas en cantidad suficiente lo que provoca
que no se encuentren individuos de diferente sexo, por lo que no va existir
reproducción de la plaga.
La lucha autocida consiste en la liberación masiva de machos de una
plaga, previamente esterilizados mediante rayos gama. Este tipo de lucha se
utiliza en especies de una sola cópula por generación.
La lucha biológica dentro de la lucha integrada.
El control biológico de plagas es uno de los aspectos fundamentales dentro
dentro del manejo integrado de plagas.
El término de control biológico fue utilizado por primera vez por Smith el
año 1919, y podríamos definirla como la utilización por parte del hombre de
seres vivos, que limiten las poblaciones de ciertos organismos, animales o
vegetales, perjudiciales (Doutt, 1962; Franz y Krieg, 1976). Estos seres vivos
que limitan las poblaciones de organismos perjudiciales son los llamados
enemigos naturales, y pueden ser: depredadores, parásitos y patógenos. Los
depredadores necesitan de un elevado número de presas para llegar a su madurez
y vivir de forma independiente; los parásitos en general sólo necesitan de un
solo huésped para completar su desarrollo larvario; los patógenos son
microorganismos capaces de provocar enfermedades en los parásitos. La finalidad
de la lucha biológica, es que mediante el continuo control biológico a lo
largo del tiempo entre enemigos naturales y plagas, se llegue a la posición de
"equilibrio biológico", siendo este equilibrio una característica
permanente de un determinado cultivo (P. Ivancich Gambaro, 1986).
El mayor inconveniente que presenta la lucha biológica es que de forma natural
se establece de forma lenta y gradual (incluso se puede tardar años), además
por el momento los conocimientos sobre este tipo de lucha son escasos, lo que
todavía dificulta más evaluar su dinámica y la metodología general.
En cuanto a los enemigos naturales de una plaga, algunas veces será necesario
introducirlos de forma artificial cuando no existan ante una presión de plaga;
en otros casos será necesario conservar a estos enemigos naturales; en un
tercer caso nos encontramos ante la necesidad del incremento de enemigos
naturales; y en el último de los casos se puede tender hacia la mejora
genética de estos enemigos naturales: la alteración de las características
genéticas de una especie para adaptarla a unas determinadas necesidades es un
hecho, sobre todo para la mejora genética en la selección de líneas
resistentes a plaguicidas.
Consideraciones finales:
Las exigencias del consumidor y los problemas medio ambientales ponen a
la horticultura ante una importante elección: el consumidor cada vez más
preocupado por su propia salud y la del entorno obliga al horticultor el hecho
de afrontar cada vez más las consecuencias y limitaciones que el empleo de
pesticidas comporta. Centrándonos plenamente en el control biológico, uno de
los sectores donde encuentra una amplia aplicación es en el cultivo bajo
invernadero; a nivel mundial se elevó de 400 Ha controladas de forma biológica
en 1970 a 10.000 Ha en 1988 (Van Lenteren, 1990). Los principales organismos
utilizados son Bacillus thuringiensis, Phitoseiulus persimilis, Encarsia
formosa, Amblyseius sp., Dacnusa sp. y Aphydoletes aphidimiza.Si nos fijamos
en nuestros vecinos europeos, podemos darnos cuenta que están realmente
avanzados en el proceso de introducción del control biológico. En nuestro
país, donde la superficie cubierta por invernaderos es de las más altas del
continente, apenas existe aplicación a nivel comercial a este tipo de control,
a pesar del notable esfuerzo de investigación que se está realizando (Albajes
et al., 1988). Sea por las causas que sea, el control biológico es uno de los
aspectos donde el retraso de protección de cultivos español, respecto al resto
de Europa, está más acusado y para ello se requerirá un esfuerzo importante
en los próximos años, ya sea de parte del sector de la investigación como del
comercial, para acercarnos al nivel de otros países de la Comunidad Europea.
A pesar del retraso que llevamos, existen ya algunas zonas hortícolas donde el
manejo integrado de plagas ya es un hecho. El cómo se llevan a cabo las
distintas técnicas, ya se han descrito en los apartados anteriores, pero lo
más sorprendente es el porqué se ha convertido en una realidad.
Si hacemos un análisis detallado de una explotación de cultivos intensivos
puesta al día, nos damos cuenta que la aplicación de tecnología para lograr
altos rendimientos de las cosechas, de entrada tienen un alto coste, aunque si
su aplicación es la correcta su rentabilidad está asegurada. Esta tecnología
es la que se refiere al cultivo sin suelo, utilización de buenos invernaderos,
optimización del riego y fertirrigación, empleo de semillas certificadas, etc.
A todo ello se le debe sumar la reciente introducción de abejorros como
polinizadores en algunos cultivos hortícolas, tales como: tomate, berenjena,
pimiento, judías, calabacín, fresas, etc. Ya que el coste de instalación de
estos cultivos es elevado, es vital sacar el máximo rendimiento de la cosecha;
en estos cultivos hortícolas la forma de rentabilizar la inversión es procurar
que todas las flores del cultivo se conviertan en fruto, y a partir de aquí que
todos los frutos salgan a término. Es mediante la utilización de abejorros,
según indican las casas que los comercializan, que puede asegurarse un cuajado
de todas las flores en una explotación, siempre y cuando se mantenga la
relación aconsejada de polinizadores por plata y la tecnología utilizada esté
bien aplicada.
Son precisamente estos abejorros uno e los principales agentes que han abierto
el camino y han obligado a los agricultores que los utilizan a emplear las
técnicas de lucha integrada: estos polinizadores son altamente sensibles a la
mayoría de plaguicidas, y el coste de su instalación en colmenas dentro de los
invernaderos es considerable, osea que los agricultores que deben tratar
químicamente el cultivo y tienen a estos polinizadores, o se adaptan a
cualquier otra de las técnicas que la lucha integrada les ofrece o deben sacar
fuera de la explotación a los abejorros, ya que si no las pérdidas están
aseguradas.
Aunque el tema de los polinizadores parece de obligada mención, por suerte
también existen agricultores movidos por la preservación del medio ambiente y
la salud humana lo que los ha llevado a integrar a la lucha química exclusiva
como una más dentro de lo que se entiende por lucha integrada.
Conceptos fundamentales:
Ingestión diaria admisible (IDA)
La "IDA" de una sustancia química es la dosis diaria que
ingerida durante todo el período vital, parece no entrañar riesgos apreciables
para la salud del consumidor, sobre la base de todos los hechos conocidos en el
momento de la evaluación de la sustancia química por la Reunión Conjunta
FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas. Se expresa en miligramos de sustancia
química por kilogramo de peso corporal. (Nota: Para más información
sobre las IDA de residuos de plaguicidas, véase el informe de 1975 de la
Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas, Estudios FAO:
Producción y protección vegetal Nº 1, ó OMS: Serie de Informes Técnicos,
Nº 592).
Límite maximo para residuos extraños (LMRE)
La "LMRE" se aplica a residuos de plaguicidas o contaminantes de
procedencia ambiental (incluidos usos agrícolas anteriores) distinta del uso de
una sustancia plaguicida o contaminante directa o indirectamente en el producto.
Es la concentración máxima de residuos de un plaguicida o contaminante que la
Comisión del Codex Alimentarius recomienda que se permita legalmente o se
reconozca como aceptable en o sobre un alimento, producto agrícola o alimento
para animales. La concentración se expresa en miligramos de residuos de
plaguicida o contaminante por kilogramo del
producto.
Buenas prácticas agrícolas en el uso de plaguicidas (BPA)
Con "BPA" se entiende los usos inocuos autorizados a nivel
nacional, en las condiciones existentes, de los plaguicidas necesarios para un
control eficaz y fiable de las plagas. Comprende una gama de niveles de
aplicaciones de plaguicidas hasta la concentración de uso autorizado más
elevada, de forma que quede la concentración mínima posible del residuo. Los
usos inocuos autorizados se determinan a nivel nacional y prevén usos
registrados o recomendados en el país que tiene en cuenta las consideraciones
de salud pública y profesional, y la seguridad del medio ambiente. Las
condiciones existentes comprenden cualquier fase de la producción,
almacenamiento, transporte, distribución y elaboración de alimentos para
consumo humano y piensos.
Límite de determinación
Por "Límite de determinación" se entiende la concentración más
baja de un residuo de plaguicida o contaminante que puede identificarse y
medirse cuantitativamente en un determinado alimento, producto agrícola o
alimento para animales, con un grado aceptable de certeza mediante un método de
análisis regulatorio.
Límite máximo para residuos de plaguicida (LMR)
"LMR" es la concentración máxima de residuos de un plaguicida
(expresada en mg/kg), recomendada por la Comisión del Codex Alimentarius, para
que se permita legalmente su uso en la superficie o la parte interna de
productos alimenticios para consumo humano y de piensos. Los LMR se basan en
datos de BPA y tienen por objeto lograr que los alimentos derivados de productos
básicos que se ajustan a los respectivos LMR sean toxicológicamente
aceptables.
Los LMR del Codex, que se destinan principalmente para ser aplicados a
productos que circulan en el comercio internacional, se obtienen basándose en
estimaciones hechas por la JMPR, después de:
a) la evaluación toxicológica del plaguicida y su residuo; y
b) el examen de datos de residuos obtenidos en ensayos y usos supervisados,
en particular usos que se ajustan a las buenas prácticas agrícolas nacionales.
En el examen se incluyen datos de ensayos supervisados realizados a la
concentración de uso más elevada recomendada, autorizada o registrada en el
país. Para tener en cuenta las variaciones introducidas en los requisitos
nacionales de control de plagas, en los LMR del Codex se consideran los niveles
más elevados observados en tales ensayos supervisados, que se estima
representan las prácticas efectivas de control de plagas.
El examen de las diversas estimaciones y determinaciones, tanto a nivel
nacional como internacional, de las ingestas de residuos a través de la
alimentación, teniendo en cuenta las IDA, debería indicar que los alimentos
que se ajustan a los LMR del Codex son inocuos para el consumo humano.
Plaguicida
Por "Plaguicida"se entiende cualquier sustancia destinada a
prevenir, destruir, atraer, repeler o combatir cualquier plaga, incluidas las
especies indeseadas de plantas o animales, durante la producción,
almacenamiento, transporte, distribución y elaboración de alimentos, productos
agrícolas o alimentos para animales, o que pueda administrarse a los animales
para combatir ectoparásitos. El término incluye las sustancias destinadas a
utilizarse como reguladoras del crecimiento de las plantas, defoliantes,
desecantes, agentes para reducir la densidad de fruta o inhibidores de la
germinación, y las sustancias aplicadas a los cultivos antes o después de la
cosecha para proteger el producto contra la deterioración durante el
almacenamiento y transporte. El término no incluye normalmente los
fertilizantes, nutrientes de origen vegetal o animal, aditivos alimentarios ni
medicamentos veterinarios. (Nota: por "productos agrícolas" se
entienden productos como cereales en bruto, remolacha azucarera y semilla de
algodón que, en cuanto tales, no se consideran alimentos).
Residuo de plaguicida
Por "Residuo de plaguicida"se entiende cualquier sustancia
especificada presente en alimentos, productos agrícolas o alimentos para
animales como consecuencia del uso de un plaguicida. El término incluye
cualquier derivado de un plaguicida, como productos de conversión, metabolitos
y productos de reacción, y las impurezas consideradas de importancia
toxicológica. (Nota: el término "residuo de plaguicida"
incluye tanto los residuos de procedencias desconocidas o inevitables (por
ejemplo, ambientales), como los derivados de usos conocidos de la sustancia
química).
Ingestión diaria tolerable provisional (IDTP)
Un valor basado en datos toxicológicos. Representa la ingestión humana
tolerable de un plaguicida utilizado anteriormente en la agricultura que puede
aparecer como contanimante de un alimento, el agua potable y el medio ambiente.
(Informe de la JMPR de 1995, documento de la serie FAO: Producción y
protección vegetal, nº 127, pág. 5)
Ingestión diaria admisible temporal (IDAT)
Por "IDAT" se entiende la dosis de ingestión diaria admisible
establecida para un período limitado especificado, con objeto de poder obtener
más datos bioquímicos, toxicológicos o de otra índole que se necesiten para
estimar una dosis de ingestión diaria admisible. (Nota: cuando la
Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas estima una IDAT suele
aplicar un factor de seguridad más amplio que el utilizado al estimar una IDA).
Base para el Establecimiento de Limites Maximos del Codex para Plaguicidas
Los límites máximos del Codex para residuos se recomiendan teniendo en
cuenta datos apropiados sobre residuos, obtenidos principalmente de ensayos
supervisados. Los datos sobre residuos obtenidos de ese modo reflejan las
modalidades de empleo registradas o aprobadas del plaguicida, de conformidad con
las "buenas prácticas agrícolas". Estas pueden variar
considerablemente de una región a otra debido a las diferentes necesidades de
control de plagas de cada lugar, necesidades motivadas por muy diversas razones.
Por consiguiente, también pueden variar los residuos presentes en los
alimentos, particularmente en proximidad de la recolección. Al establecer los
LMR del Codex, se tienen en cuenta, en la medida de lo posible y según los
datos disponibles, esas variaciones de los residuos debidas a diferencias en las
"buenas prácticas agrícolas".
Como los LMR del Codex abarcan una amplia gama de modalidades de uso y
"buenas prácticas agrícolas" y tienen que reflejar los niveles de
residuos inmediatamente después de la cosecha, en algunas ocasiones pueden ser
superiores a los niveles de residuos que se encuentran en las actividades
nacionales de vigilancia. Puede ocurrir eso especialmente con los plaguicidas
fácilmente degradables y cuando se efectúa el análisis en un punto de la
cadena de distribución que queda muy lejos de la última aplicación del
plaguicida.
Se establecen LMR del Codex sólo cuando se cuenta con pruebas de inocuidad,
para los seres humanos, de los residuos resultantes, determinadas por la
Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas, lo que significa que
los Límites Máximos del Codex para Residuos representan niveles de residuos
que son toxicológicamente aceptables.
Base para el Establecimiento de Limites Maximos del Codex para Residuos
Extraños
Otro tipo de límite máximo del Codex, el límite máximo del Codex para
residuos extraños, se refiere a residuos de compuestos que se utilizaban como
plaguicidas pero que ya no se registran como tales, que derivan de la
contaminación del medio ambiente (incluidos los usos agrícolas anteriores de
los plaguicidas) o de los usos de esos compuestos distintos de los usos
agrícolas. Esos residuos se tratan como contaminantes. Las recomendaciones de
LMRE se basan principalmente en datos sobre residuos obtenidos a través de las
actividades nacionales de control o vigilancia de los alimentos. Es necesario
que los LMRE abarquen una gama muy amplia de niveles de residuos presentes en
los alimentos para tener en cuenta situaciones muy diversas en lo que respecta a
la contaminación de los alimentos por residuos de plaguicidas persistentes y
presentes en el medio ambiente. Por esa razón, los LMRE del Codex no siempre
reflejan estrictamente la situación real en lo que respecta a residuos de
plaguicidas en determinados países o regiones. Los LMRE del Codex representan
niveles aceptables de residuos que tienen por objeto facilitar el comercio
internacional de alimentos y proteger a la vez la salud de los consumidores. Se
establecen sólo cuando hay datos que apoyan la inocuidad de tales residuos para
los seres humanos, determinada por la Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos
de Plaguicidas.
Los Contaminantes Orgánicos Persistentes
El 23 de mayo se firma en Estocolmo, con la asistencia del ministro de Medio
Ambiente español, Jaume Matas, el Convenio sobre COP (Contaminantes Orgánicos
Persistentes), que prohíbe 12 sustancias tóxicas.
