Los grupos de trabajo del Congreso
Nacional del Medio Ambiente.
Desde que en 1992 comenzara su
andadura el Congreso Nacional del Medio Ambiente, unos 200 grupos de trabajo han
tratado otros tantos temas de gran interés e importancia para nuestra sociedad.
Las principales cuestiones
medioambientales han sido abordadas por equipos de profesionales con el ánimo de
realizar un diagnóstico de su situación, una crítica constructiva que permita
buscar soluciones a los principales problemas, que sirva como apoyo para las
personas que deben tomar decisiones al respecto, y que suponga, para aquellos
que se acercan por primera vez a un tema, una panorámica general de la situación
existente y de las líneas de evolución del mismo.
Los documentos fruto de la labor de
los grupos de trabajo, constituyen una publicación de referencia en el ámbito
medioambiental de nuestro país, y suponen un claro reflejo de los distintos
planteamientos que normalmente existen acerca de cada problemática, y que
permiten su evolución hacia una mayor calidad de nuestro entorno.
Para garantizar esta pluralidad de
ideas, en la fase previa de elaboración de los documentos que se presentan a
debate en el Congreso Nacional del Medio Ambiente se convoca a expertos de los
distintos ámbitos relacionados con el tema a tratar.
Los campos electromagnéticos son un
tema de gran interés, no sólo para la comunidad científica o para la industria,
sino también para el público en general, puesto que desde hace unos años se
viene manteniendo un debate importante acerca de si el aumento progresivo y
descontrolado de los niveles de radiaciones electromagnéticas en nuestro entorno
supone o supondrá un riesgo para la salud humana.
Grupos de trabajo sobre campos
electromagnéticos.
Ya en el IV Congreso Nacional del
Medio Ambiente, celebrado en 1994, el grupo de trabajo sobre “salud y medio
ambiente” trató con detalle los efectos sobre la salud de los campos
electromagnéticos y el grupo de trabajo sobre “retos ambientales de sectores
industriales específicos” hizo hincapié en esta problemática para dos sectores
concretos: el sector eléctrico y el de telecomunicaciones. En las anteriores
ediciones del Congreso, únicamente hubo breves referencias a este tema en grupos
de trabajo que trataban temas relacionados con la salud o con la contaminación
atmosférica.
Por eso en el V Congreso Nacional del
Medio Ambiente se decidió crear un grupo de trabajo específico sobre los “campos
electromagnéticos”. Como no podría ser de otra manera, en este grupo nos
interesa conocer la opinión de los investigadores que trabajan sobre el tema, de
las empresas que desarrollan sus aplicaciones, la de las administraciones, que
regulan este desarrollo y, por supuesto, la de los ciudadanos, que somos todos,
usuarios de las aplicaciones y receptores de los posibles daños que pudieran
causar.
Así, se invitó a todos estos sectores
y queremos constatar la importante respuesta obtenida: los Ministerios de
Sanidad y Consumo y de Ciencia y Tecnología, por parte de la administración,
empresas representativas de los sectores eléctrico y de telecomunicaciones,
investigadores, representantes de movimientos ciudadanos y colegios
profesionales.
Todos aceptaron un reto importante, ya
que la falta de conclusiones rotundas por parte del mundo científico es
interpretada de distinta forma por los diferentes sectores implicados y da lugar
a una polémica, que se traslada a nuestra vida cotidiana.
En este contexto, se solicitó a los
participantes que nos ayudaran a elaborar un documento que describiera la
situación actual de la problemática relacionada con los campos electromagnéticos.
Debido a las diferentes opiniones
dentro del grupo de trabajo, se definió un índice a partir del cual, cada autor
presenta una aportación independiente. El conjunto de ellas presenta una visión
general de este tema que esperamos sea la base de un interesante debate en el
Congreso.
La organización agradece a todos los
participantes su esfuerzo e interés, y espera que el documento que aquí se
presenta sirva como un acercamiento al estado actual de esta cuestión y
contribuya al conocimiento y difusión de un tema que interesa profundamente a
todos.
1.Introducción
1.1Descripción físico-técnica, glosario de términos, unidades de medida...
[2]
Electromagnetismo
Parte de la física que unifica el estudio
de los fenómenos eléctricos y magnéticos.
Electricidad y magnetismo se consideraron
hasta iniciado ya el s.XIX como manifestaciones distintas de la naturaleza
ligadas respectivamente a las cargas eléctricas y a los imanes. La historia
inicial del electromagnetismo es, por tanto, la de estas disciplinas. El
experimento de Oersted de 1819, las aportaciones de Ampère y el descubrimiento
de la inducción por Faraday establecieron que el magnetismo no es sino una
manifestación ligada a las corrientes eléctricas, es decir a las cargas en
movimiento. Finalmente, hacia 1860 Maxwell propuso las ecuaciones que llevan su
nombre y que constituyen la síntesis definitiva de las dos teorías en un único
formulismo de gran fecundidad: de él se desprendía la existencia de las ondas
electromagnéticas, producidas y detectadas por Hertz alrededor de 1890, e
incluía a la óptica, ya que la luz es una onda de este tipo.
La que consiste en la emisión y propagación
de energía en forma de ondas, constituida por un campo eléctrico y otro
magnético, compactos, perpendiculares entre sí y a la dirección de propagación.
La luz, así como las ondas de radio, las radiaciones infrarroja y ultravioleta y
los rayos X y gamma forman parte de la radiacción electromagnética y se
distinguen unos de otros por su respectiva longitud de onda. En general, las
ondas electromagnéticas pueden clasificarse según tres variables; energía,
frecuencia y longitud de onda. La energía es proporcional a la frecuencia.
El espectro electromagnético recoge,
de forma práctica y resumida la clasificación de las distintas ondas
electromagnéticas en función de las tres variables referidas, permitiendo una
clara diferenciación. Uno de los espectros más considerados es el realizado por
ITU (International Telecomunicatión Unión), el cual adjuntamos.
Energía (Electrón - Voltio)
La Unidad de energía (electrónvoltio), es
igual a la energía cinetica que adquiere un electrón al ser acelerado por una
diferencia de potencial de 1 volt. Equivale a 1,602 x 10 joules.
Se utiliza en física atómica y nuclear, y su símbolo es eV.
Dicha energía, transformada en luz, es la que se denomina fotón, es decir;
partícula elemental de masa nula y spin unidad que constituye el cuanto de luz
y, más en general, de cualquier radiación electromagnética.
Frecuencia (Hertzio)
Cuando una particula cargada está bajo la
influencia de un campo magnético B de tal modo que su velocidad inicial es
perpendicular a B, recorre una órbita circular con una frecuencia característica
(f) igual a :
f
= qB/ 2m
La undidad de frecuencia es el Hertzio (Hz),
que equivale a una oscilación por segundo.
q, carga eléctrica de la partícula.
m, masa de la partícula.
B, inducción magnética (1 Vs/m² =
Tesla = Voltio x seg / m²).
Longitud de onda electromagnética
Se relaciona con la frecuencia y la
velocidad por la expresión :
V = f x
l
l,
longitud de onda electromagnética, se expresa en metros.
V, en el espacio libre, la velocidad de una onda
electromagnética es igual a la velocidad de la luz.
1.2Tecnologías generadoras de campos electromagnéticos.[3]
Antes de describir cuales son las
tecnologías generadoras de CEM debemos recordar que, de forma permanente,
incluso antes de nacer, estamos expuestos a la acción de campos
electromagnéticos naturales, entendiendo como tales aquellos que están ligados
al planeta Tierra. Entre la Atmósfera y el suelo existe una separación de carga
eléctrica que implica la existencia de un campo eléctrico superficial. Además,
la Tierra se comporta como un imán permanente.
Por definición, se entiende por Tecnología
a la sistematización de los conocimientos y prácticas aplicables a cualquier
actividad y más concretamente a los procesos industriales.
En el Espectro Electromagnético realizado
por ITU (International Telecomunicatión Unión), adjunto a este documento, se
indican (en la parte superior), algunos de los procesos y equipos industriales
más significativos que son generadores de CEM, posicionándolos respecto a las
tres variables mencionadas; energía, frecuencia y longitud de onda. Una de las
características más destacadas del mencionado espectro es marcar de forma clara
el límite entre los CEM no ionizantes y los ionizantes.
Bajas frecuencias
Instalaciones eléctricas industriales
Dentro de las instalaciones de transporte y
distribución de energía eléctrica que actuan en baja frecuencia (50 Hz.),
los CEM más significativos son los debidos a los tendidos de alta tensión y a
las subestaciones eléctricas. En los tendidos eléctricos los CEM se
caracterizan por el voltaje de la línea y por la disposición y configuración de
los conductores. En las subestaciones eléctricas los CEM más intensos son
generados por las líneas de entrada o de salida.
Aparatos domésticos
La inmensa mayoría de equipos que
utilizamos, o de los que nos servimos, en el desarrollo de nuestras actividades
diarias están activados por corriente eléctrica. Podemos decir que estamos
todos, de forma permanente, expuestos a la acción de CEM. Relacionamos los
siguientes equipos electrodomésticos, todos ellos generadores de CEM Manta
eléctrica, plancha, tostador de pan, televisión, horno eléctrico, secador de
pelo, lampara fluorescente....
Electrodomésticos (línea blanca)
En la Unión Europea se está actualmente
trabajando para elaborar una normativa específica que fijará, en los
electrodomésticos, los niveles permitidos de emisión de CEM. A partir de esta
normativa cada aparato electrodoméstico incluirá en su folleto de
características las relativas a su nivel de emisión de CEM. Sin duda, este nuevo
aspecto a considerar en la elección del aparato tendrá una gran repercusión
económica.
Radiofrecuencias
Delimitadas por la franja comprendida entre
100 KHz. y 300 MHz.
AM y FM
Microondas
Delimitadas por la franja comprendida entre
300 MHz. y 300 GHz.
Horno
Microondas.
Radar
Sistemas
de Comunicación.
La telefonía móvil (o celular), de tan rápida y creciente
implantación actualmente emplea bandas situadas entre los 850 y 950 MHz., con
transmisión directa. Numerosos emisores - receptores son necesarios para
conseguir las mayores coberturas del territorio.
A continuación se presenta una descripción
más detalladas de las tecnologías generadoras de CEM a partir de la utilización
de la energía eléctrica y de las tecnologías generadoras de CEM a partir de la
utilización de la telefonía móvil.
1.3Campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial[4]
1.3.1.Introducción
Es indiscutible que la energía eléctrica ha
contribuido notablemente al desarrollo y bienestar de la Humanidad, posiblemente
más que ningún otro descubrimiento. Hoy en día la electricidad es imprescindible
en todos los aspectos de nuestra vida, ya sea doméstica, profesional o en los
ratos de ocio; no hay más que pensar en cómo se paraliza todo cuando falta la
energía eléctrica. Sin embargo, al igual que cualquier otro elemento, también es
cierto que su generación, distribución y uso plantea una serie de riesgos y
perjuicios para el medio ambiente.
Un aspecto controvertido de la energía
eléctrica es la generación de campos eléctricos y magnéticos y, más
concretamente, la posibilidad de que estos campos afecten de forma negativa al
medio ambiente y a la salud de las personas expuestas. En este documento se
trata de hacer un resumen de lo que se sabe actualmente sobre este tema.
1.3.2.Sistema eléctrico
Al contrario de lo que sucede con otras
fuentes de energía (gas, petróleo, carbón…), la electricidad no se puede
almacenar en grandes cantidades: toda la energía eléctrica que se necesita en un
momento determinado tiene que generarse de forma simultánea a cuando se consume.
Para ello se necesita un equilibrio permanente y complejo entre generación y
consumo, y una red de transporte que distribuya esa electricidad allá donde sea
necesaria: hogares, escuelas, hospitales, industrias, etc.
En España, al igual que en toda Europa
occidental, la energía eléctrica que se produce en las centrales es transportada
por todo el país a través de las líneas eléctricas conocidas habitualmente como
“de alta tensión”, a 220.000 ó 400.000 voltios (220 ó 400 kV). Aunque en otros
países, como Estados Unidos, Canadá, Rusia o Brasil se alcanzan 750 kV, y en
Japón existe incluso una línea eléctrica a 1.000 kV.
Las subestaciones eléctricas constituyen
los nodos de la red de transporte, y su función consiste en distribuir la
energía por cada línea en función de la generación y consumo de cada zona y
transformarla a tensiones inferiores para alimentar a la red de media tensión,
que es la que suministra a centros urbanos y grandes industrias. En los centros
urbanos la energía a media tensión llega a los transformadores, a partir de los
cuales se distribuye a 220 V para el consumo doméstico.
Mediante un adecuado mallado de líneas y
subestaciones de alta tensión que cubra todo el territorio se consigue una red
de transporte de energía eléctrica segura y fiable, capaz de minimizar las
pérdidas y garantizar el suministro a toda la población.
1.3.3.Campos electromagnéticos
Se denomina 'campo' a la zona del espacio
donde se manifiestan fuerzas. Por ejemplo, el campo gravitatorio
es la zona donde se manifiestan fuerzas
gravitatorias, que son las que hacen que tengamos un determinado peso; en
ausencia de campo gravitatorio flotaríamos, como los astronautas en el espacio.
La fuerza que ejerce un campo en las partículas que están en su interior se
conoce como su 'intensidad'; siguiendo el ejemplo anterior, la Luna, al ser
mucho más pequeña que la Tierra, genera un campo gravitatorio menos intenso, y
por eso los astronautas pesan menos en la Luna.
Al igual que
la masa de las partículas genera un campo gravitatorio, las cargas eléctricas y
su movimiento crean campos eléctricos y magnéticos, es decir, zonas donde se
manifiestan fuerzas eléctricas y magnéticas. El campo
eléctrico se mide en kilovoltios por metro (kV/m) y el campo magnético se
suele medir en microteslas (mT),
aunque en algunos países se utilizan otras unidades, como el Gauss (G).
Los campos electromagnéticos se dan de
forma natural en nuestro entorno, y nuestro organismo está habituado a convivir
con ellos a lo largo de nuestras vidas. Por ejemplo, en la Tierra existe un
campo eléctrico natural producido por la diferencia de tensión entre la
atmósfera y el suelo; normalmente su intensidad es de unos 0,15 kV/m, aunque
puede llegar a 20 kV/m durante las tormentas. El movimiento de materiales
magnéticos en el interior de la corteza terrestre crea un campo magnético
natural que, entre otras cosas, es el responsable de que la brújula apunte
siempre al norte; su valor oscila dependiendo de la posición en el globo
terráqueo, situándose alrededor de 40 mT en España.
También de origen natural son los rayos
infrarrojos y ultravioletas que emite el Sol, o los rayos X y gamma provenientes
del espacio; incluso la propia luz visible que percibimos con los ojos no es más
que una onda electromagnética.
Todos estos campos y radiaciones forman
parte del 'espectro electromagnético', y tienen muchas características físicas
comunes. La principal diferencia entre ellas es su frecuencia, que determina
tanto la energía que transmiten como los efectos biológicos que pueden producir
en los organismos.
La energía que transmite una onda
electromagnética depende linealmente de su frecuencia. Si la frecuencia/energía
es suficientemente elevada la onda puede afectar al material genético de las
células, el ADN, produciendo mutaciones e iniciando un proceso cancerígeno. Éste
es el caso de los rayos X o gamma, conocidos agentes cancerígenos, cuya
frecuencia es superior a 1016 Hz; a esta región del espectro
electromagnético se le conoce como 'radiación ionizante'.
Sin embargo, el sistema eléctrico funciona
a una frecuencia extremadamente baja, a 50 Hz (ó 60 Hz en algunos países
americanos), conocida como 'frecuencia industrial', perteneciente a la región de
las 'radiaciones no ionizantes' del espectro. Por lo tanto, los campos de
frecuencia industrial son muy poco energéticos e incapaces de afectar al
material genético de las células.
Además, a frecuencias tan bajas el campo
eléctrico y magnético están desacoplados y no pueden viajar por el espacio (como
lo hacen, por ejemplo, las ondas de radio), lo que implica que su intensidad
disminuye muy rápidamente al alejarse de la fuente que los genera.
Las líneas eléctricas generan un campo
eléctrico cuando los cables conductores son sometidos a una determinada tensión,
y un campo magnético cuando fluye por ellos una corriente eléctrica. Su
intensidad depende de diversos factores, como la tensión, la intensidad de la
corriente eléctrica, diseño del apoyo, número de conductores, altura de los
cables al suelo, etc.
Las mediciones realizadas en líneas
españolas de 400 kV proporcionan valores máximos, justo debajo de los
conductores ¾y
medidos a 1 metro de altura del suelo como indica la normativa internacional¾
que oscilan entre 3-5 kV/m para el campo eléctrico y 1-20 mT para el
campo magnético. En líneas de menor tensión los valores máximos de campo
eléctrico y magnético son, asimismo, inferiores. A 30 metros de distancia de una
línea eléctrica a 400 kV el nivel de campo eléctrico oscila entre 0,1-1,3 kV/m,
y el de campo magnético entre 0,2-2 mT, siendo
inferior a 0,1 kV/m y 0,1 mT
a partir de 100 metros de distancia.
Una característica importante del campo
eléctrico es que, al contrario que el campo magnético, es apantallado por muchos
materiales comunes. En particular, las paredes y techos de los edificios hacen
que el nivel de campo eléctrico en el interior de un inmueble sea prácticamente
nulo, aunque esté situado debajo de una línea eléctrica de alta tensión.
En el interior del 'parque' de una
subestación de 400 kV, es decir la zona donde está toda la aparamenta eléctrica
y el paso está restringido únicamente a trabajadores, los niveles de campo
eléctrico y magnético pueden ser superiores a los generados por las líneas. Sin
embargo, disminuyen aún más rápidamente al alejarnos, de tal manera que fuera
del perímetro de la subestación, en sitios donde pueda tener acceso el público,
los niveles de campo eléctrico y magnético serán incluso inferiores a los que
generan las propias líneas eléctricas que llegan hasta ella.
Todo aparato
o equipo que funcione con energía eléctrica genera unos campos eléctricos y
magnéticos de las mismas características, y a veces más intensos que los
generados por las propias instalaciones de alta tensión, porque están mucho más
cerca del usuario. A modo de ejemplo, una maquinilla de afeitar o un secador de
pelo puede inducir en la piel del usuario un campo magnético hasta diez veces
más intenso que el generado por una línea eléctrica a 400 kV.
La telefonía móvil es un servicio de
telecomunicación que se presta entre al menos un usuario de localización no
determinada (móvil), situado dentro de un área definida con otros fijos o
móviles.
La telefonía móvil, ha conseguido
universalizar el servicio de la telefonía pública a todos los usuarios que por
su situación no gozaban del servicio básico, sustituyéndose la línea de abonado
por un enlace de radio.
Por ello se ha instalado en nuestro país un
sistema celular que gestiona de manera económica y eficaz el servicio de
telefonía móvil.
Las principales características de la
telefonía móvil son las siguientes:
§Comparición de recursos (radiocanales)
§Utilización como unidad patrón de cobertura la
celda o célula
§Conmutación o traspaso HANDOFF o HANDOVER
§Seguimiento o ROAMING
§Establecimiento de Redes de Conmutación mállales o
jerarquizadas.
1.4.2.Elementos de un sistema de telefonía móvil
§Terminales
El elemento
básico del sistema es el terminal o teléfono móvil, que es la interfaz con el
cual establecemos la comunicación con otros usuarios. Es un elemento dinámico.
Existen
diferentes tipos de terminales:
§Móviles portátiles, aquellos de tamaño reducido y
que tiene unas potencias de emisión entre 0,6 2W.
§Móviles portables, están cada día más en desuso
debido a su elevado peso.
§Tracs, son teléfonos móviles, cuya finalidad es
complementar a la red básica en su afán por llevar a todos los rincones de
nuestro país el servicio telefónico.
§Estaciones base
Son los puntos
de conexión del terminal con la red celular, es el elemento básico del sistema
celular, cada célula o celda tiene un área de responsabilidad en superficie a la
cual da servicio o "obertura".
Las estaciones
base están constituidas por:
Antenas
que reciben y transmiten la señal de radio desde y hacia el terminal móvil:
§Omnidireccionales, fueron creadas para dar
servicio a lo largo de un perímetro circular, aptas para zonas rurales de
orografía llana.
§Sectoriales, aptas para zonas urbanas y
montañosas, permiten poder evitar las denominadas zonas de sombra
Casetas
con los equipos electrónicos (transmisores y receptores de radio).
Las estaciones
base están conectadas a centrales de conmutación propias del sistema móvil, las
cuales, a su vez, conectan al usuario con cualquier otro teléfono móvil o fijo.
§Centrales de conmutación
La central de
conmutación es el elemento organizador de la red.
1.4.3. ¿Cómo se efectúa una comunicación desde el móvil?
Supongamos que un teléfono móvil llama a un
teléfono fijo, antes de efectuar la llamada tendrá que haber sincronizado con el
canal de control de celda, una vez efectuada la operación, enviará junto con su
identificativo, el número de teléfono llamado, primero habrá que validar el
abonado. Una vez dada por buena el sistema encaminará la llamada hasta una
salida a tierra y ahí comenzará la búsqueda en la RTB (red de Telefonía Básica)
del teléfono fijo, cuando se lo envíe a la central primaria o urbana
correspondiente se establecerá el circuito completo y los dos abonados tendrán
establecida su conferencia.
En el caso de que un abonado de la RTB,
llama a un móvil, la llamada irá a través de las centrales de conmutación de
tierra hasta llegar a una con unión a una móvil, esta mirará la numeración y
hará una consulta a la ficha del abonado, una vez efectuada la consulta el
sistema sabe donde buscar al abonado y lanzando un requerimiento a las
estaciones base de esa área, se encuentra al abonado y establece la
comunicación.
1.4.4.Evolución de la telefonía móvil
§Sistemas analógicos de 1º generación, estandar
TACS/ETACS-TMA 9000.
Se denominan analógicos porque el protocolo
entre el terminal móvil y la estación base se produce mediante una modulación
analógica. Trabaja en la banda de 900MHz, y las frecuencias ETACS_ 872-915Mhz y
TACS 917-960 Mhz.