La mayoría de los COP son compuestos organoclorados. La química del cloro
produce más de 11.000 compuestos organoclorados, la mayoría dañinos para las
personas, los animales y el medio ambiente en general. Fue un error del
desarrollo industrial, hoy con sus días contados.
Los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), POPs en inglés, son
sustancias químicas extraordinariamente tóxicas y duraderas. Las emisiones
actuales causarán cáncer y alteraciones hormonales en los próximos 1.000
años. Es necesario y posible dejar de producir este tipo de sustancias.
Entre los COP están las dioxinas y furanos, el DDT y numerosos plaguicidas y
sustancias químicas de uso corriente. Los COP son sustancias tóxicas y
persistentes, conocidas como COP, siglas de los contaminantes orgánicos
persistentes. La definición plena de los COP, sin embargo, es algo más
compleja de lo que las siglas implican. Además de ser persistentes (es decir,
no se descomponen rápidamente), orgánicos (con una estructura molecular basada
en el carbono) y contaminantes (en el sentido de ser muy tóxicos), los COP
tienen otras dos propiedades. Son solubles en grasas y por consiguiente se
acumulan en los tejidos vivos; y pueden viajar grandes distancias. Estas cinco
propiedades juntas los hacen muy peligrosos.
La aleatoriedad aparente de la amenaza se agrava por el hecho de que la
lesión a menudo tarda en aparecer o es indirecta. Los productos químicos
sumamente tóxicos pueden esperar su tiempo, envenenando a sus víctimas de
maneras tales que son muy difíciles de ver. El benceno, por ejemplo, es un
disolvente común.
Es un ingrediente en algunas pinturas, en productos de desengrasado,
gasolinas, y en varios otros contaminantes industriales y comerciales. Es
cancerígeno, y afecta a los descendientes de las personas contaminadas, incluso
a los hombres, pues la exposición fetal no es la única manera en la que el
benceno puede envenenar a los niños; también puede afectar a los cromosomas y
dañar los genes que su hijo heredará.
Los COP son potentes venenos ecológicos. Y al igual que en el cuerpo humano,
sus efectos ecológicos a menudo siguen caminos tortuosos. En Estados Unidos en
los años sesenta, por ejemplo, los biólogos empezaron a encontrar evidencias
de que el plaguicida DDT (diclorodifeniltricloroetano) y otros productos
químicos similares eran peligrosos. Pero la evidencia no provino de los
organismos que habían absorbido el plaguicida directamente.
Aunque los COP son tóxicos por definición, sus efectos en la salud y los
impactos ambientales a largo plazo en gran parte se desconocen. Más complejo
aún que el análisis de un COP individual, es la necesidad de entender qué
tipos de interacciones sinérgicas se producen por la exposición a varios COP o
a COP junto con otros productos químicos. La contaminación múltiple es la
regla, en lugar de la excepción, pero realmente no se conocen sus efectos. Lo
que sabemos es que la mayoría de los organismos vivientes están expuestos a
una difusa mezcla de COP.
Y eso nos afecta a todos nosotros. Independientemente de donde vivamos,
probablemente estaremos contaminados por ciertas cantidades de COP. Están en
los alimentos y en el agua; probablemente también en el aire que respiramos;
probablemente de vez en cuando entre en contacto con nuestra piel si, por
ejemplo, manipulamos pinturas, disolventes o combustibles. Actualmente, 140
países están negociando un tratado para eliminar 12 COP específicos.
Esta "docena sucia" comprende nueve plaguicidas, un grupo de
contaminantes industriales conocidos como bifenilos policlorados (PCB), y dos
tipos de subproductos industriales, las dioxinas y furanos. El tratado se llama
el "Instrumento Legalmente Vinculante para Llevar a cabo la Acción
Internacional en Ciertos Contaminantes Orgánicos Persistentes" y como su
nombre sugiere, es un esfuerzo laudable pero tímido. Sus partidarios esperan
que servirá en el futuro como un mecanismo para eliminar a docenas de otros
COP.
Pero al menos en su forma actual, no afronta el problema fundamental. Si
queremos reducir los riesgos del inmenso y creciente número de productos
químicos sintéticos que están soltándose en el ambiente, tendremos que
repensar algunas de las nociones básicas del desarrollo actual. Aunque se
desconoce si muchos de los organoclorados son peligrosos, un número sustancial
de ellos presentan grandes riesgos. En gran parte, esos riesgos son el resultado
de tres características comunes. Los organoclorados son muy estables, y de ahí
el atractivo de su fabricación, pero es por esto por lo que no nos libramos de
ellos fácilmente. Tienden a ser solubles en las grasas, lo que significa que se
bioacumulan.
Y muchos tienen una toxicidad crónica, lo que significa que aunque la
exposición a corto plazo frecuentemente no sea peligrosa, a largo plazo si lo
es. (Las razones para la toxicidad varían. Algunos organoclorados pueden
"imitar" a sustancias químicas naturales como las hormonas y pueden
perturbar los procesos químicos de los organismos vivos; unos debilitan el
sistema inmunológico; otros afectan al desarrollo de los órganos, y muchos
promueven el cáncer, y así sucesivamente.) Estabilidad, solubilidad en grasas
y toxicidad crónica: lo mismo que los COP.
Ciertamente no es necesario que un producto tenga cloro para que sea un COP.
Entre los COP sin cloro hay varios organometales (usados, por ejemplo, en
pinturas de barcos) y organobromuros (usados como plaguicidas y como aislantes
líquidos en equipos eléctricos). Pero la mayoría de los COP conocidos,
incluidos la "docena sucia", son organoclorados. Los plaguicidas
organoclorados son los COP más notorios. No es sorprendente que los plaguicidas
sean de los productos químicos más peligrosos, pues han sido diseñados para
ser tóxicos y se producen en cantidades enormes.
Desde 1945, la producción global de plaguicidas se ha multiplicado por 26,
de 0,1 millones de toneladas a 2,7 millones, aunque el crecimiento se ha
ralentizado en los últimos 15 años, ya que los efectos en la salud y las
preocupaciones ambientales han inspirado un número creciente de prohibiciones,
principalmente en los países industrializados. Estas restricciones han reducido
la cantidad total de plaguicidas usadas en los países industrializados, pero la
toxicidad de éstos sigue creciendo.
Las formulaciones actuales de los plaguicidas son de 10 a 100 veces más
tóxicas que en 1975. Hoy los fabricantes de plaguicidas quieren que sus
productos tengan una toxicidad aguda alta y una toxicidad crónica baja. Buscan
contaminantes que maten rápidamente pero que no permanezcan en el campo
indefinidamente, como los organoclorados, que con sus toxicidades crónicas
sustanciales, ya no tienen el atractivo universal de antes. Los nuevos
plaguicidas es probable que no contengan cloro.
Eso es evidentemente bueno, pero no lo bastante, por dos razones: los
plaguicidas que no son organoclorados a veces también resultan ser COP, y casi
todos los productos viejos todavía están con nosotros. Persisten en el
ambiente y la mayoría todavía se usan en los países en desarrollo. Una serie
más oscura de COP son una familia de organoclorados que se han usado como
aislantes líquidos en los equipos eléctricos, como fluidos hidráulicos, y
como aditivos en plásticos, pinturas e incluso en papel de calco sin carbón.
Éstos son los bifenilos policlorados, o PCB. Durante décadas, la estabilidad
extrema, la baja inflamabilidad y la baja conductividad de los PCB les hizo el
aislante líquido normal en los transformadores, y dado que éstos son un
componente esencial de las redes de distribución de electricidad, la
contaminación de PCB es omnipresente.
En los países industrializados, se fabricaron PCB entre los años veinte y
finales de los setenta; todavía se fabrican en Rusia y aún se usan en muchos
países en desarrollo. Los científicos estiman que el 70 por ciento de todos
los PCB fabricados todavía están en uso o en el medio ambiente, a menudo en
los vertederos donde gradualmente van contaminando los acuíferos.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
recientemente publicó una guía para ayudar a los funcionarios de los países
en desarrollo a identificar los PCB. Pero dados sus usos múltiples y los más
de 90 nombres comerciales, sólo encontrarlos es una tarea ingente, y no digamos
eliminarlos. Pero la mayoría de los COP no se producen intencionadamente, sino
que son subproductos, como las dioxinas y furanos, dos clases de COP que son
resultado principalmente de la producción de organoclorados, el blanqueo de las
pastas papeleras y la incineración de residuos sólidos urbanos.
Un inventario de emisiones de 1995 realizado por el PNUMA en 15 países
contabilizó unos 7.000 kilogramos de dioxinas y furanos emitidos por las
incineradoras, que representaban el 69 por ciento de los emisiones totales de
esas sustancias en estos países. (Siete mil kilogramos puede parecer poco, pero
téngase en cuenta que estas sustancias sumamente tóxicas se producen en
cantidades ínfimas.) Se conocen 210 dioxinas y furanos. Y entre los
subproductos de la producción y uso de organoclorados, es probable que queden
miles de COP por descubrir. Cloro La química del cloro es la causa de muchos de
los problemas ambientales.
Gases que contienen cloro, como los clorofluorocarbonos (CFC) y los HCFC,
destruyen el ozono estratosférico y son potentes gases de invernadero,
plaguicidas organoclorados como el DDT (diclorodifeniltricloroetano) dañan la
capacidad reproductiva de numerosas aves, los PCB (policlorobifenilos) afectan a
todo tipo de peces y mamíferos marinos, el pentaclorofenol (PCP) provoca la
atrofia de la médula ósea, cirrosis hepática y desórdenes nerviosos, las
dioxinas causaron en 1976 la catástrofe de Seveso (escape de 34 a 126 kilos de
dioxinas en la planta de Hoffman La Roche), y los efectos tóxicos del agente
naranja usado en la guerra de Vietnam persisten y siguen matando 25 años
después de haber terminado la guerra.
Según la OMS cada año hay de 30.000 a 40.000 muertos por intoxicación de
plaguicidas, organoclorados y organofosforados en gran parte, y medio millón de
personas sufren envenenamiento por ingestión o inhalación. La producción de
lindano ha dejado una herencia de 185.000 toneladas de residuos en Vizcaya y
Huesca. Desde la Antártida al Polo Norte, desde el mar Báltico o el
Mediterráneo a la estratosfera (donde destruyen la capa de ozono), ningún
rincón del planeta se libra de la mortal presencia de los más de 11.000
organoclorados que hoy se producen, compuestos que prácticamente no existían
hasta que en los últimos 85 años se creó y se expandió una nueva industria,
la química del cloro.
El cloro en la naturaleza está en forma de cloruros, retenido a través de
fuertes enlaces, y una vez libre, es extremadamente reactivo, uniéndose a
átomos de carbono, formando organoclorados, compuestos inexistentes en la
naturaleza, razón por la que los seres vivos no son capaces de descomponerlos.
Los organoclorados son sustancias tóxicas, persistentes y bioacumulativas, y
suponen un grave riesgo para las personas y para el medio ambiente. Los
organoclorados permanecen en el medio decenas de años, algunos durante cientos
de años, y como son muy estables y no se disuelven en el agua, acaban por
entrar en la cadena trófica, depositándose en los tejidos grasos de los seres
vivos.
El cloro, y los organoclorados en general, se emplean en disolventes,
plásticos como el PVC, plaguicidas y herbicidas como el DDT, refrigerantes
(CFC), blanqueo del papel y los textiles y tratamiento de aguas. La industria
del cloro es la causa de la formación de las tóxicas dioxinas, que son los
agentes cancerígenos y teratógenos más potentes, con una toxicidad tal, que
ha sido imposible establecer un nivel mínimo de exposición, al ser tóxicas a
cantidades increíblemente bajas.
El término dioxina se refiere a una familia de compuestos químicos, cuya
toxicidad está determinada por la cantidad y la posición del cloro; la
2378-tetraclorodibenceno-p-dioxina (TCDD) es el compuesto químico más tóxico
de cuantos han sido sintetizados por el hombre. Las dioxinas son tan tóxicas
debido a que actúan como si fueran hormonas naturales, sustancias muy potentes
en pequeñísimas cantidades, pues excitan, inhiben o regulan la actividad de
otros órganos, pero a diferencia de las hormonas, la actividad de las dioxinas
continúa indefinidamente durante años y años. Las dioxinas actúan dentro de
las células de nuestro organismo.
El cloro es un gas amarillo verdoso, altamente tóxico, de olor penetrante y
es más pesado que el aire, por lo que se acumula a nivel del suelo. Descubierto
por Carl Wilhelm Scheele en 1774, en 1868 se inició la fabricación industrial
de cloro a través del proceso ideado por Henry Deacon, en 1874 fue descubierto
el DDT (redescubierto por el suizo Paul Müller en 1939, por lo que recibió el
Nobel de 1948), en 1913 se patenta el PVC, aunque el mundo entró en la era del
cloro el 22 de abril de 1915, cuando las tropas alemanas utilizaron el gas cloro
contra británicos y franceses en Ypres, Bélgica (la patria de Solvay),
causando 5.000 bajas y 15.000 intoxicaciones.
En varios países y en numerosas ciudades crecen las iniciativas para
eliminar el PVC. El PVC tarde o temprano será prohibido, al igual que lo fue el
DDT, o más recientemente los CFC. En 1994 la EPA de Estados Unidos hizo
público, después de tres años y medio de investigaciones, un informe de cerca
de 2.000 páginas donde se demuestra que las dioxinas pueden provocar cáncer y
dañar los sistemas inmunológicos y reproductivos de las personas. El informe
de la EPA era una ampliación solicitada por la propia industria del cloro, que
en 1985 se vio desagradablemente sorprendida por otro informe de la EPA sobre
los posibles riesgos cancerígenos de las dioxinas. La incineración de
plásticos como el PVC produce dioxinas y furanos, y el PVC está presente en
todo tipo de residuos, ya sean industriales o domésticos.
Solvay, ICI y Clorox dedican muchos millones de dólares a convencer a la
opinión pública y a las administraciones de la bondad del cloro y del PVC. Uno
de los objetivos de las campañas de imagen es desacreditar a Greenpeace y a
otras organizaciones ecologistas por su oposición al PVC y al cloro en general.
Hace casi cuatro décadas, en 1962, Rachel Carlson ya había demostrado los
daños que pueden causar los insecticidas organoclorados como el DDT, y desde
entonces numerosos investigadores han documentado los riesgos de los compuestos
organoclorados bioacumulativos en los seres humanos y en la vida salvaje en
general.
La Administración española esperó hasta el 17 de febrero de 1994 para
prohibir los plaguicidas con cloro, como el DDT, el aldrín, dieldrín,
clordano, HCH, heptacloro o el hexaclorobenceno. Aún hoy el lindano se vende
libremente en las farmacias españolas para combatir los piojos del cabello de
los niños, y se utiliza en Murcia y otras zonas agrícolas. Cloro-sosa El cloro
no se encuentra libre en la naturaleza, pero combinado en forma de cloruros, es
un elemento abundante y frecuente, retenido a través de fuertes enlaces.