§Sistemas celulares digitales de 2º generación,
el sistema adoptado por nuestro país es el GSM (Global System for Mobile) y DCS
(Digital Comunication System)
Es un sistema totalmente digital y por
tanto también orientado a la transmisión de datos. Banda de 900 y 1800 MHz.
Frecuencias, GSM 900: 890-915 y 935-960 Mhz y DCS-1800, 1710-1880 Mhz.
§Sistemas Celulares digitales de 3º generación
Por último, no debemos olvidar las mejoras
que promete la tercera generación para todos los conceptos de multimedia móvil.
UMTS, la tan manida tercera generación, nos aportará una red de paquetes radio
de 2Mbs. Esto permitirá realizar prácticamente cualquier tipo de comunicación:
Videoconferencia, descargas de audio en tiempo real, etc. Existirán diversos
dispositivos para diversos usuarios y situaciones, y por supuesto aparecerán
gran número de nuevos accesorios o incluso ‘teléfonos desmontables’, donde sobre
un pequeño núcleo podré añadir accesorios. El aspecto genérico de estos
dispositivos pasará por una pantalla lo más grande posible, táctil, y con
capacidades gráficas similares a los monitores de sobremesa.
No olvidemos sin embargo que mucho de las
nuevas tecnologías tienen aún aspectos por definir que limitarán las nuevas
aplicaciones, y no son el ancho de banda. Estas limitaciones pueden ser la
capacidad de las baterías; los aspectos de reconocimiento de voz; y el tamaño de
los terminales.
2.Bioefectos de
los campos electromagnéticos.
2.1Bioefectos de radiaciones no ionizantes ambientales[6]
2.1.1.Percepción de riesgo ante exposiciones a
radiaciones no ionizantes; la necesidad de una regulación internacional
La información que en la actualidad
poseemos sobre los efectos biológicos de las exposiciones a radiaciones no
ionizantes (RNI) es todavía limitada e incompleta.
Teniendo en cuenta esta carencia y reconociendo que existe una necesidad de
establecer unos criterios adecuados de seguridad ante exposiciones a RNI en
ambientes ocupacionales y residenciales, las autoridades sanitarias nacionales e
internacionales han optado por formar comités de expertos encargados de estudiar
el problema. Así, la Organización Mundial de la
Salud (OMS) encargó a la
International Commission on Non-Ionizing
Radiation Protection (ICNIRP) laelaboración de un
paquete de normas consensuadas para la protección de los ciudadanos ante RNI.
Esta comisión publicó sus conclusiones en 1998.
Un año después, el Consejo de la Unión Europea (CUE)
hizo suyos los criterios
y conclusiones de ICNIRP y redactó una Recomendación para la protección del
público en general (no aplicable a trabajadores) ante eventuales efectos nocivos
de la exposición a campos electromagnéticos no ionizantes (0 Hz – 300 GHz).
España, al igual que la mayor parte de los países europeos, aprobó la citada
Recomendación en 1999.
La
literatura científica citada en el presente texto coincide en términos generales
con la revisada por ICNIRP. Sin embargo, en nuestro documento tendremos también
en cuenta resultados recientes, que no habían sido publicados en las fechas en
que ICNIRP emitió sus directrices. Incluiremos, asimismo, algunos datos sobre
niveles de seguridad que están vigentes en algunos países europeos y que se
basan en criterios diferentes de los empleados por ICNIRP en la elaboración de
sus conclusiones.
Los criterios
ICNIRP para la elaboración de sus límites de exposición
El grupo de expertos de ICNIRP
llevó a cabo un estudio exhaustivo de la literatura científica y realizó una
“evaluación de la credibilidad de los datos publicados.” En esta evaluación sólo
se tuvieron en cuenta aquellos efectos que los citados expertos calificaron como
“bien establecidos.” Concretamente, la potencial inducción de enfermedades (determinados
tipos de cáncer, principalmente) por exposición crónica a CEM no fue considerada
bien establecida y, por tanto, los límites ICNIRP están basados en efectos
inmediatos sobre la salud. Dichos efectos comprenderían: la estimulación de
nervios periféricos y músculos, shocks y quemaduras provocados por contactos con
objetos conductores, e incrementos de temperatura de los tejidos causados por
absorción de energía durante exposiciones a CEM.
Por otra parte, la valoración de los posibles efectos de las RNI no
puede hacerse sin tener en cuenta el hecho de que la identificación de una
respuesta biológica no implica directamente la existencia de un efecto
perjudicial para la salud. En consecuencia, para agentes capaces de provocar en
humanos respuestas significativas, su consideración de peligrosos o inocuos
habrá de ser determinada en función de las características específicas de la
respuesta. Tales características incluyen: la irreversibilidad del efecto, la
incapacidad fisiológica del sujeto para compensar el efecto, y una alta
probabilidad de que la respuesta conduzca a efectos nocivos para el individuo [Repacholi
et al., 1998].
2.1.2.Revisión de bioefectos relevantes para el
establecimiento de límites para exposiciones a frecuencias 0 Hz – 100 khz
2.1.2.1.Epidemiología de cáncer y enfermedades
neurodegenerativas en humanos.
Tomados en su conjunto, los
datos sobre riesgos de cáncer asociados a la exposición a campos de frecuencias
muy bajas (ELF) en sujetos que viven en las proximidades de líneas de
distribución eléctrica muestran una aparente consistencia, revelando un moderado
incremento en la incidencia de leucemia en niños
y no de otros tipos de cánceres (para un estudio reciente ver Ahlbom y col.,
2000).Sin embargo, resultados negativos de
otros estudios han sido interpretados por diversos expertos como indicativos de
que la citada asociación es cuestionable (para un metaanálisis de la
epidemiología del cáncer ver Wartenberg, 1998). Las bases de una supuesta
relación entre leucemia y exposición a campos ELF son desconocidas, por lo que
algunos investigadores especulan sobre la posibilidad de que otros factores,
generalmente agentes polucionantes químicos potencialmente ligados a la
presencia de las líneas, pudieran ser los verdaderos causantes de la débil
asociación descrita. Por tanto, y a falta de un soporte experimental más firme,
ICNIRP consideró en sus directrices que los datos epidemiológicos eran
insuficientes para justificar la recomendación de niveles de seguridad más
restrictivos.
Existen también datos sobre
incrementos en el riesgo de ciertos tipos de cáncer, tales como leucemia,
tumores del sistema nervioso y cáncer de mama entre
trabajadores expuestos crónicamente
a campos relativamente intensos [Floderus y col., 1994; Tynes y col. 1996;
Feichting y col., 1998]. Asimismo, un grupo de estudios epidemiológicos
recientes ha revelado una tendencia al incremento de riesgo de algunas
enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer y esclerosis múltiple, generalmente)
en trabajadores de empresas e industrias relacionadas con la generación y
distribución de energía eléctrica [Davanipour y col., 1997; Johansen y col.,
1999]. La metodología empleada en muchos de estos estudios es objeto de crítica
debido a una ausencia de dosimetría de campos para dichos trabajadores y a la
existencia de posibles factores de confusión (presencia de tóxicos volátiles en
el medio laboral, por ejemplo) que no fueron tenidos en cuenta en algunas
investigaciones. Dado que en otros estudios similares no se ha encontrado
asociación entre cáncer y exposición ocupacional a campos ELF, ICNIRP y CUE
entienden que la evidencia existente sobre incidencia de cáncer en trabajadores
del sector eléctrico es limitada e insuficiente.
2.1.2.2.Datos experimentales sobre efectos
cancerígenos.
Se han llevado a cabo numerosos
estudios sobre diferentes sistemas biológicos con objeto de valorar
experimentalmente la supuesta carcinogenicidad de las exposiciones a campos
electromagnéticos de frecuencias bajas. En los siguientes puntos se resume la
evidencia obtenida de los trabajos realizados sobre sistemas in vivo (organismos
completos).
a. Cáncer de mama en animales.
No existe evidencia de que los campos de 50/60 Hz pueden provocar efectos
cancerígenos a través de alteraciones en la estructura del ADN. Por tanto, es
improbable que dichos campos actúen como iniciadores del proceso de
transformación neoplásica [Tenforde, 1996]. Si estos campos ELF resultasen ser
cancerígenos, actuarían más bien como promotores, acelerando el
crecimiento (o impidiendo la muerte) de células que hubieran sufrido daño
genético anterior. Tales efectos podrían darse a través de alteraciones en las
vías de señalización celular o en la expresión génica. Por ese motivo, se han
realizado preferentemente estudios dirigidos a detectar posibles efectos de
campos de 50/60 Hz en la evolución de tumores previamente iniciados en roedores
mediante carcinógenos químicos o radiaciones ionizantes. En general, de entre
estos estudios, aquellos que han detectado un efecto carcinógeno lo han hecho en
tumores de piel o de mama y en animales expuestos a campos muy intensos (de
hasta 2 mT) [Liburdy y Löscher, 1997]. Sólo dos trabajos [Mevissen y col., 1993;
Löscher y col., 1994] procedentes de un mismo laboratorio, han mostrado una
tendencia de incremento en la tasa de desarrollo tumoral en ratas expuestas a
campos débiles, en el rango de los microteslas. En ambos estudios se observó que
dicho efecto iba acompañado de una reducción de la secreción nocturna de
melatonina, una hormona supuestamente (Véase punto c del presente
apartado). Un intento de réplica independiente de estos estudios, realizado
recientemente, no tuvo éxito. En tanto los estudios citados no sean replicados
y, en su caso, ampliados mediante investigaciones independientes, no es posible
emitir conclusiones sobre los posibles efectos de los campos de 50/60 Hz sobre
la promoción tumoral en cáncer de mama.
b.
Otras formas de cáncer en animales.
Una revisión general de los datos experimentales muestra que, con la excepción
de los citados estudios sobre tumores mamarios, existe poca evidencia indicativa
de que campos magnéticos ELF tengan un efecto cáncer-promotor. Sobre la base de
su revisión de la literatura, ICNIRP concluye que no existe por el momento
evidencia “convincente” de efectos cancerígenos de la exposición a CEM ELF. Sin
embargo la Comisión entiende que son necesarios estudios más completos sobre
modelos animales para clarificar los posible efectos de los campos ELF sobre las
señales celulares y la regulación neuroendocrina, factores que pueden influir en
el desarrollo de tumores a través de la promoción de la división en células
previamente iniciadas.
c. La hipótesis de la melatonina.
La melatonina (MEL), el mediador químico de la glándula pineal (GP), es
sintetizada y secretada por dicha glándula siguiendo un ciclo circadiano de
luz-oscuridad ambiental. Los resultados de diversos estudios indican que la
melatonina y sus análogos pueden actuar como poderosos oncostáticos, alterando
el crecimiento de células cancerosas, tanto in vivo como in vitro.
Por ejemplo, la administración de MEL se ha mostrado efectiva en la supresión de
cáncer mamario inducido por el carcinógeno químico DMBA [Kothari y Subramanian,
1992].
Según la
denominada Hipótesis de la Melatonina [Stevens, 1992] una reducción en
los niveles de MEL en sangre causada por exposiciones a CEM, provocaría una
desregulación de la síntesis de esteroides y un incremento de la incidencia de
cánceres hormona-dependientes (mama, próstata). En efecto, existe evidencia de
que campos eléctricos y magnéticos relativamente débiles, de 50/60 Hz, pueden
suprimir la síntesis de melatonina en algunos mamíferos (roedores, generalmente).
Así, se ha descrito una disminución de la concentración de MEL en suero de ratas
[Selmaoui y Touitou, 1995],hámsters [Yellon,
1994] y ratones[Löscher y col., 1994] expuestos
a campos magnéticos. Por el contrario, John y col. (1998) no han encontrado
alteraciones en los niveles de 6-sulfatoxymelatonina (principal metabolito de la
MEL) en ratas expuestas a CM. Tampoco Levine y col.
(1995) observaron efectos sobre el metabolismo de la GP en ratones expuestos a
campos magnéticos; ni se han encontrado efectos consistentes de CEM sobre la
síntesis de MEL en otros animales, tales como ovejas y primates no humanos
[Rogers y col., 1997].
Por lo que
se refiere a trabajos sobre voluntarios humanos, se ha experimentado sometiendo
a los sujetos a exposiciones cortas (una noche) a CEM de 50 Hz o 60 Hz, y de 1
mT,
20 mT
o 100 mT
[Graham, 1996a, 1996b]. Estos trabajos no mostraron cambios significativos en la
concentración de MEL en suero de los sujetos. Sin embargo, algunos estudios más
recientes sí han proporcionado indicios de efectos sobre niveles de MEL y/o
sobre el sueño en sujetos expuestos en su medio laboral [Burch y col., 1999], y
en voluntarios sometidos a campos intensos [Åkerstedt y col., 1999; Graham y
Cook, 1999]. Pero en estos casos los efectos resultaron ser sutiles, se
detectaron en una baja proporción de sujetos y desaparecían inmediatamente una
vez eliminada la exposición.
En consecuencia, siendo
contradictorios y faltos de consistencia los datos con que contamos, la
conclusión más aceptada es que en el presente no existe confirmación de que la
exposición a campos ambientales típicos altere significativa e irreversiblemente
los niveles de melatonina en humanos. No obstante, las indeterminaciones
surgidas de los citados datos contradictorios deben ser resueltas, por lo que la
ampliación del conocimiento científico respecto a los posibles efectos de campos
eléctricos y magnéticos intensos sobre la GP y la síntesis de MEL constituye hoy
una prioridad [Repacholi y col., 1998].
2.1.2.3.En definitiva,
dada la falta de pruebas más firmes sobre los supuestos efectos nocivos de los
CEM ambientales de frecuencias bajas, sólo se ha admitido como probadas aquellas
respuestas que pudieran deberse a la inducción de cargas y corrientes eléctricas
capaces de afectar al funcionamiento de células y tejidos eléctricamente
excitables, como las células del sistema nervioso. Y puesto que en los seres
vivos existen de por sí corrientes eléctricas endógenas, provocadas por
reacciones químicas normales, se ha propuesto que sólo aquellos CEM capaces de
inducir corrientes significativamente más intensas que las fisiológicas podrían
ser susceptibles de provocar efectos adversos inmediatos. Aunque, como veremos
más adelante, diversos autores han propuesto explicaciones alternativas a
algunos efectos atribuidos a CEM muy débiles,
el mecanismo de respuesta basado en la estimulación de células excitables
eléctricamente es hoy el único admitido universalmente. En consecuencia, las
restricciones propuestas por ICNIRP-CUE se basan en este criterio.
2.1.3.Revisión de bioefectos relevantes para el
establecimiento de límites para exposiciones a frecuencias 100 khz – 300 ghz.
2.1.3.1.Respuesta humana a los efectos térmicos de
las radiofrecuencias en general.
La evidencia experimental de la que
disponemos en la actualidad indica que exposiciones de 30 minutos a
radiofrecuencias (RF) con tasas de absorción específica (SAR) de 1 a 4 W/kg
provocan en humanos en reposo incrementos de temperatura inferiores a 1 oC.
La exposición a SAR más intensos puede superar la capacidad termorreguladora de
los sujetos y provocar niveles peligrosos de hipertermia. Estos datos
constituyen la base sobre la que ICNIRP ha establecido el nivel de 0,08 W/kg
como límite de seguridad recomendado para exposiciones del público en general.
La exposición a
niveles no térmicos de CEM RF pulsados lo suficientemente intensos, puede
provocar efectos tales como fenómenos auditivos o diversas respuestas
conductuales. Hace años, algunos estudios dieron cuenta de observaciones sobre
potenciales daños severos en la retina de sujetos expuestos a CEM pulsados.
Aquellos resultados, sin embargo, no han sido reproducidos posteriormente en
trabajos independientes. Asimismo, algunos datos epidemiológicos, principalmente
sobre trabajadores expuestos a SAR relativamente elevados, pero incapaces de
inducir hipertermia, mostraron indicios de potenciales efectos adversos sobre la
salud [Ouellet-Hellstrom y Stewart, 1993]. Dichos trabajos se enfocaron
mayoritariamente en potenciales efectos sobre el desarrollo embrionario temprano
y en posibles incrementos de riesgo de cáncer entre sujetos expuestos. Estos
efectos no han podido ser confirmados.
En su conjunto,
los estudios realizados no han aportado pruebas firmes de efectos térmicos
nocivos provocados por exposiciones a CEM RF en ambientes ocupacionales o
residenciales típicos.
2.1.3.2.Efectos no térmicos. Estudios de respuesta
a RF de amplitud modulada empleadas en telecomunicación.
a. POSIBLES EFECTOS EN HUMANOS.
La energía emitida por las antenas de
telefonía móvil instaladas en postes o en azoteas es relativamente débil,
por lo que no cabe esperar que de la exposición a sus emisiones, incluso a pocos
metros de distancia, se deriven efectos térmicos nocivos para la salud. Así lo
indican también las extrapolaciones de datos experimentales sobre modelos in
vivo e in vitro [revisión por Úbeda y Trillo, 1999].
Respecto al teléfono
móvil (TM), se ha sugerido que su uso prolongado y frecuente podría provocar
dolores de cabeza [Frey, 1998]. Así, un estudio epidemiológico realizado por
Mild y col., (1998) entre usuarios de teléfonos móviles, indicaba que éstos
mostraban una tendencia a declararse aquejados de dolor de cabeza con más
frecuencia que los usuarios de teléfonos convencionales. El estudio, sin
embargo, no se considera concluyente debido a limitaciones metodológicas y a
potenciales diferencias socioculturales entre las dos muestras comparadas. Por
otra parte, Leeuwen y col. (1999) han descrito que, en las peores condiciones de
uso y con el modelo de teléfono de mayor potencia de emisión (máxima potencia:
1,6 W/kg), podrían darse, en zonas intracraneales inmediatas a la antena del
teléfono, microincrementos de temperatura inferiores o iguales a 0,1 oC.
Teniendo en cuenta que el tejido nervioso del cerebro, por su necesidad de
equilibrio térmico, está muy fuertemente vascularizado, se calcula que los
hipotéticos microincrementos de temperatura serían disipados inmediatamente por
la sangre circulante. Así, los autores del trabajo citado indican que “no cabe
esperar efectos duraderos derivados de la exposición.”
Por lo que se refiere a la
epidemiología del cáncer en humanos, una publicación reciente de Moulder
y colaboradores (1999) presenta una revisión crítica de los estudios
experimentales y epidemiológicos más relevantes en los últimos años. Los autores
afirman. “Los estudios epidemiológicos sobre radiación RF no sugieren una
asociación causal entre cáncer y exposición a las RF, pero los estudios son
escasos y todos ellos presentan deficiencias en la cuantificación de la
exposición”. En el pasado año se presentaron dos trabajos similares sobre
usuarios de teléfonos móviles que han sido fuente de controversia por las
posibles implicaciones de sus resultados en la etiología del cáncer. Un estudio
preliminar, realizado por Muscat (1999)no detectó incremento de cánceres cerebrales en general, aunque se encontró
un riesgo incrementado de tumores en el lado del cerebelo en el que se aplicaba
el TM. No obstante, el mismo incremento se detectó en usuarios de teléfonos
convencionales. El estudio reporta un incremento significativo estadísticamente
(2-3 veces más que en controles) de tumores neuroepiteliales. Sin embargo no se
encontró efecto de dosis en la respuesta (el riesgo no era mayor para aquellos
sujetos que usaron más el TM). Asimismo,
Hardell y col. (1999)compararon frecuencias de
cánceres cerebrales entre usuarios de TM y no usuarios (controles). No se
observaron diferencias. Se encontró una tendencia, aunque no significativa
estadísticamente, a un exceso en la frecuencia de tumores en el lóbulo
temporal/occipital derecho (la región más próxima a la antena durante el uso del
teléfono) para sujetos que usaban el teléfono con la mano derecha: (2,45 veces
más entre los usuarios de TM). Asimismo, se encontró un incremento no
significativo en la frecuencia de tumores en el lóbulo temporal/occipital
izquierdo en sujetos que usaban el teléfono con la mano izquierda (2,40 veces
más entre los usuarios de TM). Al valorar la relevancia de los resultados de
ambos estudios, en su conjunto, es imperativo tener en cuenta que los datos
presentan inconsistencias y divergencias, y no son en absoluto concluyentes. La
cuantificación de los niveles de exposición de los sujetos incluidos en estos
trabajos fue muy poco precisa. Además, las muestras consideradas eran pequeñas y
los incrementos relativos de riesgo, no significativos estadísticamente. Son
necesarios más estudios, realizados con una metodología más refinada, y muestras
de mayor tamaño para dar respuesta a las cuestiones planteadas por estos
trabajos.
También se han llevado a cabo
estudios sobre voluntarios que eran expuestos a radiaciones de telefonía
móvil en ambientes controlados. Los resultados han mostrado respuestas
relativamente inconsistentes y difíciles de interpretar desde el punto de vista
de posibles efectos sobre la salud. De hecho, se han reportado posibles
respuestas no térmicas, reversibles, en algunos de los sujetos expuestos [Roschket
y Mann, 1997; Wagner y col., 1998; Borbely y col., 1999; Preece y col., 1999].Sin embargo, estos efectos, por su naturaleza (cambios inespecíficos en
el electroencefalograma, o mayor velocidad de respuesta en tests), constituyen
indicios de potenciales respuestas biológicas ante una excitación eléctrica, más
que efectos nocivos capaces de provocar daños permanentes en la salud del
usuario.
b.
Estudios experimentales: efectos no
térmicos en modelos animales. En su
conjunto, los estudios sobre bioefectos de CEM de amplitud modulada (AM) han
proporcionado resultados contradictorios. Así, en lo que se refiere a posibles
efectos cancerígenos en animales (roedores, generalmente) no se han
obtenido datos consistentes de incrementos en la incidencia de distintos tipos
de cánceres. Una excepción la constituyen los resultados publicados por
Repacholi y colaboradores en 1997. Este equipo empleó ratones genéticamente
proclives al desarrollo de linfomas. Los animales fueron expuestos
intermitentemente durante 18 meses a RF intensas de señal modulada, imitando las
características de las ondas típicas de telefonía móvil. Al final del estudio se
encontró un incremento modesto, pero estadísticamente significativo, en la
frecuencia de linfomas en la muestra expuesta a RF. No se encontraron cambios en
la frecuencia de otros tipos de cánceres. Este trabajo, a pesar de sus
potenciales repercusiones, todavía no ha sido replicado independientemente, por
lo que no es posible valorar en términos de salud humana la relevancia de los
datos descritos.