La industria extrae el cloro de la sal común (cloruro sódico, NaCl), al
mismo tiempo que la sosa cáustica (hidróxido de sodio) por electrólisis; el
agua del mar posee hasta un 3,5% de cloruro sódico. Tres son las tecnologías
empleadas para fabricar cloro-sosa: la de celdas de mercurio, celdas de
membranas y celdas de diafragmas. Las celdas de mercurio plantean el grave
problema de los arrastres de mercurio por las corrientes de hidrógeno, cloro,
sosa, salmuera, fangos y aguas residuales. En las plantas con celdas de mercurio
se pueden sustituir éstas por las de membranas, con la ventaja de no utilizar
mercurio. La media mundial de emisiones, según el Banco Mundial, es de 7,5
gramos de mercurio por cada tonelada de cloro, cifra que otras fuentes elevan
hasta 20 gramos.
La producción mundial de cloro asciende a unos 40 millones de toneladas; EE
UU, con el 29,2%, es el mayor productor. Japón produce el 9%, Europa el 43,4%,
Canadá el 4,1%, América Latina el 5%, África el 1% y el 8,3% corresponde a
los países de Asia, exceptuando Japón. Las principales multinacionales
productoras de cloro en Europa son Solvay, ICI, Dow Benelux, Enimont, Atochem,
Bayer, Hoechst, Akzo y Basf. El 40% del cloro en Europa va destinado a la
producción de PVC, el 26% a la fabricación de plaguicidas, el 10% a
disolventes (tetracloroetileno, cloruro de metilo y percloroetileno, entre
otros), el 6% para blanquear papel y textiles y el resto a otros usos, como
tratamiento de aguas (del 2,5 al 5%) y materias primas para la industria
química. La reducción del consumo de cloro para la producción de CFC,
plaguicidas, PCB y otros productos ya prohibidos, es una de las causas que
explica el bajo precio del PVC, al haberse convertido éste en un auténtico
sumidero para los productores de cloro-sosa; la solución más racional sería
producir la sosa por otros medios que no requieran la producción simultánea de
cloro (la tecnología existe), y dejar de producir cloro.
En España la cifra máxima de producción de cloro se alcanzó en 1989, con
646.210 toneladas. En 1995 se produjeron 582.037 toneladas de cloro, y el
consumo aparente ascendió a 580.795 toneladas. Hay siete empresas fabricantes.
El mayor productor es la multinacional belga Solvay con una capacidad de
producción de 230.000 toneladas repartidas entre las factorías de Torrelavega
(Santander) y Martorell (Barcelona). El segundo productor es Energía e
Industrias Aragonesas, con una factoría en Palos de la Frontera (Huelva) y el
tercero es ERCROS con una planta en Flix (Tarragona) con capacidad para 120.000
toneladas. ELNOSA tiene una planta capaz de producir 30.000 toneladas anuales en
Lourizán (Pontevedra), Electroquímica Andaluza tiene una capacidad de 24.000
toneladas repartidas entre Vilaseca (Tarragona), Ubeda (Jaén) y Sabiñánigo
(Huesca) y Electroquímica de Hernani una capacidad de 10.000 toneladas en
Hernani (Guipúzcoa).
Del 1 al 5 por ciento del cloro, según países, es utilizado para
potabilizar el agua, siendo éste uno de los pocos usos admisibles del cloro,
aunque existen alternativas. Entre las ciudades europeas que ya no usan cloro
para tratar el agua están Amsterdam, Paris, Berlín y Munich. La desinfección
del agua puede realizarse utilizando ozono, la radiación ultravioleta combinada
con agua oxigenada, y en general con la prevención y eliminación de la
contaminación del agua. Blanqueo del papel El blanqueo del papel y los textiles
puede ser realizado sin el empleo de cloro. Hacen falta de 30 a 80 kilogramos de
cloro para fabricar una tonelada de pasta kraft.
Un 10% del cloro empleado en el blanqueo termina reaccionando con las
moléculas orgánicas de la madera, formando organoclorados, para pasar a los
vertidos de la fábrica. Las fábricas españolas emiten de 3 a 8 kilogramos de
AOX (Halógenos Orgánicos Absorbibles) por cada tonelada blanqueada. Los AOX
miden la cantidad de los organoclorados presentes en los vertidos finales, pero
no su peligrosidad; en el proceso de blanqueo se llegan a formar hasta 1.000
compuestos organoclorados, aunque sólo han podido ser identificados unos 300.
Entre las alternativas propuestas y desarrolladas al blanqueo con cloro está
la deslignificación con oxígeno, el empleo del agua oxigenada (peróxido de
hidrógeno) o de enzimas naturales y biodegradables. Igualmente existen
alternativas a los plaguicidas clorados (rotación de cultivos, control
biológico de las plagas, plaguicidas naturales) y a los disolventes clorados
(métodos mecánicos, agua, disolventes naturales). El disolvente
percloroetileno, empleado para la limpieza en seco (dry cleaning), es
cancerígeno, y su uso debe ser evitado a toda costa. Las pastillas para
desinfectar el inodoro contaminan de una manera innecesaria e irresponsable con
organoclorados las aguas residuales. Policloruro de vinilo Al reducirse el
consumo de cloro para la producción de productos peligrosos como el DDT, el
lindano, los PCB y los CFC que destruyen la capa de ozono, el PVC se convirtió
en el sumidero para los excedentes de cloro. El precio del cloro bajó un 35%
desde 1986, debido a la reducción de la demanda de cloro. Es significativo que
las mismas empresas productoras de cloro, como Solvay o Atochen, sean las
productoras de PVC; a medida que se cierran mercados para el cloro, más
interés tienen en encontrarle nuevos mercados al PVC.
Hoy el PVC consume ya el 40% del cloro producido en Europa. Igualmente
asistimos a un proceso de deslocalización de la fabricación de los productos
más tóxicos, como el dicloroetano de etileno (EDC) y el monómero de cloruro
de vinilo (VCM), materias primas del PVC, hacia países como Brasil, México y
Venezuela, y en los últimos años hacia los países de Europa del Este. El
transporte de cloro desde 1980 ha causado la muerte de un centenar de personas,
decenas de miles de heridos y centenares de miles de personas evacuadas. El PVC
no se biodegrada y su reciclaje es un mito sin base real, por la gran variedad
de productos con muchos aditivos diferentes, algunos muy tóxicos, aunque se
reciclan algunas cantidades ridículas y a un coste prohibitivo sólo por
razones de imagen; la industria pretende crear la imagen de un material
ecológico y que puede ser reciclado. Los aditivos pueden suponer más del 50%
del peso final, y algunos son extremadamente tóxicos, como el cadmio y otros
metales pesados. El plástico de PVC utilizado para envolver los alimentos,
puede llegar a contaminarlos, por la migración del plastificador dioctiladipato
(DOA).
También las botellas de PVC de agua mineral pueden presentar problemas,
sobre todo si han estado abiertas y en contacto con la radiación solar, y
además los microbios pueden reproducirse mejor y más rápidamente que en los
envases de vidrio. En caso de incendio, el PVC es un material extremadamente
peligroso, pues el humo contiene cloruro de hidrógeno, productos
organoclorados, furanos y dioxinas. Los juguetes de PVC no son nada
recomendables para los niños, debido a los peligros de los plastificadores,
como el Di-2-etilhexilftalato (DEHP). El 14% de los 1,6 millones de toneladas de
plásticos que van a la basura son incinerados. Una parte de los plásticos que
van a la basura son PVC, en torno a las 290.000 toneladas anuales, y cerca de
50.000 toneladas de PVC son incineradas ya en España. Especialmente grave es la
incineración de productos con PVC en los hospitales. La incineración de un
kilogramo de PVC produce hasta 50 microgramos de dioxinas, cantidad capaz de
provocar cáncer a 50.000 animales de laboratorio.
La incineración del PVC forma cloruro de hidrógeno, sustancia venenosa y
corrosiva, de difícil y costosa eliminación, y al final siempre quedan las
cenizas con metales pesados y otros aditivos, cenizas que deben ir a parar a
vertederos especiales para residuos tóxicos y peligrosos. La producción
mundial de PVC es de unos 20 millones de toneladas. En Europa el 8% del PVC se
consume en botellas de aceite y agua mineral, el 17,4% en film y láminas, el
27,8% en tubería, el 21% en perfiles y mangueras, el 8,4% en cables, el 5,1% en
suelos, el 4,1% en recubrimientos, el 0,3% en discos y el 7,9% en otros usos.
En España en 1995 el consumo fue de 421.485 toneladas. Las empresas
fabricantes son tres: Hispavic Industrial (filial de Solvay) con una factoría
con capacidad para producir 130.000 toneladas en Martorell (Barcelona), Elf
Atochem con una planta de 75.000 t en Miranda de Ebro (Burgos) y otra de 25.000
t en Hernani (Guipúzcoa) y Aiscondel con 145.000 t de capacidad y dos plantas,
una en Monzón (Huesca) y la otra en Vilaseca (Tarragona). La totalidad de los
usos del PVC son fácilmente sustituibles por otros productos y materiales, como
vidrio, caucho, metal, madera u otros plásticos menos tóxicos, como el PET
(Polietilentereftalato), el polipropileno o el polietileno. El PVC pasará a la
triste historia junto al DDT, el PCB, el PCT y los CFC.
El debate sobre los disruptores endocrinos y los contaminantes orgánicos
persistentes deberían servir para avanzar hacia una producción industrial
limpia, en la que el cloro no tiene lugar. Disruptores endocrinos Un gran
número de sustancias químicas artificiales que se han vertido al medio
ambiente, así como algunas naturales, tienen potencial para perturbar el
sistema endocrino de los animales, incluidos los seres humanos. Entre ellas se
encuentran las sustancias persistentes, bioacumulativas y organohalógenas que
incluyen algunos plaguicidas (fungicidas, herbicidas e insecticidas) y las
sustancias químicas industriales, otros productos sintéticos y algunos metales
pesados. Muchas poblaciones animales han sido afectadas ya por estas sustancias.
Entre las repercusiones figuran la disfunción tiroidea en aves y peces; la
disminución de la fertilidad en aves, peces, crustáceos y mamíferos; la
disminución del éxito de la incubación en aves, peces y tortugas; graves
deformidades de nacimiento en aves, peces y tortugas; anormalidades metabólicas
en aves, peces y mamíferos; anormalidades de comportamiento en aves;
demasculinización y feminización de peces, aves y mamíferos machos;
defeminización y masculinización de peces y aves hembras; y peligro para los
sistemas inmunitarios en aves y mamíferos. Los disruptores endocrinos
interfieren en el funcionamiento del sistema hormonal mediante alguno de estos
tres mecanismos: suplantando a las hormonas naturales, bloqueando su acción o
aumentando o disminuyendo sus niveles. Las sustancias químicas disruptoras
endocrinas no son venenos clásicos ni carcinógenos típicos. Se atienen a
reglas diferentes.
Algunas sustancias químicas hormonalmente activas apenas parecen plantear
riesgos de cáncer. En los niveles que se encuentran normalmente en el entorno,
las sustancias químicas disruptoras hormonales no matan células ni atacan el
ADN. Su objetivo son las hormonas, los mensajeros químicos que se mueven
constantemente dentro de la red de comunicaciones del cuerpo. Las sustancias
químicas sintéticas hormonalmente activas son delincuentes de la autopista de
la información biológica que sabotean comunicaciones vitales. Atracan a los
mensajeros o los suplantan. Cambian de lugar las señales. Revuelven los
mensajes. Siembran desinformación. Causan toda clase de estragos. Dado que los
mensajes hormonales organizan muchos aspectos decisivos del desarrollo, desde la
diferenciación sexual hasta la organización del cerebro, las sustancias
químicas disruptoras hormonales representan un especial peligro antes del
nacimiento y en las primeras etapas de la vida. Los disruptores endocrinos
pueden poner en peligro la supervivencia de especies enteras, quizá a largo
plazo incluso la especie humana.
La especie humana carece de experiencia evolutiva con estos compuestos
sintéticos. Estos imitadores artificiales de los estrógenos difieren en
aspectos fundamentales de los estrógenos vegetales. Nuestro organismo es capaz
de descomponer y excretar los imitadores naturales de los estrógenos, pero
muchos de los compuestos artificiales resisten los procesos normales de
descomposición y se acumulan en el cuerpo, sometiendo a humanos y animales a
una exposición de bajo nivel pero de larga duración.
Esta pauta de exposición crónica a sustancias hormonales no tiene
precedentes en nuestra historia evolutiva, y para adaptarse a este nuevo peligro
harían falta milenios, no décadas. La mayoría de nosotros portamos varios
centenares de sustancias químicas persistentes en nuestro cuerpo, entre ellas
muchas que han sido identificadas como disruptores endocrinos. Por otra parte,
las portamos en concentraciones que multiplican por varios millares los niveles
naturales de los estrógenos libres, es decir, estrógenos que no están
enlazados por proteínas sanguíneas y son, por tanto, biológicamente activos.
Se ha descubierto que cantidades insignificantes de estrógeno libre pueden
alterar el curso del desarrollo en el útero; tan insignificantes como una
décima parte por billón. Las sustancias químicas disruptoras endocrinas
pueden actuar juntas y cantidades pequeñas, aparentemente insignificantes, de
sustancias químicas individuales, pueden tener un importante efecto
acumulativo. Causa gran preocupación la creciente frecuencia de anormalidades
genitales en los niños, como testículos no descendidos (criptorquidia), penes
sumamente pequeños e hipospadias, un defecto en el que la uretra que transporta
la orina no se prolonga hasta el final del pene.
En las zonas de cultivo intensivo en la provincia de Granada y Almería, en
donde se emplea el endosulfán y otros plaguicidas, se han registrado unos 500
casos de criptorquidias. Algunos estudios con animales indican que la
exposición a sustancias químicas hormonalmente activas en el periodo prenatal
o en la edad adulta aumenta la vulnerabilidad a cánceres sensibles a hormonas,
como los tumores malignos en mama, próstata, ovarios y útero.
Entre los efectos de los disruptores endocrinos está el aumento de los casos
de cáncer de testículo y de endometriosis. El signo más espectacular y
preocupante de que los disruptores endocrinos pueden haberse cobrado ya un
precio importante se encuentra en los informes que indican que la cantidad y
movilidad de los espermatozoides de los varones ha caído en picado en el
último medio siglo. El estudio inicial, realizado por un equipo danés
encabezado por el doctor Niels Skakkebaek y publicado en 1992, descubrió que la
cantidad media de espermatozoides masculinos había descendido un 45 por ciento,
desde un promedio de 113 millones por mililitro de semen en 1940 a sólo 66
millones por mililitro en 1990.
Al mismo tiempo, el volumen del semen eyaculado había descendido un 25 por
ciento, por lo que el descenso real de los espermatozoides equivalía a un 50
por ciento. El descenso amenaza la capacidad fertilizadora masculina. Una
política adecuada para reducir la amenaza de las sustancias químicas que
alteran el sistema hormonal requiere la prohibición inmediata de plaguicidas
como el endosulfán y el metoxicloro, fungicidas como la vinclozolina,
herbicidas como la atrazina, los alquilfenoles, los ftalatos y el bisfenol-A.
Para evitar la generación de dioxinas se requiere la eliminación progresiva
del PVC, el percloroetileno, todos los plaguicidas clorados, el blanqueo de la
pasta de papel con cloro y la incineración de residuos. Entre las sustancias
químicas de efectos disruptores sobre el sistema endocrino figuran:
*las dioxinas y furanos, que se generan en la producción de cloro y compuestos
clorados, como el PVC o los plaguicidas organoclorados, el blanqueo con cloro de
la pasta de papel y la incineración de residuos.
*los PCB, actualmente prohibidos. Las concentraciones en tejidos humanos han
permanecido constantes en los últimos años aun cuando la mayoría de los
países industrializados pusieron fin a la producción de PCB hace más de una
década.