Otro
indicio de potencial nocividad fue el descrito hace años por Cleary y col.
(1992). Estos autores encontraron un exceso de tumores en ratas inyectadas
intracranealmente con un carcinógeno químico y expuestas posteriormente a RF en
condiciones de SAR entre 5 y 25 W/kg. Sin embargo, un estudio reciente [Roti
Roti, 1999], empleando una metodología similar a la de Cleary, no ha encontrado
efectos sobre el crecimiento y desarrollo de los tumores provocados.
También se han descrito
otros efectos en animales, tales como alteraciones electrofisiológicas y
cambios en la transmisión sináptica (comunicación entre células nerviosas) en
tejido nervioso expuesto a radiaciones RF, y se ha especulado sobre potenciales
alteraciones en la permeabilidad de la barrera hematoencefálica en exposiciones
prolongadas. De cualquier forma, la validez de los datos deberá ser determinada
mediante réplica independiente y, en su caso, los estudios habrían de ser
ampliados mediante investigación adicional.
En resumen, un análisis general de los
resultados experimentales obtenidos hasta el presente indica que los efectos de
los CEM AM varían dependiendo de los parámetros de exposición, del modelo
biológico empleado y del blanco biológico estudiado. En general, los efectos
observados son sutiles y difíciles de interpretar en términos de una potencial
nocividad de exposiciones a niveles atérmicos.
c.
En definitiva,
la exposición del público a las radiaciones típicas de telefonía móvil es
relativamente reciente, por lo que de momento carecemos de datos suficientes
para evaluar correctamente sus posibles efectos sobre la salud. Así, los
estudios sobre epidemiología humana del cáncer son inconsistentes debido, en
parte, a deficiencias en su diseño, ejecución e interpretación. En lo
concerniente a los estudios con voluntarios, las respuestas observadas hasta hoy
no constituyen pruebas de efectos nocivos. No obstante, por razones que resultan
obvias, la realización de más y mejores estudios, tanto epidemiológicos como de
laboratorio, es considerada prioritaria por la OMS. Varios estudios están en
curso en el presente. Cinco de ellos, financiados por la UE y realizados por
grupos de 9 – 12 laboratorios europeos, han sido iniciados en el presente año y
se espera que finalicen en el año 2003.
2.1.3.3.Mecanismos de respuesta biológica.
Para exposiciones a frecuencias
altas el mecanismo de respuesta aceptado universalmente es el de incremento a
corto plazo de la temperatura de los tejidos y del cuerpo completo. Así, para
frecuencias por debajo de 10 GHz podrían producirse efectos nocivos en aquellas
condiciones de exposición que indujesen en tejidos internos o en el cuerpo
completo incrementos de temperatura superiores a 1 oC. Para
frecuencias entre 10 GHz y 300 GHz, que son absorbidas en su mayor parte por los
tejidos superficiales, los efectos nocivos se derivarían principalmente de
quemaduras en dichos tejidos. Aunque existe evidencia experimental de respuestas
biológicas a niveles no térmicos de RNI, esta evidencia es limitada y no se ha
considerado lo suficientemente robusta y relevante en lo que concierne a
potenciales efectos sobre la salud. En consecuencia, las restricciones propuestas por ICNIRP-CUE se basan
exclusivamente en efectos térmicos a corto plazo.
2.1.4.Interpretaciones de la evidencia
científica que no coinciden con los criterios icnirp-cue
La mayoría de los grupos de expertos
comisionados por agencias de ámbito nacional e internacional coinciden en sus
conclusiones con las publicadas por ICNIRP. Sin embargo, es necesario apuntar
que algunos autores se han mostrado en desacuerdo con los criterios ICNIRP-CUE
concernientes a:
1.Los potenciales efectos nocivos de las RNI sólo pueden derivarse de
corrientes intensas inducidas en tejidos excitables (CEM de bajas frecuencias) o
de respuestas térmicas por parte de los tejidos expuestos (radiaciones de
frecuencias altas).
2.Los efectos de las exposiciones crónicas a RNI no se consideran
diferentes de los provocados por exposiciones agudas, que dan lugar a respuestas
inmediatas por parte de los sujetos.
La controversia se basa en el bloque
limitado de evidencia experimental, tanto in vitro como in vivo,
que muestra indicios de respuestas biológicas por debajo de los niveles
propuestos por ICNIRP-CUE. A partir de estos indicios, algunos expertos
consideran que, aunque no bien definidos todavía, existen otros mecanismos de
respuesta biofísica a las RNI que no han sido contemplados en las directrices y
Recomendaciones aprobadas.
Para estos
científicos, los datos acumulados sobre respuestas biológicas a radiaciones
débiles revelan que los efectos observados no están relacionados exclusivamente
con la intensidad de la radiación, sino más bien con otros parámetros de onda;
es decir, con el potencial significado de la información contenida en la señal.
En el presente, los mecanismos biofísicos responsables de este tipo de
interacción están todavía por determinar. Diversos autores han elaborado una
serie modelos [Liboff, 1985; Lednev, 1991; Blanchard y Blackman, 1994] sobre la
idea base de que un determinado sistema biológico sería excitable por
combinaciones específicas de parámetros eléctricos y magnéticos capaces de
“sintonizar” condiciones de resonancia para uno o más iones biológicamente
activos. Dichos parámetros incluirían, entre otros, la frecuencia y la amplitud
de la señal, la intensidad del campo DC ambiental y su orientación respecto a la
señal EM y la carga-masa de los iones blanco. Los intentos realizados hasta la
fecha para validar los citados modelos han generado respuestas heterogéneas (ver
por ejemplo Chacón y col., 1988; Trillo y col., 1996; Blackman y col., 1999).
En cualquier caso, la idea de la
posible existencia de mecanismos alternativos de respuesta, forma parte
de la base argumental en la que algunos expertos sustentan sus discrepancias con
los principios enunciados por ICNIRP-CUE. Estos expertos, habiendo revisado la
misma literatura científica que la empleada por las comisiones ICNIRP-CUE, dan
relevancia a datos experimentales o epidemiológicos que no fueron considerados
convincentes por los citados organismos y, en consecuencia, llegan a
conclusiones parcialmente diferentes de las publicadas en las Recomendaciones de
1998 y 1999. El caso más patente de este tipo de discrepancias es el constituido
por el Panel para el programa RAPID, del US National Institute of
Environmental Health Sciences (NIEHS). En junio de 1998, el NIEHS formó un
Grupo Internacional de Trabajo con el cometido de revisar los resultados de los
estudios acerca los potenciales efectos de la RNI sobre la salud. Este Grupo de
Trabajo, empleando los criterios establecidos por la International Agency for
Research of Cancer (IARC), concluyó que los CEM de frecuencias muy bajas
(ELF, incluyendo las frecuencias industriales, 50/60 Hz) deberían ser
considerados como “posibles carcinógenos humanos.” De acuerdo con los criterios
IARC, la clasificación de “posible carcinógeno humano” se aplica a agentes para
los cuales existe evidencia limitada de carcinogenicidad en humanos, pero no
existe suficiente evidencia de carcinogenicidad en animales experimentales. La
clasificación está basada en la robustez de la evidencia científica, y no en el
grado de carcinogenicidad o en el nivel de riesgo de cáncer provocado por el
agente. La consideración de los CEM ELF como “posibles carcinógenos” implicaría
que existe una necesidad de completar la evidencia actual mediante
estudios más amplios y de mayor calidad, que permitan encuadrar a estos campos
en una categoría mejor definida.
2.1.5.Las normativas de seguridad en países
europeos que no se han adherido a las recomendaciones icnirp-cue
REINO UNIDO.
Los niveles de exposición a RNI considerados seguros actualmente en el Reino
Unido superan los recomendados por ICNIRP-CUE. Sin embargo, la voluntad de la
sociedad unida a las conclusiones del informe emitido recientemente por un grupo
de expertos reunido ad hoc, hace previsible que el Reino Unido adoptará en el
futuro las citadas Recomendaciones.
ITALIA.
Desde hace años, y respondiendo a presiones de sindicatos, grupos ecologistas y
parte del público, algunas regiones de Italia han venido aplicado límites de
exposición a CEM ELF y RF de radio, TV, telefonía móvil o radares.
Las
restricciones italianas se aplican a exposiciones en viviendas, escuelas,
hospitales y cualquier lugar donde las personas permanezcan regularmente durante
4 horas o más. No se aplican a teléfonos móviles, dado que se trata de
exposiciones voluntarias [Gazzetta Ufficiale Della Repubblica Italiana (3 nov.
1998)]
SUIZA.
Este país posee desde febrero de 2000 un reglamento mucho más restrictivo, en
algunos aspectos, que la Recomendación europea. Los límites son aproximadamente
100 veces más bajos que los niveles recomendados por ICNIRP-CUE. Se trata de
límites que se apoyan en la interpretación que las autoridades suizas hacen del
llamado “principio de precaución” y se basan en lo que los expertos convocados
por dichas autoridades consideran que existen “indicaciones verosímiles” de que
exposiciones crónicas a RNI de bajo nivel pueden ser nocivas. El objetivo
perseguido es “mantener las exposiciones tan bajas como resulte técnicamente
posible y económicamente sostenible.”
Los límites están diseñados exclusivamente
para el público en general y se aplican de forma estricta en espacios
“sensibles”, o áreas en las que cabe esperar presencia humana por periodos de
tiempo prolongados. Estas áreas incluyen viviendas, escuelas, hospitales y zonas
de recreo en parques. En áreas accesibles al público, pero no consideradas
“sensibles”, los límites admitidos se corresponden con los recomendados por
ICNIRP-CUE. Sin embargo, la ordenanza restringe la construcción de nuevos
edificios en áreas donde la exposición exceda los límites bajos “de precaución”.
La ordenanza no se aplica a exposiciones ocupacionales ni a emisiones
procedentes de teléfonos móviles, electrodomésticos o equipos médicos. Además,
los límites “de precaución” no se aplican a espacios privados situados al aire
libre, como patios o jardines de viviendas [Datos obtenidos de: Ordinance on
Non-Ionizing Radiation Protection (1 feb. 2000)].
Las posiciones suiza e italiana han
recibido críticas por parte de asociaciones de expertos y de organismos
internacionales que entienden en materia de radioprotección, incluida la OMS.
Las críticas se centran en la idea de que estas normativas restrictivas, que
darían prioridad a criterios socio-políticos sobre los científico-técnicos,dañan gravemente la estrategia de la OMS, que hasta el presente había
conducido a un principio de consenso para la normalización de los niveles de
seguridad ante exposiciones a RNI.