*numerosos plaguicidas, algunos prohibidos y otros no, como el DDT y sus
productos de degradación, el lindano, el metoxicloro (autorizado en España),
piretroides sintéticos, herbicidas de triazina, kepona, dieldrín,
vinclozolina, dicofol y clordano, entre otros.
*el plaguicida endosulfán, de amplio uso en la agricultura española y en
Latinoamérica, a pesar de estar prohibido en numerosos países.
*el HCB (hexaclorobenceno), empleado en síntesis orgánicas, como fungicida
para el tratamiento de semillas y como preservador de la madera.
*los ftalatos, utilizados en la fabricación de PVC. El 95 por ciento del DEHP
(di(2etilexil)ftalato) se emplea en la fabricación del PVC.
*los alquilfenoles, antioxidantes presentes en el poliestireno modificado y en
el PVC, y como productos de la degradación de los detergentes. El p-nonilfenol
pertenece a la familia de sustancias químicas sintéticas llamadas
alquilfenoles.
Los fabricantes añaden nonilfenoles al poliestireno y al cloruro de
polivinilo (PVC), como antioxidante para que estos plásticos sean más estables
y menos frágiles. Un estudio descubrió que la industria de procesamiento y
envasado de alimentos utilizaba PVC que contenían alquilfenoles. Otro informaba
del hallazgo de contaminación por nonilfenol en agua que había pasado por
cañerías de PVC.
La descomposición de sustancias químicas presentes en detergentes
industriales, plaguicidas y productos para el cuidado personal pueden dar origen
asimismo a nonilfenol. *el bisfenol-A, de amplio uso en la industria
agroalimentaria (recubrimiento interior de los envases metálicos de estaño) y
por parte de los dentistas (empastes dentarios).
La FAO y el programa sobre contaminantes orgánicos
persistentes
Los daños producidos por los contaminantes orgánicos persistentes (COP) han
alcanzados resonancia internacional (Cuadro 18). La importancia de estos
productos químicos en el contexto de las mentes no localizadas de
contaminación ha sido abordada en los siguientes foros: Consejo de
Administración del PNUMA de 1995; actuales negociaciones de la CEPE sobre el
transporte de contaminantes atmosféricos a grandes distancias; la adopción de
un Plan Mundial de acción para la prevención del medio marino contra la
contaminación procedente de actividades basadas en tierra (Recuadro 9) en 1995
y una iniciativa de los países nórdicos para la aprobación de un protocolo
sobre los COP.
Un número considerable de los posibles candidatos a la lista de COP son
plaguicidas agrícolas (Cuadro 18), algunos de los cuales se utilizan todavía
ampliamente en los países en desarrollo. Los productos químicos enumerados en
el Cuadro 18 están tomados de listas europeas, canadienses y de la CEPE de
plaguicidas que están prohibidos o cuyo uso debe reducirse de forma
considerable, por haberse documentado sus consecuencias sobre el medio ambiente
y la salud pública.
Plaguicidas que podrían incluirse en la
propuesta de protocolo internacional de contaminantes orgánicos
persistentes
PLAGUICIDAS
Otros
1
Aldrina
Acrilonitrilo
Atrazina
Aramite
Clordán
Dioxinas
Chorpicrin
Furanos
1,2-Dibromoetano
Compuestos de plomo
1,2-Dicloroetano
Compuestos de cadmio
Dieldrina
Captafol
DDT(+ DDT + DDE)
Clordecone (Kepone)
Endrina
Clordimeformo
Ácido fluoroacético y derivados
Cloroformo
Heptacloro
Crimidina
Hexaclorobenceno
Isobenzano
Lindano (Hexaclorociciohexano)
Isodrina
Mirex
Kelevan
Nitrofen
Morfamquat
Pentaclorofenol
2,4,5-T
Terpenos policlorados
Bifenilos policlorados (BPC)
Quintoceno
Compuestos de selenio
Toxafeno
1
Productos que actualmente no se
utilizan en Europa occidental, pero que deben ser objeto de control si llegaran
a utilizarse. Los compuestos destacados en negrita son los conocidos normalmente
como "la docena sucia".
DECLARACIÓN SOBRE LOS COP INCLUIDA EN LA DECLARACIÓN
DE WASHINGTON SOBRE LA PROTECCIÓN DEL AMBIENTE MARINO DE LAS ACTIVIDADES
BASADAS EN TIERRA
Párr. 17:...elaborar, de conformidad con las disposiciones del
Programa Mundial de Acción, un instrumento de alcance mundial y
jurídicamente vinculante para la reducción o eliminación de las
emisiones, descargas y, en su caso, eliminación de la fabricación y
utilización de los contaminantes orgánicos persistentes
identificados en la decisión 18/32 del Consejo de Administración del
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. La naturaleza de
las obligaciones contraídas deberá especificarse reconociendo las
circunstancias especiales de los países que necesitan asistencia. Deberá
prestarse especial atención a la posible necesidad de continuar
utilizando determinados contaminantes orgánicos persistentes para
salvaguardar la salud humana, mantener la producción de alimentos y
mitigar la pobreza, en ausencia de soluciones alternativas y habida cuenta
de la dificultad de adquirir sustitutos y transferir tecnología para el
desarrollo y producción de esos sustitutos.
El sector agrícola deberá resolver importantes problemas para aplicar las
prohibiciones mundiales o las fuertes restricciones impuestas a la aplicación
de algunos plaguicidas. Entre esos problemas se incluyen la búsqueda de
soluciones alternativas que sean eficaces en función de los costos, el
establecimiento de reglamentos nacionales y la aplicación de las normas sobre
importación, fabricación y utilización de productos agroquímicos prohibidos.
Como, en el momento de redactarse estas páginas, es difícil prever cuál será
el resultado final de las diversas iniciativas sobre los COP, esta
recomendación se refiere únicamente a la función que la FAO puede tener que
desempeñar en las negociaciones encaminadas a la aprobación de un protocolo
internacional sobre los COP. La FAO es la principal mente tanto de información
imparcial sobre los aspectos científicos y químicos de los plaguicidas
utilizados en la agricultura que muchos países en desarrollo deberán conocer
para participar eficazmente en las negociaciones sobre los COP, como de
asesoramiento documentado a los países desarrollados sobre la economía y
eficacia del uso de los plaguicidas en el mundo en desarrollo. La FAO puede
desempeñar un papel importante y relevante como mediadora e intermediaria en
todo este proceso.
Los plaguicidas en los países en desarrollo
En un orden de cosas que nada tiene que ver con los COP se encuentra el
problema del uso de los plaguicidas en los países en desarrollo y con
economías en transición. La historia de los abusos cometidos con los
plaguicidas es legendaria. Las consecuencias en el medio ambiente, la calidad
del agua y la salud pública son bien conocidas. Si bien el programa de
"información y consentimiento previos" de la FAO y el Registro
internacional de productos químicos potencialmente tóxicos (RIPQPT) son un
primer paso importante, los abusos y usos indebidos de los productos químicos
agrícolas continúan siendo un grave problema en numerosos países, sobre todo
de América Latina, Asia y Europa oriental. Aunque no hay respuestas ni
recomendaciones fáciles para superar el problema, éste es de tal importancia
para la salud pública y el medio ambiente - y tiene tan grandes costos
económicos ex situ - que la FAO debe elaborar un plan de acción específico
sobre la utilización de los plaguicidas. Dicho plan de acción abarcará la
evaluación, educación, demostración, sustitución química, almacenamiento y
destrucción.
La iniciativas de los gobiernos nacionales, como la reducción o eliminación
de las subvenciones a los precios, pueden tener importantes efectos
beneficiosos, gracias a la reducción del uso de plaguicidas. Junto con la
capacitación en manejo integrado de plagas, la menor utilización de
plaguicidas puede ser un instrumento eficaz para conseguir ventajas ecológicas
(incluida la calidad del agua) y económicas a nivel local.
Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPS)
¿Qué son?
Los Contaminantes Orgánicos Persistentes, son sustancias químicas tóxicas,
persistentes y bioacumulables en los organismos, causando efectos diversos en la
salud humana y en el ambiente.
Estas sustancias se transportan a grandes distancias y que se han dispersado
por todo el mundo. La comunidad internacional tiene ahora que tomar acciones
globales urgentes para eliminarlos.
Son contaminantes porque.....
En muy bajas concentraciones afectan gravemente la salud de los seres
humanos, animales y el ambiente.
Son persistentes porque......
Permanecen mucho tiempo en el ambiente, incluso decenas de años, resistiendo
la degradación por el sol, su degradación química y la degradación por otros
microorganismos.
Son bioacumulables porque.......
Se acumulan en los tejidos grasos de los organismos. Se biomagnifican, es
decir, aumentan su concentración en cientos o hasta millones de veces a medida
que van subiendo en las cadenas alimenticias.
Se dispersan .........
Ampliamente en el medio ambiente, a través del viento, ríos y corrientes
marinas, trasladándose a todas partes del planeta. Se han encontrado en el
agua, suelo, sedimentos, animales y personas, incluso en el Artico y en lugares
muy alejados de donde originalmente fueron liberados.
¿Cuáles son?
Los problemas con los COPs han motivado su prohibición y restricción severa
en muchos países y acciones internacionales. El Programa de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente (PNUMA), ha llamado ha establecer un convenio
internacional obligatorio sobre 12 COPs de manera prioritaria, que además
defina los criterios para añadir nuevas sustancias y establezca mecanismos de
apoyo a los países en desarrollo:
Productos industriales: los policlorobifenilos (PCB, usados como
aceites de transmisión eléctrica) y el hexaclorobenceno (HCB) que
también es plaguicida
Contaminantes no deseados resultado del uso industrial de productos
clorados: dioxinas y furanos.
Daños:
Contaminan los alimentos especialmente los productos lácteos y la carne.
Pasan al feto a través de la placenta y se excretan en la leche materna;
amenazando el derecho de las mujeres de proteger su salud reproductiva y la
salud de las futuras generaciones .
Producen efectos crónicos como el cáncer y malformaciones en animales y
seres humanos.
Contaminan el suelo, atmósfera, agua, flora y fauna silvestre.
En los animales los COPs producen: disminuye la reproducción y por lo
tanto, del tamaño de la población,funcionamiento anormal de la tiroides y
otros desarreglos del sistema hormonal,feminización de los machos y
masculinización de las hembras, anomalías del comportamiento, tumores,
cáncer y malformaciones congénitas.
En humanos los COPs pueden producir: cáncer y tumores en múltiples sitios,
desarreglos neuro-conductuales incluyendo problemas de aprendizaje, reducción
del rendimiento y cambios en el temperamento, cambios en el sistema
inmunológico y neurológico, problemas reproductivos y desórdenes ligados al
sexo, período de lactancia en las madres, enfermedades como la endometriosis(
desorden ginecológico, crónico y doloroso, en el que los tejidos del útero
crecen fuera del útero.), el aumento de la incidencia de la diabetes y otras.
¿Qué hacer?
Exigir a los gobiernos la elaboración de planes nacionales de eliminación
de los COPs y una política ambiental que aplique el principio precautorio
para garantizar la protección de la salud y el medio ambiente.
Demandar a nuestros gobiernos una participación activa en las negociaciones
del Convenio internacional que convoca las Naciones Unidas para lograr la
eliminación global de los COPs.
Participar activamente con las organizaciones que forman la Red
Internacional de Eliminación de los COPs (IPEN por sus siglas en inglés)
formada por agrupaciones ambientalistas, médicos, cietíficos,consumidores y
organizaciones sociales de América Latina, Europa, Estados Unidos y Africa.
Defender el derecho a la salud y a un medio ambiente sano, para ti, tu
familia y las futuras generaciones.
Alternativas:
En lugar de DDT programas de control integral del mosquito y del paludismo:
insecticidas alternativos, repelentes botánicos mejoramiento de vivienda,
detección y tratamiento oportuno de enfermos.
En lugar de plaguicidas químicos fomentar el manejo ecológico de plagas:
control biológico, insecticidas botánicos, fertilización biológica,
rotación y asociación de cultivos.
Evitar la incineración de residuos clorados presentes en los desechos
hospitalarios, residuos peligrosos y basura urbana; y apoyar programas de
producción más limpia y tecnologías de tratamiento que no produzcan
dioxinas.
Eliminar el PVC en los envases y artículos de consumo humano.
Usar gas en lugar de residuos peligrosos como combustible en hornos de
cemento.
Convenios Internacionales
En las dos últimas décadas el impacto del uso de las sustancias químicas
en el ambiente y la salud ha recibido una mayor atención por parte de los
organismos internacionales y algunos gobiernos. Esto ante tanta proliferación
de sustancias químicas peligrosas con fines agrícolas e industriales en el
planeta, diseminándose libremente y causando serios problemas a los diversos
ecosistemas, era necesario tomar medidas políticas y técnicas para reducir sus
riesgos en el ambiente y la salud.
La existencia de miles de formulaciones químicas, con efectos desconocidos
para la salud y el ambiente hizo que las Naciones Unidas a través de sus
programas iniciaran acciones concertadas para establecer mecanismos normativos
internacionales y cronogramas para regular el comercio, movilización y
eliminación de una serie de sustancias químicas peligrosas. En la actualidad
existen varias convenciones internacionales orientadas básicamente a prevenir
los riesgos del comercio, uso, manejo y disposición final de los desechos
tóxicos y productos químicos, ya sea utilizados en la agricultura y la
industria.
El Convenio de Basilea fue una de las primeras convenciones internacionales
orientado a resolver los problemas generados por la presencia de toneladas de
residuos tóxicos, donde se estableció la reducción al mínimo de los
movimientos transfronterizos de las sustancias tóxicas. El Protocolo de
Montreal, es otra de las convenciones mas importantes para proteger la capa de
ozono, donde se han establecido calendarios para eliminar a las sustancias
químicas que destruyen el ozono como los CFC y el bromuro de metilo.
De igual manera se cuenta con un Código de Conducta establecido por la FAO
para el uso y manejo de los plaguicidas y sustancias afines, donde se establecen
recomendaciones para manejar estos productos, los cuales podrían se adoptados
por los gobiernos en sus normas nacionales; actualmente este Código esta en
proceso de revisión.
Otra convención internacional que ha sido suscrito por mas de 150 países es
el "Acuerdo de Rotterdam" cuyo propósito es supervisar y controlar el
comercio de las sustancias peligrosas de origen agrícola e industrial; esta
Convención conocida también como el Principio de Información y Previo
Consentimiento (PIC) identifica los plaguicidas mas peligrosos y sustancias
químicas usados en la industria para regular su comercio global.
Actualmente, esta en proceso de negociación intergubernamental un acuerdo
internacional para eliminar lo 12 Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs),
que incluyen compuestos químicos industriales como PCBs, plaguicidas como el
DDT, Aldrín y residuos industroiales no deseados como las dioxinas. Este
proceso de negociación se encuentra en su etapa final, la penúltima reunión
(INC5) se realizará en Sur Africa en diciembre del presente año y la
suscripción del Convenio se realizará en Estocolmo el próximo año.
Como se puede observar estos instrumentos legales a nivel internacional son
marcos normativos muy importantes que contribuyen a la regulación del comercio
y uso de una serie de sustancias peligrosas; sin embargo su implementación en
cada uno de los países es limitado a pesar de haberlos suscrito. Una de las
mayores dificultades para implementar estas Convenciones son los intereses
económicos de los gobiernos , la falta de información oportuna, el
desconocimiento de las convenciones por parte de la ciudadanía y en algunos
casos la falta de voluntad política para adoptar y aplicar las normas
establecidas.