2.1.6.Conclusión
La presencia ubicua de radiaciones
electromagnéticas no ionizantes en ambientes urbanos y ocupacionales, es
resultado del notable incremento en la utilización la energía eléctrica y de la
tecnología de transmisión de información mediante radiofrecuencias. Las posibles
consecuencias de la exposición humana a dichos ambientes son objeto de un
creciente interés por parte de la población y de las autoridades responsables de
salud ambiental.
Los niveles de referencia y las
restricciones básicas a las exposiciones a RNI recomendados por ICNIRP (1998) y
la CUE (1999) proporcionan, con un elevado margen de seguridad, protección
contra efectos inmediatos potencialmente nocivos derivados de la excitación
celular/tisular causada por corrientes inducidas, o de la disrupción del metabolismo fisiológico por causas
térmicas. Debido a ello, las recomendaciones ICNIRP-CUE
son las más ampliamente aceptadas, y los criterios de seguridad y protección
radiológica basadas en ellas son admitidos por la mayoría de los países y de los
organismos internacionales. Sin embargo, es cierto que la actual base
experimental y epidemiológica sobre los posibles efectos nocivos de las RNI
todavía es limitada, y algunos consideran que existen en ella indicios que
aconsejarían prestar atención a posibles efectos de exposiciones a intensidades
próximas o inferiores a los límites recomendados. Esta circunstancia es hoy
causa de una falta de consenso entre grupos de expertos y entre autoridades
responsables de sanidad ambiental en distintos países.
Semejante
situación genera incertidumbre entre la ciudadanía respecto a la validez de los
niveles de seguridad establecidos.
Incertidumbre que persistirá en tanto no exista un consenso generalizado que
permita establecer estándares de radioprotección no ionizante aceptados por la
práctica totalidad de los países. La condición indispensable para ello es la
extensión y profundización de nuestros conocimientos en la materia a través de
investigaciones completas y de calidad. En este sentido, la Unión Europea y
otras comunidades internacionales, en colaboración con agencias públicas y
compañías privadas, están llevando a cabo un importante esfuerzo de programación
y financiación de la investigación.
Entre tanto, y a la espera de
datos experimentales y epidemiológicos robustos, existe el compromiso de poner
los medios para facilitar el cumplimiento de las recomendaciones de ICNIRP-CUE
en los países adheridos, y de informar a los ciudadanos correctamente de cómo y
por qué se cumplen las citadas recomendaciones. Como medida adicional, podría
evaluarse la conveniencia de arbitrar estrategias de evitación prudencial de
exposiciones no controladas, que permitan compaginar la seguridad ambiental de
los ciudadanos con un desarrollo tecnológico e industrial capaz de competir en
el escenario internacional (véase: Communication on Precautionary Principle. Comisión Europea,
Bruselas, 2 Feb. 2000).
2.2Efectos de los campos electromagnéticos de baja intensidad sobre los
sistemas biológicos.[7]
Desde hace algunas décadas un importante
grupo de investigadores en disciplinas tan variadas como la física, la
ingeniería, la medicina, la biología etc…, así como las autoridades responsables
de las áreas de salud, se han venido preguntando sobre los posibles efectos de
los campos electromagnéticos sobre los seres vivos.
El uso de los campos electromagnéticos
forma parte hoy de nuestra vida cotidiana, aunque en el desarrollo de los seres
vivos y en sus procesos de adaptación al medio tan solo han conocido aquellos
campos electromagnéticos que provienen de emisores naturales como el sol o el
campo magnético terrestre. Es de suponer por tanto que han adaptado sus
estructuras tanto desde el punto de vista anatómico como funcional a ellos.
Sin embargo en el último siglo se han
puesto en circulación una enorme cantidad de nuevas emisiones electromagnéticas
en una gran variedad de frecuencias y formas de onda, para las que los seres
vivos no estaban adaptados. Aún hoy se desconoce cuales son las consecuencias
reales de estas emisiones y que alteraciones producen a corto medio o largo
plazo.
Quizás el tipo de energía electromagnética
que más ha incrementado su uso en las dos últimas décadas es la radiofrecuencia
(RF) incluidas las ondas de radio y las microondas.
La RF es parte del espectro
electromagnético con frecuencias entre los 3 kHz a los 300 GHz aunque la OMS en
su proyecto para el estudio de los efectos de los teléfonos móviles EMF 1996 tan
solo consideró aquellas frecuencias comprendidas entre 1 MHz y 10 GHz.
Debido a este incremento exponencial del
uso de las RF para las comunicaciones, también ha aumentado de forma
considerable la preocupación por los posibles efectos que esta nueva forma de
contaminación y los posibles riesgos que pueda tener para la salud humana y el
medio ambiente. (Polución electromagnética FCC 1997 [13])
Ya en 1974 la asociación
internacional para la protección de las radiaciones (IRPA) constituyó un grupo
de trabajo para el estudio de las radiaciones no ionizantes que en el congreso
de Paris (1977) paso a denominarse International Non-Ionizing Radiation
Committee (INIRC).
Pero los campos electromagnéticos RF
aparecen como una nueva preocupación en salud pública a raíz de los trabajos
desarrollados por Wertheimer y Leeper en 1979 [15] sobre cáncer en niños
relacionado con la proximidad a líneas de alta tensión. Sin embargo la
preocupación sobre estos efectos especialmente en el rango de las microondas y
radiofrecuencias, tuvo su origen durante la segunda guerra mundial donde fueron
publicados en los años 50 y 60 los primeros informes sobre todo en Europa del
Este y la Unión Soviética. Aunque no fueron tomados como un factor implicado en
la salud humana ya que muchos de sus posibles efectos no fueron atribuidos a su
uso, como es el caso de los operadores de radio en la marina durante la guerra.
Tan sólo en las dos últimas décadas se han
publicado más de 25 000 artículos relacionados directa o indirectamente con esta
nueva área de investigación multidisciplinar. Los informes abarcan una gran
variedad de campos y disciplinas física, ingeniería, biofísica,
genética-molecular, biología-celular, fisiología de animales y plantas, conducta
humana aplicaciones clínicas, y estudios ecológicos.
Varias revisiones importantes
sobre este tema han aparecido en las décadas precedentes [1],[2],[3],[4], y
todos los informes concluyen con los mismos consejos, las investigaciones son
insuficientes y no existen resultados concluyentes para establecer relaciones
“consistentes” de causa a efecto generalizables. Ello ha dado lugar a multitud
de normativas que difieren de forma importante en sus recomendaciones y sobre
todo los escasos resultados obtenidos han contribuido escasamente a establecer
de forma precisa los efectos sobre los seres vivos que hasta ahora se han
comprobado de forma parcial y lo que es más importante generalmente con
resultados no repetibles.
Informes de organismos públicos
En estos últimos años se han producido,
producto de la preocupación social sobre el uso masivo de RF, los informes más
importantes por parte de las agencias estatales y organismos internacionales.
1.1992, Informe de la OAK Ridge Associated Universities [1].
2.1992, Informe de agencia para la protección radiológica del Reino Unido (NRPB)
[3].
3.1992 Informe del Instituto francés de la salud e investigaciones médicas
(INSERM)[4].
4.1992 Niveles de exposición de 3 kHz a300 GHz IEEE.[8].
5.1993 Informe conjunto de la organización mundial de la salud y la
asociación mundial de protección radiológica WHO/UNEP/IRPA.[9].
6.1996 ICNIRP Informe sobre el uso de los teléfonos móviles.[10].
7.1996 (a,b) Informe sobre posibles efectos sobre la salud de los teléfonos
móviles EC.[11] [12].
8.1996 COST 244 posición de la UE ante las investigaciones “ in Vivo” y “In
vitro” ante la exposición a RF.[7].
9.1996. Informe de Consejo nacional de EEUU para la medida y protección de
radiaciones (NCRP) y la academia americana de ciencias, [4].
10.1997 Guía para evaluar la exposición humana a campos electromagnéticos RF
FCC.[13].
11.1999 Forum sobre el futuro de la investigación Europea en comunicaciones
móviles y salud COST 244.[2].
Instituciones internacionales relacionadas con las rf y la salud.
radiaciones no ionizantes ICNIRP..................................
Alemania
·FCC Comisión federal de
comunicaciones........................ EEUU
·Berkeley National
Laboratory............................................... EEUU
·Lawrence Livermore National
Laboratory............................ EEUU
·IMST Instituto para el móvil
GMBH................................. Alemania
·MIT Instituto Tecnológico de
Massachussets..................... EEUU
·NIEHS Instituto Nacional de la
Salud................................... EEUU
·NIWL Instituto Nacional del
Trabajo................................... Suecia
·NRPB Panel de Protección
Radiológica............................. EEUU
·ONCOLINK.Univ. de Pennsylvania centro del
cáncer........ EEUU
·SSI. Instituto Sueco de Protección
Radiológica................. Suecia
·INSERM Instituto de Protección
Radiológica.................... Francia
2.2.1.Efectos biológicos que puede causar la energía generada por la emisión de
rf.
Se pueden
indicar la existencia de “efectos” en cualquier sistema biológico cuando podemos
medir un cambio producido tras la introducción en el mismo de algún tipo de
estímulo ajeno a este. Aunque estos cambios no siempre tienen que ser
perjudiciales para el sistema biológico implicado, de hecho en su interacción
con el medio se producen constantes alteraciones tanto funcionales como
estructurales, de forma inmediata y reversible o cambios de tipo permanente que
modifican definitivamente su función. Se consideran peligrosos cuando causan
perjuicios detectables a la salud del individuo o de su descendencia (ICNIRP
1998) [16].
Algunos efectos biológicos son el resultado del calentamiento
de los tejidos producto de la exposición a la energía de las RF, denominado
“efecto térmico”.
Es conocido desde hace bastantes años que altos niveles de RF
pueden tener como consecuencia un aumento de temperatura de los tejidos causando
importantes daños debido a la capacidad de las RF de quemarlos con bastante
rapidez ya que no son capaces de disipar el calor. La exposición a densidades de
campo de 1-10 mW/cm2 puede producir un importante aumento de
temperatura del tejido aunque no siempre un daño estructural, este efecto ha
sido ampliamente descrito en algunos informes( NRPB 1992; UNEP/WHO/IRPA 1993;
ICNIRP 1996; EC 1996).
Dos áreas del cuerpo son especialmente sensibles a los aumentos
de temperatura: los ojos y los testículos, ya que tienen dificultades para
disipar el exceso de calor. Trabajos en laboratorio han mostrado que breves
exposiciones de unos 30 minutos sometidos a altos niveles de radiación RF
(100-200 mW/cm2) pueden causar cataratas en conejos. Y esterilidad
temporal causada por cambios en la motilidad del esperma cuyo origen puede ser
la exposición a altos niveles de RF.(FCC 1999).
Los aumentos de temperatura en tejidos están asociados con
intensas exposiciones, caracterizadas, por un umbral bajo el cual, no se
presentan efectos. Sin embargo muchos estudios han sugerido que bajos niveles de
RF presentan efectos biológicos aunque la mayoría de ellos no han podido ser
replicados o sus efectos en humanos no se han descrito de forma precisa (ICNIRP
1996). La mayoría de las investigaciones demuestran que los niveles ambientales
se encuentran muy por debajo de los necesarios para producir un aumento
peligroso de temperatura. Sin embargo en algunos ambientes laborales si se
encuentran sometidos a emisiones que obligan a observar unas restricciones de
uso mayores para evitar estos problemas.[17]
·A la investigación científica le cuesta estar al
nivel de los rápidos avances que en la aplicación de los campos RF se están
produciendo en nuestro trabajo cotidiano y nuestra forma de vida. Esta división
entre los procesos de control científico y de desarrollo y uso tecnológico que
afecta a toda la población, necesita identificar mediante investigaciones el
alcance real de estos efectos para poder establecer medidas de prevención frente
a alarmismos o complacencias exageradas.(WHO Repacholi 1996) [18].