Por ello, no bastan los acuerdos internacionales para reducir los riesgos de
las sustancias peligrosas, es necesario que la ciudadanía se involucre para
hacer uso de estos instrumentos normativos en la defensa del ambiente y su
salud. No debemos olvidar que todas estas Convenciones están orientadas a la
reducción o eliminación del uso de las sustancias peligrosas, pero, estas no
se cumplen con facilidad en los países en vías de desarrollo, donde aún se
usan muchos de los productos que están vetados en estos acuerdos
internacionales.
RAPAL, ha considerado prioritario para los próximos años trabajar en la
difusión de los alcances de las Convenciones, en propiciar mecanismos para
facilitar su implementación a nivel de cada uno de los países de la región y
establecer mecanismos de acción ciudadana para fiscalizar el nivel de
cumplimiento de estos acuerdos internacionales.
Convenio de los Contaminantes Orgánicos Persistentes COPs
Los gobiernos se preparan para asistir a la quinta reunión de negociaciones
para la elaboración de un Convenio internacional sobre los llamados contaminantes
orgánicos persistentes (COPs) a celebrarse en Johannesburgo, Sudáfrica del
4 al 9 de diciembre del 2000 atendiendo al llamado de las Naciones Unidas, y de
la cual se espera salga un texto que permita una última reunión de firma del
Convenio en mayo del 2001 en Estocolmo, Suecia. Reunión en la que se pondrá a
prueba el peso político de los intereses comerciales y la voluntad real de los
países para lograr una protección a la salud y el medio ambiente de las
presentes y futuras generaciones.
Los COPs representan un problema global que exige la cooperación
internacional para su eliminación pues se trata de sustancias tóxicos,
persistentes, que se bioacumulan y biomagnifican en las cadenas alimentarias,
por lo que pueden recorrer grandes distancias y acabar afectando a las nuevas
generaciones desde la concepción y contaminando la leche materna.
De los 12 COPs seleccionados por Naciones Unidas como prioritarios en la
negociación del Convenio sólo se ha logrado el consenso para la eliminación
sin excepciones de los plaguicidas organoclorados aldrín, endrín y toxafeno;
quedando por definir si la eliminación va a contar con excepciones para usos y
países específicos en los casos del clordano, mirex, BHC y DDT. Al igual que
está por definirse si se considerarán también excepciones en los
policlorobifenilos (PCB) usados principalmente en los transformadores
eléctricos; y en las dioxinas y furanos, producidos de manera no intencionada
en la combustión de procesos clorados en diversos procesos industriales.
En la cuarta reunión (INC4) celebrada en Bonn, Alemania, del 20 al 25 de
marzo del 2000
;la dinámica de las negociaciones estuvo marcada por
serias diferencias entre las posiciones de Estados Unidos y la Unión Europea; y
por la preocupación de los países en desarrollo y países con economías en
transición por asegurar que el Convenio establezca compromisos y mecanismos
claros para la ayuda técnica y financiera, que permitan cumplir con lo
acordado.
La posición de Estados Unidos en la reunión de Bonn (con una delegación de
27 miembros), estuvieron subordinadas al interés por que el convenio no genere
un precedente para la restricción del comercio entre substancias químicas y
productos que contengan o utilicen ciertos COPs; es por ello que ha intentado
también introducir una cláusula para supeditar las disposiciones del convenio
a las directrices de la Organización Mundial del Comercio.
Los principales temas de la negociación en Bonn, fueron:
Eliminación o reducción como objetivo del Convenio.
Mientras que la Unión Europea aprobaba un lenguaje entre sus miembros para
proponer como objetivo del Convenio, la "minimización continua hasta su
eventual eliminación" de los COPs, Estados Unidos se opone a un lenguaje
que incluya la eliminación, pues argumenta que el Convenio no debe ir
más lejos del establecido en el Convenio de Contaminantes Atmosféricos de
Largo Alcance, y en el caso de las dioxinas y furanos plantea que su
eliminación es técnicamente imposible, lo cual es falso.
La propuesta de Estados Unidos refleja la posición de la Asociación de
Productores de la Industria Química, particularmente del Consejo de la
Química del Cloro, donde participan corporaciones transnacionales. La
industria argumenta en el caso de las dioxinas y furanos que sus efectos en la
salud y medio ambiente son menores de lo estimado, que los niveles de dioxinas
y furanos han disminuido, y que un manejo de riesgos y mejores prácticas de
combustión son suficientes para la protección de la salud y el ambiente.
En una encuesta realizada durante la reunión de Bonn por IPEN, sólo 12 de
los 119 países que participaron se oponían al objetivo de la eliminación de
los COPs. Además de Estados Unidos en este grupo se encuentran Australia,
Canadá, Japón, Nueva Zelanda y Rusia. Mientras que algunos países de
América Latina mantuvieron una posición indecisa.
Excepciones generales o específicas.
Hay consenso de que el Convenio acepte excepciones generales a los
controles de COPs cuando se usen en laboratorios o para elaborar normas. Sin
embargo, Estados Unidos pretende que haya excepciones generales para los
artículos en uso que contengan COPs; los que lo contengan como un
contaminante mínimo, y los COPs que sean usados como insumos en
"sistemas cerrados" de producción industrial.
Países como Australia, China, Korea y Japón, entre otros, han pedido
excepciones para algunos rganoclorados (clordano y heptacloro principalmente)
usado en el control de termitas y el tratamiento de madera, aunque se han
documentado alternativas químicas y no químicas para estos fines.
El caso del DDT
Sudáfrica fue el país que más argumentó la necesidad de excepciones
generales para el DDT con el fin de controlar el paludismo. Esto implica
incluirlo en el apartado B del Convenio donde estarán los COPs que no serán
eliminados sino enmarcados en un uso restringido. La posición de Sudáfrica
fue inflexible a pesar de los esfuerzos de otros países africanos por
convencerlos de tener una posición común que reconocía la excepción al DDT
para el uso específico del control del paludismo, pero sin renunciar al
objetivo de su eliminación total.
El paludismo en Sudáfrica está limitado a las regiones del norte y
eleste. El DDT fue prohibido para fines agrícolas desde 1976 y había sido
sustituido recientemente por el uso de deltametrina. La decisión de volver a
usar DDT, se argumenta, es debido a la resistencia de los mosquitos a este
piretroide, y al consecuente avance en los casos de paludismo por la
transmisión del mosquito anopheles funestus, sobre todo en la frontera
con Mozambique. Lo que no está claro, sin embargo, es como el gobierno de
Sudáfrica va a prevenir la aparición de una resistencia cruzada al DDT, pues
es sabido que ambos comparten el mismo mecanismo de resistencia. Es indudable,
que para ello tendrá que implementar una estrategia de control integral del
vector y del paludismo, más que depender en el uso intensivo de los
plaguicidas químicos. Además que tendría que establecer formas de control
integral de plagas para reducir el uso de la deltametrina y otros piretroides
que se han usado en la agricultura en los últimos 10 años.
Entre los países exitosos en la reducción del DDT para el control del
paludismo destaca el caso de México, que espera casi no aplicar este año.
Ello, gracias a un sistema de vigilancia epidemiológica eficaz con
notificadores entrenados en las comunidades, (que permite una detección y
tratamiento oportuno), una estratificación del paludismo, y experiencias
exitosas de participación comunitaria en la limpieza de los arroyos en los
sitios de cría de las larvas de mosquitos. Actualmente se usa principalmente
deltametrina con aplicaciones dentro de las viviendas cada seis meses, y
malatión y temefós en exteriores.
México ha cesado de producir DDT y sólo China e India son los únicos
proveedores legales a nivel mundial. Estados Unidos plantea la excepción a la
prohibición del DDT para la producción de dicofol, otro plaguicida
organoclorado y disruptor endocrino.
Aunque la mayoría de los países de América Latina han prohibido el uso
del DDT para fines agrícolas y están sustituyéndolo para el control del
paludismo, al igual que han prohibido los otros plaguicidas organoclorados de
la docena sucia, se siguen encontrando evidencias de su uso ilegal, según
investigaciones recientes, realizadas en Bolivia, Chile y Perú 2. Mientras la
producción de estos plaguicidas organoclorados no sea mundial, no se
establezca la obligación de reportar públicamente el uso de plaguicidas
restringidos, y no se mejoren los mecanismos de denuncia y fiscalización
ciudadana este uso ilegal continuará en los países en desarrollo.
Aplicación del principio precautorio para seleccionar y prevenir nuevos
COPs .
La inclusión del concepto del principio precautorio en el texto del cuerpo
del convenio es necesaria para seleccionar nuevas sustancias COPs a controlar,
y para garantizar que no se introduzcan nuevos COPs en el mercado. En
contrario Estados Unidos y otros países proponen sólo incluir la referencia
al principio precautorio en el preámbulo, y usar el enfoque de evaluación y
manejo de riesgos para reducir las propuestas de control.
Anteriormente, en la tercera reunión de negociaciones en Ginebra, Suiza,
la Unión Europea había propuesto incluir en el convenio la prohibición del
desarrollo y comercialización de nuevos químicos con características de los
COPs, es decir, que fueran tóxicos, persistentes y bioacumulables. Los
países de la Unión Europea han ya acordado tomar medidas para prevenir la
introducción de nuevas sustancias químicas persistentes en el Convenio
para la protección del ambiente marino del Noreste Atlántico, conocido
como OSPAR, en 1998.
Fondos de ayuda financiera y técnica a los países en desarrollo y
países con economías en transición.
El Grupo de los 77 y China propusieron crear un fondo global nuevo,
similar al fondo multilateral creado por el Protocolo de Montreal para
asistir a los países en desarrollo en la protección de la capa de ozono.
En cambio, los Estados Unidos y la Unión Europea propusieron que sea el GEF
(Global Environment Facility) el responsable de la ayuda técnica y
financiera, pues argumentan que un nuevo fondo global sería muy costoso y
requeriría más tiempo para su creación. Los países en desarrollo,
respondieron que el GEF ha sido muy burocrático y lento para otorgar apoyo
en otros convenios internacionales.
El GEF es un mecanismo multilateral de financiamiento implementado por:
el Banco Mundial para proyectos de inversión; el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) en asistencia técnica y el PNUMA en
capacitación.
Canadá por su parte propuso un centro de intermediación financiera
(Capacity Assistance Network) y ofreció contribuir con 20 millones de dls.
canadienses en los próximos cinco años.
Para discutir este tema más a fondo se decidió convocar a una reunión
antes de la próxima asamblea general de negociaciones en diciembre del
2000.
Nota Periodística.
Gobiernos finalizan con éxito negociaciones para un Tratado
Global sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (POPs)
Fin al legado tóxico de las substancias extremadamente
peligrosas que afectan globalmente al planeta
Johannesburg 10 diciembre de 2000- En la 5ª y última reunión del
comité intergubernamental de negociaciones, efectuada esta última semana en
Sudáfrica, representantes 122 países llegaron a un acuerdo de texto para un
tratado jurídicamente vinculante que demanda a los gobiernos, prevenir y
prohibir la producción y uso de algunos de los químicos clorados más tóxicos
creados por el hombre, reconocidos como extremadamente dañinos para los seres
humanos y los animales, debido a que causan cáncer, anormalidades en aves,
malformaciones congénitas y graves transtornos en el sistema reproductivo.
Este histórico y complejo tratado ambiental, que tiene como objetivo llevar
a cabo una acción internacional sobre ciertos contaminantes orgánicos
persistentes (POPs), es una clara señal a las industrias contaminantes para que
cambien su forma de producción y no continuen con el uso y liberación al
ambiente de estas substancias peligrosas.
Cuando este Tratado entre en vigencia los gobiernos del mundo deberan
establecer regulaciones que abarcan desde la prohibición de la producción,
importación, exportación, uso y disposición final de los POPs. Las medidas de
control se aplicaran inicialmente sobre una lista de 12 quimicos POPs.
Posteriormente un Comité de Revisión considerara la incorporación de nuevos
POPs a esta lista, asegurando de esta forma que el tratado será dinámico y
receptivo a nuevos descubrimientos científicos.
Con esto se apunta a poner fin, además, a la producción y uso de nuevos
químicos industriales que tengan las características de contaminantes
orgánicos persistentes, ya que los gobiernos deberan "regular para
prevenir la producción y uso de estas substancias".
Así mismo, con ayuda técnica y finaciera, deberán adoptar las mejores
técnicas disponibles para remplazar las existencias de POPs y desarrollar
legislaciones internas y planes nacionales para cumplir con los compromisos
adquiridos.
Entre las cuestiones importantes que fueron objeto de negociación y sobre
las cuales hubo una fuerte oposición por parte de Estados Unidos - incluída la
presión de las industrias contaminantes-, estaban la incorporacion del Principio
Precautorio o enfoque preventivo dentro de la parte operativa del Convenio y
la eliminación como meta final de los POPs. A pesar de la postura intransigente
de Estados Unidos, el Tratado fue acordado con un fuerte lenguaje precautorio
tanto en el preámbulo, objetivo y en el artículo (F) sobre inclusión de
nuevos compuestos al Convenio.
Las negociaciones se centraron en una lista de 12 contaminantes químicos: 8
Plaguicidas, DDT, Aldrin, Endrin, Dieldrin, Clordano, Mirex, Heptacloro,
Toxafeno; 2 productos químicos industriales bifenilos policlorados
(PCBs) y Hexaclorobenceno (también de uso plaguicida); 2
subproductos accidentales o no intencionales, las dioxinas y los furanos.
De todos los contaminantes que se liberan a raíz de la actividad humana,
estos compuestos clorados están considerados como los más peligrosos, por sus
características de alta estabilidad que le permiten una alta persistencia en el
ambiente, desplazarse largas distancias, incluso hasta zonas polares, durando
años o decenios en el ambiente, circulando por todo el mundo a través de un
proceso de destilación mundial conocido como "efecto saltamontes".
Son venenosos, se acumulan en los tejidos vivos, especialmente los tejidos
grasos de los seres humanos y los animales, y en un proceso de bioacumulación
alcanzan niveles 70.0000 veces superiores a los del entorno. Por esta razón los
más afectados son los peces, las aves rapaces, los mamíferos y los seres
humanos que se encuentran en lo alto de la cadena alimentaria, absorbiendo las
mayores concentraciones. Especialmente los niños que - además de la dieta
diaria que puede estar contaminada con POPs-, los ingieren a través de la leche
materna.
Se ha comprobado científicamente que los POPs causan diversos efectos
adversos; defectos en pájaros, un alto número de casos hermafroditismo en osos
polares, una drástica reducción de la vida silvestre, muertes y enfermedades.
Por sus características de estrógenos ambientales, son disruptores endocrinos
ya que simulan ser hormonas. Entre los efectos específicos en la salud pueden
mencionarse alteraciones al sistema reproductivo de los expuestos y sus
descendientes, cáncer, endometriosis, perturbaciones al sistema inmunitario,
desórdenes del sistema nervioso central y periférico, entre otros.
Las negociaciones para llegar a un Tratado jurídicamente vinculante sobre
POPs - con fuerza de ley en el plano internacional y nacional-, concluyeron de
forma exitosa, gracias al impulso de la Unión Europea y al apoyo fundamental de
los países en desarrollo pertenecientes al grupo de los 77 y China, y a pesar
de la acción obstruccionista de unos pocos países liderados por Estados
Unidos, que con el fin de proteger a sus industrias contaminantes, insistían en
resquicios y excepciones tendientes a debilitar este importante Tratado
ambiental.