Muchas informaciones han aparecido en informes científicos que
señalan los posibles efectos en sistemas biológicos expuestos a bajos niveles de
RF pero lo primero que hay que averiguar es cuales de estos efectos tienen
consecuencias negativas para la salud, y que mecanismos biológicos están
comprometidos.
Si
estudiamos el incremento de calor producido en los sistemas biológicos es
importante distinguir entre los efectos producidos por el aumento de la
temperatura, de los efectos producidos por la temperatura añadida al sistema
donde la capacidad de absorción es más reducida y produce efectos demasiado
pequeños como para ser observados.
Las investigaciones en humanos se sitúan entre los niveles de
exposición y los efectos adversos para la salud utilizando para ello tanto
resultados de laboratorio como estudios epidemiológicos, además deben tenerse en
cuenta los efectos subjetivos físicos y mentales. Gu
Beagleole (1993), Ahlbom ( 1996).
2.2.2.Estudios sobre los efectos en sistemas biológicos
La
OMS define la salud como un estado de bienestar físico mental y social y no solo
como ausencia de enfermedad o trastorno, por ello es necesario hacer una
distinción entre los conceptos de interacción, efecto biológico, percepción y
peligro.
Un
efecto biológico es la respuesta fisiológica que puede o no ser perceptible por
el organismo expuesto. Los sistemas biológicos responden a muchos estímulos
como parte de un proceso natural de vida, tales respuestas son ejemplos de
efectos biológicos Es cuestionable que estos efectos aunque se mantengan deban
ser considerados como evidencias de un peligro, probablemente porque todavía
desconocemos que importancia tiene esta respuesta para el propio organismo.
Hasta ahora se ha utilizado como criterio que cualquier campo que interaccione
con un organismo vivo es indeseable solo cuando es capaz de producir una
perturbación fisiológica en un sistema biológico que pueda ser al menos
teóricamente mensurable. Sin embargo encontramos que estímulos en forma de
campos EM producen una respuesta fisiológica sin producir dolor o “discomfort”
aunque si respuestas que alteran el comportamiento de los tejidos, los sistemas
o los individuos en su conjunto aunque estos son asumidos como inofensivos. No
todos los efectos biológicos producto de la exposición a campos son
necesariamente peligrosos, algunos pueden ser beneficiosos bajo ciertas
condiciones. Muchos efectos biológicos son aún desconocidos con respecto a su
incidencia en la salud incluidos los aspectos comportamentales. Por ello es tan
importante entender con precisión cuales son los efectos reales sobre los
sistemas biológicos y su grado de intervención en la significación clínica de
los posibles peligros de estos,y saber si estos efectos desaparecen o si son
bioacumulativos.
Los resultados nos indican que los efectos observados en un nivel de exposición
a menudo no pueden ser extrapolados a otros niveles o frecuencias porque las
relaciones entre la dosis-respuesta no está perfectamente establecida
2.2.3.Dosimetría
La dosimetría es uno de los elementos fundamentales para
cualquier estudio científico En 1985 la FCC adoptó por primera vez una guía
para evaluar la exposición humana a emisiones de RF (ANSI, FCC 1985), siendo
revisada en 1996 como resultado de un proceso comenzado tres años antes para
emisores que utilizaran frecuencias entre 100 KHz y 300 GHz. Los límites de
exposición máxima permisible (MPE) fueron los recomendados por el NCRP (
National Council on Radiation Protection an Measurements 1996). Estableciéndose
límites de exposición para la población general, y para los lugares de
trabajo.Tabla 1
LUGAR DE TRABAJO
Frecuencia MHz
Intensidad de campo eléctrico (E) (V/m)
Intensidad de campo magnético (H) (A/m)
Densidad (S) (mW/cm2)
Promediación de tiempo
(Minutos)
0.3—3.0
614
1.63
(100)*
6
3.0---30
1842/f
4.89/f
(900/f2)
6
30---300
61.4
0.163
1.0
6
300---1500
---
---
f/300
6
1500-100.000
--
--
5
6
POBLACIÓN
0.3-1.34
614
1.63
(100)*
30
1.34-30
824/f
2.19/f
(180/f2)
30
30-300
27.5
0.073
0.2
30
300-1500
--
--
f/1500
30
1500-10000
--
--
1.0
30
Tabla 1.
Límites para el máximo permisible de exposición (MPE).
Tomado de FCC Guidelines for human exposure to
radiofrequency electromagnetic fields OET Bulletin 65 AGUST. 1997
La tasa especifica de absorción (SAR) en vatios por kg, es el
parámetro generalmente aceptado, pero algunos consideran que la SAR no es un
parámetro aplicable a campos de RF de bajo nivel
SAR ( Tasa Específica de absorción)
Ambiente de trabajo controlado
De 100 KHz a 6 GHz
Exposición general no controlada
De 100 KHz a 6 GHz
< 0.4 W/kg en todo el cuerpo
<0.8 W/ kg en alguna parte del cuerpo
<0.08 W/kg en todo el cuerpo
<1.6 W/kg en laguna parte del cuerpo
Tabla 2 Limites de
exposición SAR FCC 1999.
En algunos
estudios “in vitro” e “in vivo” la polarización del campo eléctrico puede ser un
importante parámetro de exposición en las estructuras celulares. La
determinación del SAR en los campos eléctromagnéticos es una función complicada
dependiente de varios parámetros de exposición como son el campo incidente y las
propiedades físicas del tejido biológico. (Chou
1996).[19](Kuster and Balzano 1996) [20].
Sin embargo uno de los problemas a la hora de comparar
los diferentes resultados obtenidos es la ausencia de acuerdos sobre las
referencias dosimétricas. La definición dosimétrica de campo próximo ( teléfonos
móviles) campo lejano desarrolladas por la UNEP/WHO/IRPA (1993) es también un
elemento básico para establecer efectos, así para muchas aplicaciones las
medidas de campo lejano son suficientes en la medida de absorción de RF, pero en
la mayoría de los casos es necesario desarrollar sofisticados sistemas para
poder monitorizar por ejemplo los campos de ELF.
Los
campos cercanos generalmente no son medidos durante los estudios
epidemiológicos. La medida de exposición se realiza mediante la contestación a
cuestionarios lo que no permite demasiada precisión en los resultados que se
obtienen. (Rothman 1996). [21]
2.2.4.Principios de acción biofísica
Los mecanismos
de interacción entre RF y los sistemas biológicos han sido estudiados durante
las últimas décadas, muchos estudios teóricos se han desarrollado para explicar
como las cargas interactúan con los CEM en el material biológico. (Chiabrera
1995).[22] Tanto la aproximación desde la física clásica como de la cuántica
han sido utilizadas para explicar los mecanismos de acción de la RF a nivel
microscópico. (Bernardt y Vogel 1996).[23]
La
interacción de campos eléctricos variables en el tiempo con los tejidos
biológicos que también poseen una diferencia de carga eléctrica entre el
interior y el exterior de la membrana celular tiene como consecuencia el aumento
de flujo de cargas eléctricas, la formación de dipolos y la reorientación de los
dipolos eléctricos presentes en la membrana. Las magnitudes relativas de estos
efectos dependen de las propiedades de la estructura sobre la que incide el
campo, conductividad, permitividad etc.( ICNIRP 1998).
Los
campos de RF inducen momentos en las moléculas que tienen como consecuencia
desplazamiento de iones desde posiciones estables, vibraciones entre las capas
sobre todo entre electrones e iones y rotación y reorientación de moléculas
dipolares como el agua. (Schwan 1988).[24] Estos mecanismos que pueden ser
descritos mediante la teoría clásica electrodinámica no son capaces de producir
efectos observables, con los medios actuales, en la exposición a campos de ELF
porque se encuentran con un medio desestabilizado por la agitación térmica.
Además el tiempo de respuesta del sistema debe ser rápido y tenemos dificultad
para medirlo Ambas consideraciones implican que debe haber un umbral bajo el
cual repuestas aun no observables están ocurriendo, y frecuencias bajo las
cuales no es posible observar una respuesta. Este umbral está presente incluso
en los más sofisticados modelos si se tiene en cuenta el ruido térmico y la
dinámica del sistema.
Otro
aspecto de los modelos biológicos de interacción es el que se dirige a
comprender mejor la interacción de las RF a nivel molecular y celular: es la
simulación dinámica molecular. Esta aproximación permite construir modelos
detallados de los receptores de superficie celular, responsables de iniciar los
mecanismos que alteran el metabolismo y los estados proliferativos de las
células vivas. (Blundell 1996) [25].
2.2.5.Baja exposición a rf
La literatura
científica ha sido revisada extensamente en NCRP 1986 Saunders 1991, IEEE 1992,
NRPB1992,1993, UNEP7WHO/IRPA 1993, Polson y Heynick 1994, ICNIRP 1996, EC 1996,.
Mantiply 1997, Petersen 1998, Repacholi 1998, FCC
1999.
Para recolectar información acerca de niveles prolongados
de exposición de baja intensidad o para casos como el cáncer es necesario
recoger los resultados de una gran cantidad de diseños experimentales
realizados en diferentes sistemas biológicos expuestos a campos en las más
variadas condiciones. La importancia de éstos es limitada debido a las
diferentes condiciones de exposición y a las variadas respuestas de las
estructuras biológicas “in vitro” en comparación con los resultados en humanos.
Muchos
estudios “ in vitro” con células eucarióticas y procarióticas han tenido
resultados negativos a la hora de comprobar efectos mutagénicos o genotóxicos
ante la exposición a campos de baja intensidad. Estos hallazgos son consistentes
con la evidencia experimental, que indica que las RF no producen alteraciones
genéticas, origen posible de neoplasmas UNEP/WHO/IRPA 1993.( Repacholi
1998).[18]
Sin
embargo los estudios realizados ”in vitro” nos indican que las RF de baja
intensidad puede alterar las propiedades de la membrana celular tanto desde un
punto de vista estructural como funcional. Adey 1996 [26] llega a plantear la
hipótesis de que la membrana celular puede ser sensible a campos de baja
intensidad sobre todo cuando son modulados en amplitud a frecuencias ELF, sin
embargo a altas frecuencias aunque de baja intensidad no inducen apreciables
potenciales de membrana, o si se inducen alteraciones son en aspectos
funcionales aún desconocidos.