Convenio de Rotterdam sobre Información y Consentimientos
Previos (PIC)
El aumento del comercio mundial de productos químicos en los decenios de
1960 y 1970 suscitó creciente preocupación sobre los riesgos derivados de la
utilización de productos químicos peligrosos. Esa preocupación desembocó,
entre otras cosas, en la elaboración en 1985 por la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) del Código
Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas
y en 1987 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
de las Directrices de Londres para el Intercambio de Información
acerca de Productos Químicos Objeto de Comercio Internacional. En
1989 se añadió el procedimiento denominado Información y Consentimiento
Previos (ICP) para contribuir al control de la importación de productos
químicos que han sido prohibidos o rigurosamente restringidos y no se desea
recibir.
El procedimiento de ICP ayuda a los países participantes a conocer mejor las
características de productos químicos potencialmente peligrosos que se les
podrían enviar, pone en marcha un proceso de adopción de decisiones sobre la
futura importación de esos productos químicos por los países mismos y
facilita la difusión de esas decisiones a otros países. Su objetivo es
procurar que los países exportadores e importadores compartan la
responsabilidad de la protección de la salud humana y el medio ambiente frente
a los efectos nocivos de ciertos productos químicos objeto de comercio
internacional.
La FAO y el PNUMA aplican conjuntamente el procedimiento de ICP por medio del
Programa Conjunto FAO/PNUMA para el procedimiento de ICP. La División de
Producción y Protección de las Plantas de la FAO es el organismo principal por
lo que respecta a los plaguicidas, y en el PNUMA, por medio de la Oficina de
productos químicos (RIPQPT), es el organismo principal por lo que se refiere a
otros productos químicos.
¿ Qué es el PIC?
En marzo de 1998, después de dos años de negociaciones, 95 gobiernos
terminaron de preparar el texto del Convenio para la aplicación del
procedimiento de consentimiento fundamentado previo a ciertos plaguicidas y
productos químicos peligrosos objeto de comercio internacional. El texto del
Convenio fue adoptado y quedo abierto a la firma en una conferencia diplomática
que se celebrado en Rotterdam en septiembre de 1998.
El Convenio representa un paso importante para garantizar la protección de
la población y el medio ambiente de todos los países de los posibles peligros
que entraña el comercio de plaguicidas y productos químicos altamente
peligrosos. Contribuirá a salvar vidas y proteger el medio ambiente de los
efectos adversos de los plaguicidas tóxicos y otros productos químicos.
Establecerá una primera línea de defensa contra las tragedias futuras
impidiendo la importación no deseada de productos químicos peligrosos, en
particular, en los países en desarrollo. Al dar a todos los países la
capacidad de protegerse contra los riesgos de las sustancias tóxicas, habrá
puesto a todos en pie de igualdad y elevado las normas mundiales de protección
de la salud humana y el medio ambiente.
En resumen, el Convenio permitirá al mundo supervisar y controlar el
comercio de sustancias sumamente peligrosas. Dará a los países importadores la
posibilidad de decidir qué productos químicos quieren recibir y de excluir los
que no puedan manejar en condiciones de seguridad. Si se producen transacciones
comerciales, los requisitos de etiquetado y suministro de información sobre los
posibles efectos en la salud y el medio ambiente fomentarán la utilización de
esos productos químicos en condiciones seguras. Dando claras pruebas de la
urgencia que reviste abordar el problema del comercio internacional de productos
químicos peligrosos, los gobiernos finalizaran las negociaciones y la
convención en sólo dos años, y dos años antes del plazo establecido en la
Cumbre para la Tierra celebrada en Río de Janeiro (Capítulo 19 del Programa
21). El PNUMA y la FAO proporcionaron la Secretaría de las negociaciones.
¿Para que necesitamos este Convenio?
Cada año, miles de personas mueren o sufren graves intoxicaciones causadas
por plaguicidas tóxicos y otros productos químicos. Muchas de estas sustancias
también causan problemas devastadores cuando son liberadas en el medio
ambiente, donde pueden envenenar los recursos hídricos, la flora y la fauna e
incluso intoxicar a la población. Prácticamente en todos los países en
desarrollo existen cantidades de sustancias de plaguicidas y sustancias
químicas tóxicas acumuladas, no deseadas y caducadas. Muchos de estos
productos químicos son contaminantes orgánicos persistentes (COP), sustancias
químicas altamente tóxicas que persisten en el medio ambiente durante
períodos prolongados, se acumulan en la vida silvestre y las personas y se
transportan por el medio ambiente, viajando a veces a miles de kilómetros de
distancia del lugar donde fueron liberadas.
El Convenio contribuirá a resolver estos apremiantes problemas relacionados
con la salud humana y el medio ambiente al reducir la utilización de esos
productos químicos a los casos en que son absolutamente necesarios y pueden
usarse sin riesgo. De este modo, el Convenio contribuirá a prevenir nuevos
problemas de seguridad química.
¿Cómo funcionará el Convenio?
Según el Convenio, la exportación de productos químicos sólo podrá tener
lugar con el consentimiento fundamentado previo de la parte importadora.
El procedimiento de consentimiento fundamentado previo (CFP) es un medio de
obtener oficialmente y difundir las decisiones de los países importadores
respecto de si desean recibir futuros envíos de determinado producto químico y
de velar por la aplicación de esas decisiones por parte de los países
exportadores. El objetivo es promover la responsabilidad compartida entre los
países exportadores e importadores de proteger la salud humana y el medio
ambiente de los efectos perjudiciales de esos productos químicos.
El Convenio incluye disposiciones sobre el intercambio de información entre
las partes sobre los productos químicos potencialmente peligrosos que puedan
exportarse e importarse y prevé un proceso nacional de adopción de decisiones
relativas a la importación y la aplicación de las decisiones por los
exportadores.
Las disposiciones relativas al intercambio de información incluyen:
el requisito de que una Parte informe a otras Partes de cada prohibición
o restricción rigurosa de un producto químico que aplique en el plano
nacional;
la posibilidad de que una Parte que sea un país en desarrollo o con
economía en transición informe a otras Partes de que está experimentando
problemas causados por una formulación de plaguicida muy peligrosa en las
condiciones en que se utiliza en su territorio;
el requisito de que una Parte que tenga previsto exportar un producto
químico prohibido o rigurosamente restringido en su territorio informe de
esa exportación a la Parte importadora antes del primer envío y anualmente
desde entonces;
el requisito de que una Parte exportadora, al exportar productos químicos
que hayan de utilizarse con fines ocupacionales, se asegure de que el
importador reciba una ficha de seguridad, preparada en un formato reconocido
internacionalmente, en la que se consigne la información más reciente de
que se disponga;
el requisito de que los productos químicos a los que se aplique el
procedimiento de CFP y otros productos químicos prohibidos o rigurosamente
restringidos en el plano nacional queden sujetos, al ser exportados, a
normas de etiquetado que garanticen la difusión de información suficiente
sobre los riesgos o peligros que entrañe para la salud humana o el medio
ambiente.
Las decisiones que adopte la Parte importadora no han de estar sujetas a
consideraciones comerciales; es decir: si la Parte decide no dar su
consentimiento a la importación de un determinado producto químico, también
ha de poner término a la fabricación de ese producto en el país para uso
interno así como rechazar las importaciones provenientes de Estados que no sean
Partes en el Convenio.
En el Convenio se establecen disposiciones relativas a la asistencia técnica
entre las Partes. Teniendo en cuenta en particular las necesidades de los
países en desarrollo y de los países con economías en transición, las Partes
cooperarán para promover la asistencia técnica encaminada al desarrollo de la
infraestructura y la capacidad necesarias para que la gestión de los productos
químicos se efectúe de conformidad con lo dispuesto en el Convenio. Las Partes
que tengan programas más avanzados de reglamentación de la gestión de los
productos químicos han de prestar asistencia técnica, incluida capacitación,
a otras Partes para que desarrollen su infraestructura y capacidad en relación
con la gestión de los productos químicos a lo largo de todo su ciclo.
Las Partes han de facultar a una o más autoridades nacionales para que
actúen en su nombre en el cumplimiento de las funciones administrativas que
establece el Convenio. La aplicación del Convenio será supervisada por una
Conferencia de las Partes. Se establecerá un Comité de examen de productos
químicos que se encargará de examinar las notificaciones y propuestas de las
Partes y hacer recomendaciones a la Conferencia de las Partes respecto de los
productos químicos a los que debería aplicarse el procedimiento de CFP. En
virtud del Convenio, todo el proceso ha de llevarse a cabo de forma abierta y
transparente.
¿A que productos químicos se aplicará el Convenio?
El Convenio abarca plaguicidas y productos químicos industriales prohibidos
o rigurosamente restringidos por las Partes por motivos sanitarios o ambientales
y respecto de los cuales estas Partes han de presentar notificaciones para que
se les aplique el procedimiento de CFP. También podrán proponerse las
formulaciones de plaguicidas muy peligrosas que entrañen riesgos por las
condiciones en que se utilizan en las Partes que son países en desarrollo o
países con economías en transición. La decisión de aplicar el procedimiento
de CFP a un producto químico quedará a criterio de la Conferencia de las
Partes. Inicialmente, el Convenio se aplicará al menos a 27 productos
químicos* a los cuales ya se aplicaba el procedimiento vigente de CFP
voluntario; probablemente se añadirán otros cientos de productos químicos a
medida que se vayan poniendo en práctica las disposiciones del Convenio.
Quedan excluidos del ámbito de aplicación del Convenio determinados grupos
de productos químicos como los estupefacientes y las sustancias sicotrópicas,
el material radiactivo, los desechos, las armas químicas, los productos
farmacéuticos y los alimentos y sus aditivos. También quedan excluidos los
productos químicos que se importen o exporten en cantidades que probablemente
no afecten a la salud humana o al medio ambiente, siempre y cuando esas
importaciones o exportaciones respondan a fines de investigación o análisis o
sean cantidades razonables destinadas al consumo personal.
¿Cómo se aplicará el Convenio?
El PNUMA y la FAO han venido aplicando el procedimiento vigente de
consentimiento fundamentado previo voluntario desde 1989; ese procedimiento se
basaba en las Directrices de Londres enmendadas para el intercambio de
información acerca de productos químicos objeto de comercio internacional y en
el Código interancional de conducta para la distribución y utilización de
plaguicidas. El nuevo procedimiento de CFP incluido en el Convenio, superior al
procedimiento original, está basado en gran medida en la experiencia adquirida
en la aplicación de este último.
El Convenio entrará en vigor cuando 50 países lo hayan ratificado. Por
primera vez en el contexto de un acuerdo multilateral sobre el medio ambiente,
los gobiernos han convenido en seguir aplicando el procedimiento de CFP
voluntario utilizando los nuevos procedimientos del Convenio hasta que éste
entre en vigor oficialmente. Esa medida, que evitará que se interrumpa la
aplicación del procedimiento de CFP, demuestra a las claras la importancia que
reviste el Convenio para los gobiernos.
Código Internacional de Conducta para la Distribución y
Utilización de Plaguicidas
Las actividades realizadas por la FAO para preparar, en consulta con los
organismos competentes de las Naciones Unidas y otras organizaciones, un Código
Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de plaguicidas;
la finalidad era beneficiar a la comunidad internacional e incrementar la
confianza internacional en lo que respecta a la disponibilidad, reglamentación,
comercialización y utilización de plaguicidas, para mejorar la agricultura, la
salud pública y el biesnestar de las personas.
Una de las funciones fundamentales del Código, el cual es de carácter
voluntario, es servir de punto de referencia, sobre todo hasta que los países
establezcan infraestructuras adecuadas para la reglamentación de los
plaguicidas.
La FAO sugirió en 1981 que dicho Código podía contribuir a superar una
serie de dificultades relacionadas con los plaguicidas. El cuadro de expertos de
la FAO en especificaciones de plaguicidas, requisitos de registro y normas de
aplicación, en su reunión de 1982, convino en que el mejor modod de conseguir
la regulación de las exportaciones e importaciones de plaguicidas, y mediante
ello su uso seguro era la de trabajo para la segunda Consulta intergubernamental
de la FAO sobre la armonización internacional de los requisitos para el
registro de plaguicidas celebrada en Roma del 11 al 15 de octubre de 1982. en
esta consulta se adoptó la decisión formal de preparar el Código y se
recomendó que la FAO, en consulta con las organizaciones y organismos
competentes de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales ajenas
al sistema de las Naciones Unidas, preparen un proyecto de dicho Código.
El Código fur adoptado por la Conferencia de la FAo en 1985, en su
vigesimotercer período de sesiones, mediante la Resolución 10/85 .
Varios países y organizaciones se han plantedao el problema de si es justo
suministrar plaguicidas a países que no tienen infraestructura para
registrarlos y asegurar su uso seguro y eficaz. Hay que señalar que la
prioridad de las actividades de la FAO en este sector. Se ha expresado también
preucupación por la posibilidad de que residuos de plaguicidas no necesarios o
no permitidos en algunos países se encuentren en productos agrícolas
importados de países donde no exixten tales procedimientos reglamentarios. Aun
reconociendo que es imposible eliminar todos los problemas de este tipo debido a
las diferentes necesidades en materia de lucha contra las plagas, es
imprescindible que se haga todo lo posible para no aplicar plaguicidas si no es
de conformidad con prácticas reconocidas y aceptables. También es importante
que los países industrialmente desarrollados, al reglamentar los plaguicidas,
reconozcan las necesidades de los países en desarrollo en materia de lucha
acontra las plagas, particularmente de aquellos situados en los trópicos.
Algunos países que importan plaguicidas, al no tener un proceso eficaz de
registro ni una infraestructura para controlar su disponibilidad, deben depender
en gran medida de la industria de los plaguicidas para conseguir que éstos se
distribuyan y utilicen de forma segura y adecuada. En estas circunstancias, los
fabricantes extranjeros, los exportadores, así como los asesores y usuarios,
deben asumir su parte de responsabilidad en lo que se respecta a la seguridad y
eficiencia en la distribución y utilización de plaguicidas.
Hay que considerar la función del país exportador. En los últimos tiempos
se ha estudiado mucho la conveniencia de regular las exportaciones de
plaguicidas de los países productores. Se reconoce en general que ninguna
compañia debería comerciar en plaguicidas sin antes evaluar debidamente el
plaguicida, incluidos sus riesgos.
SIn embargo, el hecho de que un producto no se use o no éste registrado en
un país exportador no es necesariamente una razón válida para prohibir la
exportación del plaguicida. Los países en desarrollo se hallan en su mayoría
en regiones tropicales y semitropicales. Sus condiciones climáticas,
ecológicas, agronómicas, sociales, económicas, ambientales y por tanto, sus
necesidades en materia de lucha contra las plagas, son distintas de las
predominantes en los países que fabrican y exportan los plaguicidas. Por ello,
el gobierno del país exportado no se halla en condiciones de juzgar la
adecuación, eficacia, inocuidad o el destino del plaguicida en las condiciones
del país donde va a utilizarse en último término. Por esta razón, es la
autoridad competente del país importador quien, en consulta con la industria y
otras autoridades gubernamentales , debe emitir dicho juicio a la luz de la
evaluación científica del producto y de un conocimiento detallado de las
condiciones predominantes en el país donde va utilizarse.
Se ha planteado como problema de interés público el de la exportacióna
países en desarrollo de plaguicidas que han sido prohibidos en uno o más de
los demás países, o cuyo uso ha sido limitado severamente en algunos países
industrializados. Al refereirse a este asunto, la Conferencia de la FAO en su
25° período de sesiones en 1989 acordó introducir disposiciones sobre
procedimientos para la aplicación "Principio
de Información y Consentimiento Previos" (PIC)
Si bien es verdad que un Código de Conducta tal vez no resuelva todos los
problemas planteados, representará un gran paso hacia la definición y
aclaración de las responsabilidades de las distintas partes que intervienen en
la preparación, distribución y utilización de plaguicidas, y sobre todo
tendrá gran valor en los países que no se dispone de un proceso de
reglamentación de plaguicidas, la necesidad del Código de Conducta será
evidemente menor que cuando no hay ningún plan de este tipo.
El Código de Conducta no es un documento breve o sencillo, debido
principalmente a que la naturaleza, propiedades, usos y efectos de los
plaguicidas son distintos y , por tanto, hace falta considerar todos estos
aspectos en conjunto. Además, la fuerte presión de la opinión pública para
prohibir o limitar el uso de algunos plaguicidas que son eficaces y muy
necesarios deriva en parte que no se conocen bien muchos aspectos importantes de
la cuestión. Por ello,este documento tiene también por objeto dar al público
en general algunas orientaciones básicas sobre estos temas.
El control de plagas
Las plagas cuestan miles de millones de dólares anuales por pérdidas de
producción agrícola, y roedores e insectos destruyen por lo menos el 10 por
ciento de las cosechas almacenadas. En 1970 las enfermedades devastaron una
sexta parte de la cosecha de maíz de los Estados Unidos. Unos años después,
en ese mismo decenio, Java perdió el 70 por ciento de su cosecha de maíz
infestada de insectos, y una plaga de gusano barrenador en Texas costó 375
millones de dólares EE.UU. Los productores de papas del mundo gastaron cerca de
1 600 millones de dólares EE.UU anuales para combatir el hongo que causó
la hambruna de papas irlandesa del decenio de 1840. La peste bovina, enfermedad
fatal que en el decenio de 1890 eliminó entre 80 y 90 por ciento del total del
ganado del Africa subsahariana, hoy es objetivo de una campana panafricana
coordinada de erradicación.
Los plaguicidas ayudan. Su uso se ha multiplicado por 32 entre 1950 y 1986, y
los países en desarrollo ocupan una cuarta parte del uso mundial de
plaguicidas. Pero un uso inadecuado y excesivo puede contaminar los alimentos y
el medio ambiente y, en algunos casos, dañar la salud de los agricultores.
Los plaguicidas también matan a los enemigos naturales de las plagas, lo que
permite a éstas multiplicarse, y la cantidad de especies de plagas resistentes
a los plaguicidas ha aumentado desde unas pocas de hace 50 años hasta 700 de
hoy.
Los sistemas biológicos de control, como el uso de enemigos naturales de las
plagas, son útiles. En Africa Occidental la introducción de la avispa ha
producido un control espectacular de la babosa de la yuca, salvando así este
cultivo alimenticio básico para millones de africanos. En la India las semillas
del árbol neem, Azadirachta indica, se usan como insecticida natural
para proteger las cosechas y los granos almacenados. Los investigadores han
encontrado que las sustancias activas pueden controlar más de 200 especies de
plagas, inclusive plagas importantes como las langostas, los gorgojos del maíz
y los gusanos del arroz, pero sin dañar a las aves, los mamíferos ni a los
insectos benéficos como las abejas.
Los científicos han creado nuevas variedades de plantas utilizando a menudo
genes de variedades silvestres con resistencia inherente a las enfermedades. Los
genes silvestres se han utilizado para proteger las plantaciones cafetaleras del
Brasil, y una variedad silvestre de maíz mexicano proporciona resistencia
contra siete enfermedades importantes.
Tanto los plaguicidas como el control biológico pueden ser costosos; las
plagas se hacen cada vez más resistentes a las sustancias químicas, y es
necesario que el especialista en mejoramiento genético renueve con regularidad
la resistencia genética de las plantas a las plagas.
El manejo integrado de las plagas (MIP), actualmente base de las actividades
fitosanitarias de la FAO, combina una variedad de métodos de control,
comprendida la conservación de los enemigos naturales de hoy, la rotación de
cultivos, los cultivos mixtos y el uso de variedades resistentes a las plagas.
Los plaguicidas pueden seguir utilizándose de manera selectiva pero en
cantidades mucho menores.
Cinco años después de introducido el manejo integrado de las plagas en
Indonesia, el rendimiento de las cosechas de arroz aumentó 13 por ciento, y el
uso de plaguicidas se redujo 60 por ciento. Sólo en los primeros dos años el
Estado economizó 120 millones de dólares EE.UU. que hubiera gastado
subsidiando sustancias químicas. En el Sudán, el control integrado de las
plagas dio buenos resultados, con una reducción mayor de 50 por ciento del uso
de insecticidas. En los Estados Unidos, un estudio realizado en 1987 encontró
que los productores de manzanas de Nueva York y de almendras de California que
utilizaban el control integrado de las plagas habían incrementado
considerablemente sus rendimientos.
Control biológico
El control biológico se presenta como una alternativa eficaz, esperanzadora
y libre de riesgo frente a los numerosos y crecientes problemas derivados del
uso de los productos químicos biocidas. El control biológico por definición,
consiste en la aplicación de técnicas compatibles con la conservación del
Medio Ambiente mediante el uso de los enemigos naturales de las plagas que
actuando de un modo natural, controlan el nivel poblacional de las especies
plaga sin ocasionar problemas de contaminación ni de residuos.
El objetivo básico de esta Unidad de Investigación consiste en el
desarrollo de investigaciones dirigidas a facilitar la diagnosis de los agentes
plaga de cultivos agrícolas, forestales, ornamentales, medios urbanos e
insectos vectores de enfermedades en el hombre y animales, proponiendo
soluciones para su control mediante métodos biológicos.
Control quimico
Ejemplo de un nuevo metodo de control quimico
En el presente proyecto y en línea con nuestras recientes investigaciones,
se aborda el estudio de nuevos compuestos fluorados como posibles inhibidores de
esterasas, enzimas responsables de la degradación de moléculas de feromona en
los receptores antenales, como una nueva aproximación hacia el control de
plagas. Los compuestos son estructuralmente análogos al componente mayoritario
de dos importantes insectos-plaga del maíz, la Sesamia nonagrioides y la
Ostrinia nubilalis, y la síntesis se llevará cabo teniendo en cuenta la
experiencia demostrada por nuestro grupo en la química del flúor. La actividad
de los compuestos se evaluará en ensayos "in vitro" e "in
vivo" utilizando metodologías ya establecidas previamente en nuestro
laboratorio. Los compuestos de mayor potencia inhibidora se probarán también
en pruebas de campo. Igualmente, se abordará el aislamiento y caracterización
de la esterasa responsable del catabolismo de la feromona de S. nonagrioides y
se iniciará también el estudio del aislamiento e identificación de compuestos
volátiles de fuentes naturales como atrayentes de hembras de O. nubilalis.
La actividad de éstos se determinará en bioensayos de laboratorio y los
compuestos más prometedores serán ensayados también en pruebas de campo para
atraer selectivamente a las hembras hacia trampas cebadas con los citados
atrayentes de oviposición.
OBJETIVOS
1. Síntesis de posibles inhibidores. Estudios de correlación actividad-grado
de hidratación
Se piensan preparar las nuevas familias de compuestos 2-5, como
estructuras análogas al componente mayoritario de la feromona sexual de
S. nonagrioides 1. Ello comportará el desarrollo de nuevos procedimientos
y/o metodologias dado el carácter novedoso de los mismos.
En el mismo contexto, se abordará la síntesis de los nuevos compuestos
7-10, estructuralmente similares al componente mayoritario de la feromona
sexual de O. nubilalis 6. Las metodologías desarrolladas en el apartado
anterior se aplicarán al presente, dada la similitud funcional de ambas
familias de productos.
1.3 Los estudios de correlación actividad-grado de hidratación en
solución acuosa se llevarán a efecto para profundizar en el mecanismo de
acción de estos compuestos y así proponer nuevas estructuras futuras
como inhibidores más potentes. La citada correlación se llevará a cabo
mediante técnicas espectroscópicas de resonancia magnética nuclear de
protón, carbono y flúor disponibles en nuestro Departamento
2. Cria artificial de los insectos
Para poder disponer del mayor número posible de insectos adultos y durante
todo el año, las dos plagas del maíz se criarán con dieta artificial, de
acuerdo con unos protocolos, que se desarrollan en la UdL.
3. Determinación biológica "in vitro"
Los compuestos sintéticos se probarán como posibles inhibidores de
esterasas antenales de S. nonagrioides y O. nubilalis, de manera que cada uno de
los productos se ensayará sobre sus respectivos insectos. Eventualmente, se
podrán hacer ensayos de actividad cruzada para conocer la especificidad de los
compuestos.
4. Determinación biológica "in vivo"
Se piensa evaluar este apartado mediante la aplicación tópica sobre la
antena de los compuestos más activos en los tests "in vitro", así
como por coevaporación de los mismos con feromona. En ambos casos se calculará
el efecto inhibidor por la disminución del número de contactos con la fuente
de atracción, constituída por hembras vírgenes o feromona sintética, en
comparación con insectos control.
5. Aislamiento y caracterización de las esterasas antenales
Estos estudios tienen como objetivo determinar qué tipo de esterasas son las
responsables del catabolismo de las feromonas sexuales de ambos insectos-plaga.
El trabajo supone la puesta a punto de la metodologia adecuada para aislar y
caracterizar proteínas, específicamente esterasas, para lo que se intentarán
aplicar protocolos conocidos para el tratamiento de otras esterasas presentes en
otros insectos o animales superiores.
6. Evaluación actividad biológica en campo
Los compuestos sintéticos se probarán en campo mezclados con la feromona de
cada especie para determinar su potencia inhibidora mediante la disminución del
número de capturas en comparación con trampas control conteniendo feromona
sola. Se utilizarán campos de maíz atacados por ambas plagas y se aplicará
una metodologia similar a la empleada en estos últimos años.
7. Análisis de volátiles de fuentes naturales como atrayentes de
oviposición
Se piensa iniciar este estudio que tiene por finalidad obtener compuestos
volátiles de flores y/o arbustos, que puedan competir con la planta-huésped en
la atracción de hembras de O. nubilalis para la oviposición. Aunque este
estudio pueda parecer ambicioso, el interés del tema nos lleva a considerar su
desarrollo con el fin de atraer hacia las trampas no sólo a los machos con
feromona sintética, sino también a las hembras con atrayentes de oviposición.
La actividad del extracto natural se evaluará por acoplamiento cromatografia de
gases-electroantenografia y se identificarán los compuestos activos sobre la
antena de las hembras por cromatografia de gases-espectrometria de masas. Los
compuestos por separado se probarán en tests olfactométricos, como por ejemplo
en túnel de viento, y en ensayos de oviposición, y los más prometedores se
ensayarán también en pruebas de campo.
ANEXO - INVENTARIO DE PLAGUICIDAS
a) Clasificación de los plaguicidas más comunes.
b) En el presente Anexo se facilita información general sobre una gran
variedad de plaguicidas utilizados en la agricultura. Los diferentes valores
relativos a las concentraciones en el agua potable y en el tejido de los
peces y mariscos responden a los distintos criterios y métodos utilizados
para calcular esos valores. Las directrices sobre el pescado se refieren a
las partes comestibles (por ejemplo, filetes). En el caso de muchos
plaguicidas no se conocen los valores de concentración para el agua potable
y el tejido de los peces y mariscos
ORGANOCLORADOS
Trifluralina
alpha-HCH
Propanil
Lindano (gamma-HCH)
Clorotalonil
Hexaclorobenceno
Aldrín
PIRETROIDES
Dieldrín
Cipermetrina
Endrín
Heptacloro
ORGANOFOSFORADOS
Epóxido de Heptacloro
DDVP
alpha-Clordano
Fosdrín
gamma-Clordano
Forato
p,p´-DDT
Cigón
o,p´-DDT
Terbufós
p,p´-DDE
Diazinon
o,p´-DDE
Disistón
p,p´-DDD
Metil Paratión
o,p´-DDD
Clorpirifós
Metoxicloro
Malatión
alpha-Endosulfán
Etión
beta-Endosulfán
Gutión
Sulfato de Endosulfán
Co-Ral
Plaguicida
Denominación común o nombre comercial
Tipo
Uso principal
Nivel en el agua potable
(m
g/l)
Tejido de peces y mariscos (mg/kg)
Acifluorfen
Blazer Carbofluorfen Tackle
RH-620
Herbicida
Combate las malas hierbas y las gramíneas en los cultivos de soja,
maní, arroz y otras leguminosas de semilla grande
-
Alacloro
Lasso
Herbicida
Combate las gramíneas anuales y las malas hierbas en los cultivos de
maíz, soja y maní
2,0
20. (3)
Aldicarb
Temik
Insecticida Acaricida Nematocida
Combate los insectos, nematodos y los ácaros en algodón, remolacha
azucarera, papas y plantas ornamentales
10. (1,3)
Aldicarb sulfona
Standak Aldoxycarb
(Producto degradado)
(Véase Aldicarb)
40.
Aldicarb sulfóxido
(Véase Aldicarb)
(Producto degradado)
(Véase Aldicarb)
10.
Aidrina
HHDN Octalene
Insecticida
Combate los insectos del suelo
0,03 (3)
0,3 (2)
Ametrina
Gesapax
Herbicida
Combate las malas hierbas de la piña, caña de azúcar, banano,
plátanos, maíz y papas
-
Atraton
Gesatamin
Herbicida
Anteriormente, herbicida experimental
-
Atrazina
AAtrex
Herbicida
Combate algunas malas hierbas del maíz, sorgo, caña de azúcar, pina
y cítricos
3,0
2,0 (3)
Atrazina, deetil.
(Véase Antrazina)
(Producto degradado)
(Véase Atrazina)
-
Barbana
Carbyne
Herbicida
Combate las malas hierbas en la avena silvestre, trigo, lentejas,
guisantes, remolacha azucarera, cebada y trébol
-
Baygon
Propoxur
Unden
Blattanex
Insecticida
Combate las cucarachas, moscas, mosquitos e insectos del césped
-
Bentazon
Basagran
Herbicida
Combate las malas hierbas de hoja ancha en la soja, arroz, maíz,
maní, frijoles, guisantes y menta
30. (3)
Bromacilo
Borea
Hyvar
Uragan
Herbicida
Combate las malas hierbas y arbustos en las superficies no cultivadas,
y las malas hierbas de los cítricos y la pina
-
Butaclor
Machete
Herbicida
Combate las gramíneas anuales y las malas hierbas del arroz y otros
cultivos sembrados y transplantados
-
Butilato
Sutan
Herbicida
Combate las malas hierbas y el Cyperus esculentus del maíz
-
Carbaril
Sevin
Insecticida
Combate los insectos en los calveros, plantas ornamentales, árboles de
sombra y pastizales
-
Carbofurán
Furada
Caraterr
Insecticida Acaricida Nematocida
Combate los insectos, ácaros, nematodos del maíz y otros cultivos
40.
5. (3)
Carbofurán, 3-hidroxi
(Véase Carbofurán)
(Producto degradado)
(Véase Carbofurán)
-
Carborufano, fenol
(Véase Carbofurano)
(Producto degradado)
(Véase Carbofurán)
-
Carbofurán, fenol, 3-ceto-
(Véase Carbofurán)
(Producto degradado)
(Véase Carbofurán)
-
Carboxina
D-735 DCMO Vitavax
Fungicida
Combate el carbón de la cebada, avena, trigo y plantones
-
Cloramben
Amiben
Vegiben
Herbicida
Combate las malas hierbas de la soja, maní, girasol y maíz
-
Clordano
Gold Crest C-100
Insecticida
Combate las termitas de las casas y otros insectos, como las hormigas
que habitan en las proximidades de los cables subterráneos
2.
0,2 (3)
0,3 (2)
Clordecone (2) (Kepone)
-
0,3 (2)
Clorobencilato
Akar
Benzilian
Acaricida
Combate los ácaros de cítricos, algodón y hortalizas
-
Cloroneb
Terraneb
Fungicida
Combate algunos hongos y las enfermedades sistemáticas de las
plántulas del algodón, frijoles y soja
-
Clorotalonil
Bravo
Daconil
Fungicida
Combate los hongos de los frijoles, zanahorias, apio, maíz, coníferas
y maní
-
Clorotoluron (3)
30. (3)
Cloroprofan
Chloro IPC
CIPC
Furloe
Sprout NP
Herbicida
Combate las malas hierbas de la alfalfa, habas de Lima y judías verdes
-
Cianazina
Bladex
Fortrol
Herbicida
Combate las gramíneas anuales y las malas hierbas de hoja ancha en las
tierras de cultivo en barbecho
-
Cicloato
Ro-Neet
Herbicida
Combate las gramíneas y las malas hierbas de hoja ancha
-
2,4-D
Ácido 2,4 - diclorofenoxiacético
Aqua Kleen
Herbicida
Combate las malas hierbas del trigo, maíz y cebada
70.
30. (3)
Dalapón
Dowpon
Ded-Weed
Herbicida
Impide el crecimiento de gramíneas como la grama del norte, el pasto
de Bermuda y algunas plantas perennes
200.
2,4-DB
Butyrac
Embutox
Herbicida
Combate las malas hierbas de hoja ancha de la alfalfa, soja y maní
90. (3)
DCPA
Clortal-dimetil
Dachtal
Herbicida
Combate las gramíneas anuales del césped, plantas ornamentales, fruta
y hortalizas
-
DCPA, metabolitos ácidos
(Véase DCPA)
Dachtal acid metabolites
(Producto degradato)
(Véase DCPA)
-
4,4-DDD
TDE
Rothane
Insecticida
Combate los mosquitos y arañas
-
5. (2)
4,4-DDE
(Véase 4,4-DDD)
(Producto degradado)
(Véase 4,4-DDD)
-
5. (2)
4,4-DDT
(Véase 4,4-DDD)
(Véase 4,4-DDD)
(Véase 4,4-DDD)
2. (3)
5. (2)
Diazinon
Spectracide
Basudin
AG-500
Insecticida de los suelos
Combate insectos como gusanos trozadores, gusanos alambres y otros
gusanos de la fruta, hortalizas y tabaco
-
Dibromocloropro pan(DBCP)
Nemafume
Fumazone
Nemagon
Fumigante de los suelos
Combate los nematodos de las bayas, cítricos, melones y nueces
0,2
1. (3)
Dicamba
Banvel D
Banfel
Compound B
Mediben
Herbicida
Combate las malas hierbas de hoja ancha del maíz, sorgo, cereales y
espárragos
-
Dicamba, 5-hidroxi-
---
Herbicida (Producto degradado)
Combate las especies anuales y perennes de malas hierbas de hoja ancha
de espárragos, cereales y maíz
-
Ácido 3,5-diclorobenzoico
Dalapon
Herbicida
Combate las gramíneas perennes
-
1,2-dicloropropano
Propylene
Dichloride
1,2-DCP
Fumigante de los suelos
Combate los nematodos del suelo (Contaminante de un ingrediente activo
registrado)
5.20. (3)
cis-1,3 dicloropropeno
Telone II
Nematocida
Combate los nematodos del suelo
20. (3)
Trans-1,3 dicloropropeno
(Véase cis-1,3-dicloropropeno)
(Véase cis 1,3-dicloropropeno)
(Véase cis-1,3-dicloropropeno)
-
Dicloroprop
Maizeox RK
Herbicida
Combate el polygonum persicaria, galium y aparine en los cereales y
pastos
100. (3)
Diclorvos
Herkol
Nogos
Nuvan
Phosvit
Vapona
Insecticida con acción fumigante
Combate mosquitos, moscas, áfidos y arañuelas de las frutas y
hortalizas
-
Dieldrina
Heod
Dielorex
Octalox
Insecticida
Combate los insectos del suelo, como las langostas
-
Dinoseb
DNBP
Dinitro
Premerge
Herbicida
Combate malas hierbas de la papa, viñas y cultivos de semillas de
cereales y leguminosas
7.
Difenamid
Dymid
Enide
Herbicida
Combate las hierbas anuales y las malas hierbas de hoja ancha del
maní, tabaco y alfalfa
-
Disulfotón
Dysyston
Dithiodemeton
Di-syston
Ditio-systos
Insecticida
Combate los insectos y ácaros de las semillas
-
Disulfotón sulfona
(Véase Disulfotón)
(Producto degradado)
(Véase Disulfotón)
-
Disulfotón sulfóxido
(Véase Disulfotón)
(Producto degradado)
(Véase Disulfotón)
-
Diurón
DCMU
Karmex
Herbicida
Combate las malas hierbas herbáceas y de hoja ancha del trigo, cebada
y banano
-
Endosulfán I
Thiodan
Cyclodan
Malix
Insecticida Acaricida (Producto degradado)
Combate diversos insectos, como los ácaros de los cereales, caté,
algodón, fruta, semillas oleaginosas, papas y té
-
Endosulfán II
(Véase Endosulfán I)
(Producto degradado)
(Véase Endosulfán I)
-
Sulfato de endosulfán
(Véase Endosulfán I)
(Producto degradado)
(Véase Endosulfán I)
-
Endrina
Nendrina
Insecticida
Combate los insectos del algodón, cereales finos y los acrídidos de
las tierras no cultivadas
2.
0,3 (2)
Endrina, aldehido
(Véase Endrina)
(Producto degradado)
(Véase Endrina)
-
EPTC
EPTAM
Herbicida
Combate las malas hierbas de frijoles, papas y maíz
-
Etoprofos
Mocap
Prophos
Ethoprophos
Nematocida Insecticida
Combate los nematodos e insectos del banano, col y maíz
-
Dibromuro de etileno (EDB)
Bromofume
Nephis
Insecticida
Combate los insectos del suelo y es un aditivo de la gasolina con plomo
0,05
Etilentiourea (ETU)
ETU
Producto de descomposición de los fungicidas EBDC
El EDBC combate los hongos de las rosas y otras flores, papas, tomates,
lechugas y manzanas
Etridiazole
Koban
Terrazole
Fungicida de los suelos
Combate las enfermedades del césped, frijoles, maíz, algodón y sorgo
-
Fenamifos
Nemacur
Inemacury
Insecticida Nematocida
Combate los nematodos e insectos del algodón, maní, soja, hortalizas
y fruta
-
Fenamifos sulfona
(Véase Fenamifos)
(Producto degradado)
(Véase Fenamifos)
-
Fenamifos, sulfóxido
(Véase Fenamifos)
(Producto degrado)
(Véase Fenamifos)
-
Fenarimol
Bloc
Rimdin
Rubigan
Fungicida
Protege del moho pulverulento de las manzanas, uvas y rosas
-
Fenoprop (3)
9. (3)
Fluometurona
Cotoron
Herbicida
Combate las gramíneas anuales y las hierbas de hoja ancha
-
Fluridona
Sonar
Herbicida
Combate las malas hierbas y hierbas anuales de los campos de algodón
-
Glifosato (4)
Roundup
Herbicida
Herbicida no selectivo de amplio espectro utilizado en cereales,
frijoles y otros cultivos (4)
700. (2)
alfa-HCH
(Véase gamma-HCH)
(Véase gamma-HCH)
(Véase gamma-HCH) (Contaminante de un ingrediente activo registrado)
-
beta-HCH
(Véase gamma-HCH)
(Véase gamma-HCH)
(Véase gamma-HCH) (Contaminante de un ingrediente activo registrado)
-
delta-HCH
(Véase gamma-HCH)
(Véase gamma-HCH)
(Véase gamma-HCH) (Contaminante de un ingrediente activo registrado)
0,2
2. (3)
gamma-HCH (Lindane)
gamma BHC Lindane
Insecticida
Combate los saltahojas del arroz de tierras bajas y los escarabajos de
la madera (Contaminante de un ingrediente activo registrado)
0,4
0,3
Heptacloro (2)
Velsicol
3-clilorochlorene
Insecticida
Combate los insectos del maíz, alfalfa, heno y hortalizas (Contaminate
de un ingrediente activo registrado)
0,03 (3)
Epóxido de heptacloro (2)
(Véase Heptacloro)
(Producto degradado)
(Véase Heptacloro)
0,2
0,3
Hexacloro-benceno
Anti-Carie
HCB
Fungicidas
Combate los hongos del trigo
0.03 (3)
1. (1,3)
Hexazinone
Velpar
Herbicida
Combate algunas malas hierbas de las coníferas, caña de azúcar, pina
y pacana
-
Isoproturon (3)
9. (3)
Linuron
Afalón
Herbicida
Combate las malas hierbas del maíz, zanahoria, apio y papas
-
MCPA (3)
2. (3)
Mecoprop
10. (3)
Merfos
Folex
Defoliante
Actúa como defoliante del algodón
-
Metiocarb
Mesurol
Draza
Insecticida
Combate los insectos de las cerezas y aleja a los pájaros de los
cerezos
-
Metomil
Lannate
Nudrin
Insecticida
Combate un amplio espectro de insectos de los cultivos agrícolas y
ornamentales
-
Metoxicloro
Malate
Insecticida
Combate los insectos de la fruta y los árboles de sombra
400.
20. (3)
Metilpara-oxón
E-600
Mintacol
Insecticida
Cómbale diversos insectos
-
Metolacloro
Dural
Primext
Herbicida
Combate las malas hierbas de las plantas ornamentales leñosas,
girasoles y maíz
10. (3)
Metribuzina
Sencor
Sencorex
Lexone
Herbicida
Combate la hierba y las malas hierbas herbáceas y de hoja ancha de la
soja, trigo, cebada, guisantes y lentejas
-
Metribuzina DA
(Véase Metribuzina)
(Producto degradado)
(Véase Metribuzina)
-
Metribuzina DADK
(Véase Metribuzina)
(Producto degradado)
(Véase Metribuzina)
-
Metribuzina DK
(Véase Metribuzina)
(Producto degradado)
(Véase Metribuzina)
-
Mevinfos
Phosdrin
Insecticida Acaricida
Combate los ácaros, escarabajos, acrídidos, terreros y saltahojas de
una gran variedad de hortalizas y frutas
-
MDK 264
Van Dyke-264
Sinergista
Actúa como sinergista de piretrina, aletrín y rotenona
-
Mirex (2)
0,1
Molinato
Ordram
Herbicida
Combate las malas hierbas de hoja ancha en germinación y las hierbas
acuáticas en los cultivos de arroz
6. (3)
Napropamida
Devrionol
Herbicida
Combate las gramíneas anuales y las malas hierbas de hoja ancha
-
Neburón
Kloben
Herbicida
Combate las malas hierbas y gramíneas en semilleros y plantas
ornamentales
-
4-Nitrofenol
-
Fungicida Producto de descomposición de insecticidas de paration
Degradado de los plaguicidas de paration, combate diversos insectos,
como los áfidos y los mosquitos de las peras
-
Norflurazona
Zorial
Evital
Solicam
Herbicida
Combate los insectos de] algodón, frutas de hueso, nueces y arándanos
-
Oxamilo
Vydate
DPX-1410
Insecticida
Combate los insectos, ácaros y nematodos de cultivos y frutas
200.
Pentaclorofenol
Dowicide 7
Fungicida Insecticida Defoliante Herbicida
Protege la madera de la descomposición provocada por hongos y de los
insectos
200.
9. (3)
Pebulato
Tillam
Herbicida
Combate las gramíneas anuales, ciperáceas y malas hierbas de hoja
ancha de la remolacha azucarera, tabaco y tomate
-
Pendimetalina (3)
20. (3)
Permetrina
Ambush
Perthrine
Insecticida
Combate una gran variedad de insectos del algodón
20. (3)
Piclorán
Tordon
Herbicida
Combate las plantas leñosas y de hoja ancha de los pastos y tierras de
pastoreo
500.
Prometón
Gesagram
Herbicida
Combate las plantas perennes, malas hierbas de hoja ancha y las
gramíneas de las zonas no cultivadas
-
Prometrina
Gesgard
Caparol
Herbicida
Combate las malas hierbas del algodón, guisantes, zanahorias y
hortalizas
-
Pronamida
Kerb
Herbicida
Combate las malas hierbas y la hierba de las lechugas, leguminosas y
árboles
-
Propacloro
Bexton
Ramrod
Herbicida
Combate las gramíneas y algunas malas hierbas de hoja ancha
-
Propanil
Rogue
Herbicida
Combate las malas hierbas del arroz y las papas
20. - (3)
Propazine
Gesomil
Milogard
Primatol P
Herbicida
Combate las malas hierbas anuales de hoja ancha y las gramíneas del
sorgo
-
Profam
IPC
Beet-KIeen
Herbicida
Combate las malas hierbas de la alfalfa, lechuga, espinacas, remolacha
azucarera, lentejas y guisantes
-
Piridato (3)
100. (3)
Simazina
Princep
Aquazine
Gesatop
Weedex
Herbicida
Combate las malas hiergas y las gramíneas anuales de los cultivos, en
especial del maíz, y de la fruta, por ejemplo cítricos, espárragos y
nueces
1.
2. (3)
Simetrina
Gy-bon
Herbicida
Combate las malas hierbas de hoja ancha del arroz
-
Stirofos
Gardona
Tetrachiorvinphos
Insecticida
Combate los insectos del maíz, algodón, parras y fruta
-
Sweep
SWEP
Herbicida
Combate las malas hierbas del arroz, maíz, guisantes y maní
-
2,4,5-T (ácido 2,4,5-triclorofenoxiacético)
Weedon
Herbicida
Combate las plantas leñosas de las zonas industriales
9. (3)
Tebutiuron
Graslan
Spike
Herbicida
Combate las malas hierbas de las tierras no cultivadas y pastizales
-
Terbacil
Sinbar
Herbicida
Combate las malas hierbas anuales y perennes de la cana de azúcar,
alfalfa, manzanas, melocotones, cítricos, pacanas y menta
-
Terbufos
Counter
Insecticida
Combate los insectos del suelo y los nematodos del maíz, hortalizas y
sorgo
-
Terbutrina
Igram
Preban
Herbicida
Combate las malas hierbas de la cebada y el trigo de invierno
-
Toxafeno (2)
-
5. (2)
2,4,5-TP (Triclorofenol)
Silvex
Herbicida
Combate las malas hierbas y arbustos de los pastizales, caña de
azúcar y arroz
50.
Triademefon
Bayleton
Fungicida
Combate los hongos y la roya de las hortalizas, cereales, café y fruta
-
Triciclazol
Beam
Bim
Blascide
Fungicida
Combate los hongos del arroz sembrado
-
Trifurialina
Treflan
Herbicida
Combate las gramíneas anuales, las malas hierbas de la soja, algodón
y hortalizas
20. (3)
Vernolato
Vernam
Herbicida
Combate las malas hierbas de hoja ancha y herbáceas