2.2.6.Efectos en la membrana celular
Los campo RF
afectan a una variedad de propiedades de los canales iónicos como son la
disminución en la formación de canales, y disminución en la frecuencia de
apertura. Estos estudios incluyen campos constantes y campos pulsantes a
diferentes intensidades. Así parece que bajas intensidades de RF afectan a los
canales de membrana UNEP/WHO/IRPA 1993.[27]. El efecto de las RF sobre el
transporte de cationes como el Na+ o el K+ a través de la membrana indica que
los cambios pueden suceder sin producirse alteraciones en la temperatura. (Cleary
1995).[27] Este efecto se produce en un rango de SAR de 0.2-200W/kg y a
frecuencias de 27 MHz a 10 GHz. Un aspecto inusual de estos estudios es que el
efecto campo en la permeabilidad de los cationes ocurre por encima de un rango
de temperaturas de 17.7 a 25 º C. Así, es posible que las RF pueda facilitar las
transiciones de la fase lipídica en la membrana a temperaturas próximas a la
fase de transición. (Tenforde y Liburdy 1988).[28] Otros efectos sobre el flujo
iónico, como son alteraciones en la bomba de sodio potasio y la ATPasa en los
glóbulos rojos ha sido atribuida a la interacción de los campos de RF con
moléculas en la membrana que contienen estos iones, posiblemente esta
interacción esta mediada por las transiciones de fase de la membrana. (Liu 1990)
[30].
Los
radicales libres también se han propuesto como participantes en las transiciones
de fase producidas por las RF en los lípidos expuestos a campos constantes de
2.45 GHz a 0.2 W/kg.( Phelan 1992) [31].Un efecto similar en los canales iónicos
ha sido informado por D´Inzeo 1988 [32] quien expuso miotúbulos de pollo a
campos constantes de 9.75 GHz a bajas intensidades de 1-2 microW/cm2.
La
exposición a RF disminuye la frecuencia de apertura de los canales de
acetilcolina dependientes del Na+, estos estudios indican que los
efectos de los campos constantes a bajas intensidades de SAR pueden ser
directamente dependientes del medio de la membrana o del sistema biológico
implicado.
La
exposición a RF moduladas en frecuencia ELF <de 300 Hz fundamentalmente de 147 a
450 MHz han sido causantes de perdida de Ca++ en las terminaciones
nerviosas o en células cerebrales en estudios in vitro (Adey 1981)[33]. En
cambio,.no se han encontrado efectos en el movimiento de iones Ca ++
expuestos a campos constantes. Efectos similares fueron observados en
sinaptosomas. (Adey 1981) [33], y en células de neuroblastoma(Dutta 1984) [34].
Sin embargo otros laboratorios han fracasado a la hora de repetir estos
resultados.Lo que sugiere que estos fenómenos no pueden ser explicados mediante
los principios del equilibrio termodinámico. (Adey 1993) [35]..
De
esta manera cambia el criterio generalmente asumido de que el efecto es función
de la dosis sin embargo no esta suficientemente comprobado como para determinar
el tipo de consecuencias para la salud en humanos.
2.2.7.Efectos en los trasductores de señal
Las
proteinkinasa son enzimas llave implicadas en la traducción de señales desde los
receptores de membrana intracelulares implicadas en los factores de
crecimiento de las hormonas y las cytokinas. Byus 1984 [36] comprueba una
disminución de la actividad del AMP cíclico independiente de la proteinkinasa en
respuesta a Campos de RF modulados en amplitud a ELF frecuencias.
La
actividad de la Ornithine decarboxylasa (ODC) es modulada por la membrana
mediante señales y su activación esta asociada con la aparición de agentes
promotores de tumores de varios tipos durante la carcinogénesis. Byus 1988 [37]
informa que la actividad de la ODC fue significativamente elevada en las
células del melanoma humano y en hepatóma de células de rata expuestas a 450 MHz
sinusoidales modulados en amplitud de 12 a 20 Hz pero no cuando se exponían a
frecuencias más altas o más bajas. Los investigadores interpretan estos
resultados como un indicativo de que son determinadas señales las que modulan
la activación de la ODC. Krause 1997 [38] ha informado de elevaciones de ODC en
fibroblastos de rata en campos modulados en amplitud con una SAR de 3W/kg. En
ambos estudios los niveles de ODC inducidos fueron mucho menores que los
asociados con la acción de los agentes promotores tumorales como el ATP. Si
embargo no se ha comprobado el incremento en la proliferación celular o
alteraciones en la síntesis de ADN.
2.2.8.Lateraciones celulares proliferativas
Los estudios
“in vitro” de los efectos de la exposición de campos de bajo nivel en la
proliferación y transformación celular pueden proveer útiles aproximaciones a la
posible influencia de estos campos en la promoción y progresión del cáncer. Por
esta razón una gran cantidad de estudios se han llevado a cabo para comprobar
los efectos en el DNA y en la síntesis del RNA en la cinética celular y en la
transformación de células normales en estados de crecimiento alterado.
Alteraciones en la transcripción mediante la incorporación de un precursor
específico del RNA 3H uridina se han encontrado después de la
exposición de células de glioma a campos RF (Cleary 1990) [39]. Efectos
similares en la proliferación celular utilizando precursores del DNA 3Hthimidina
fueron experimentados sobre gliomas y linfocitos humanos (Cleary 1990). Ambas
situaciones la transcripción y proliferación celular fueron expuestas a mayores
intensidades de SAR de 5 a 25 W/kg pero no encontraron cambios por encima o
debajo de estos valores.No esta claro que efectos suceden en otros valores SAR a
los que la mayoría de la población se encuentra habitualmente expuesta.
Algunas evidencias limitadas indican que alteraciones en el ciclo celular en
mamíferos pueden estar asociadas a los incrementos en la incidencia del cáncer,
varios estudios han producido alteraciones en el ciclo celular bajo los efectos
de RF. (Czerska 1992, d´Ambrosio 1995, Cleary 1996), comprobandose que campos
de 2450 MHz son dos veces más efectivos que campos de 27 MHz en producir
alteraciones en el ciclo celular. (Cleary 1996) [40].
Varios estudios se han dirigido a determinar sí la exposición a RF afecta a las
respuestas proliferativas de los linfocitos. Estas células son activadas “in
vitro” mediante ligandos mitógenos de los receptores celulares y constituyen un
modo habitual de producir una transformación celular. Muchas de las
investigaciones desarrolladas con RF en la transformación de linfocitos han
sido negativas, sin embargo Czerska 1992 [41] observó un incremento de la
activación de linfocitos humanos expuestos a campos constantes o pulsados de
2450 MHz, encontrando que los campos pulsantes fueron más eficaces en el
desarrollo de la transformación de los linfocitos.
La
proliferación de citotóxicos como los linfocitos T fue alterada mediante
exposición a RF con una SAR de 5 a25 W/kg a 2450 MHz que fueron modulados
simulando los sistemas de comunicación de los móviles ,estos resultados son
atribuidos a campos inducidos en los ligandos de citokina con alta afinidad para
las células de los receptores en las células expuestas.(Cleary 1996),[42].
2.2.9.Estudios de laboratorio relacionados con el cáncer
La mayoría de
las evidencias experimentales desarrolladas en laboratorio indican que bajos
niveles de campos de RF no tiene efectos mutagénicos ni siquiera actúan como
iniciadores de la carcinogénesis. IEEE1992, NRPB 1992,
CRIDLAND 1993, UNEP(WHO/IRPA 1993 VERSCHAEVE 1995 EC 1996.
Un gran número de estudios “in vitro” han sido realizados
para detectar los efectos de la exposición a RF en el DNA y en la estructura de
los cromosomas. La mayoría de estos estudios han encontrado hallazgos negativos
y solo han sido positivos cuando por efecto de los RF se ha aumentado la
temperatura del medio de cultivo (UNEP/WHO/IRPA 1993. En algunos casos, los
daños sobre el DNA o las estructuras de los cromosomas han sido atribuidos a
factores experimentales secundarios. En la mayoria de los casos no se observa
ningún efecto producido por la exposición a RF ni ninguna aberración en los
cromosomas de células humanas.
En
contraste con estas evidencias algunos estudios en roedores indican que la
exposición a RF puede afectar el DNA. Cuando los ratones son expuestos 2.45 GHz
a 10 W/cm2 (SAR 1.18 W/kg) durante dos horas al día durante 200 días
se produce una reestructuración genómica en el cerebro de las células
controladas. Lai y Singh 1995,1996 [43] informan que ratas expuestas a pulsos
de 2 micro segundos de duración 500 pps a campos constantes de 2.45 GHz con un
SAR de 0.6 o 1.2 W/kg durante dos horas incrementan al doble el número de
divisiones en el DNA cerebral. O se producen niveles inusuales de fragmentación
del DNA ( Lai y Singh 1995, 1996) [43]
También se apunta la posible acción sinérgica de la exposición a RF con
mutágenos químicos o físicos. (Maes 1996) [45].
El incremento
de la transformación neoplásica ha sido descrito por Balcer Kubiczek y Harrison,1991
[46] después de la exposición “in vitro” de células C3H10T1/2 a 2450
MHz a campos pulsantes modulados a 120 Hz. Estas fueron dependientes de la
intensidad de campo y se observaron solamente cuando el promotor ATP fue añadido
en el medio de cultivo. La interpretación de estos resultados es complicada
porque las células de C3H10T1/2 son genéticamente inestables y
comienzan de forma espontánea su transformación durante el crecimiento en un
tejido situado en el medio de cultivo. El tratamiento combinado de ATP y campos
RF puede servir como estímulos copromotores.
La
exposición crónica a campos RF en ratas a 2/8 W/kg produce el incremento de la
progresión y desarrollo de tumores mamarios o de piel (ICNIRP 1998). En nuevos
estudios expuestos a 4-5 W/kg tras la aplicación de dosis subcarcinogenéticas
de un carcinógeno químico en la piel repetidos diariamente se obtiene un
aumento triple del número de tumores (Szmigielski 1988). [47] Sin embargo estas
altas exposiciones producen incrementos de temperatura que pueden ser el origen
de estos resultados.
Cuando las ratas fueron expuestas crónicamente durante un período de 2 a 27
meses a bajos niveles de RF y una SAR de 0.4 W/kg no se desarrollo ningún tipo
de tumor maligno, en conjunto la incidencia de desarrollos malignos primarios
fue similar a los informados en cualquier tipo de ratas. (Chou 1992) [48].
Los
estudios en los cuales las células cancerígenas han sido introducidas en
animales han producido una caída en el efecto de exposición a campos constantes
y pulsantes, la progresión de los melanómas en ratas no se vio incrementada por
la exposición diaria de RF después de la implantación subcutánea. (Santini 1988)
[49]. y la progresión de tumores en ratas tampoco fue modificada por la
exposición de campos constantes o pulsos de RF después de la introducción de
células tumorales en el cerebro.( Salford 1993) [50].
Estos trabajos de larga duración necesitan ser revisados y extenderlos a otros
niveles de exposición y a otros animales antes de ser utilizados como parámetros
de riesgo para la salud
A
pesar de que existen algunas pequeñas relaciones aun no son suficientemente
consistentes para demostrar la relación con la mutagénesis o la iniciación del
cáncer. Hay una escasa evidencia del efecto co-carcinogénico o sobre la
promoción o progresión del tumor. Sin embargo pocos son los estudios
suficientemente controlados que permitan afirmar de forma categorica la falta de
relación entre RF y cáncer
2.2.10.Estudios sobre el sistema inmune
Debido a que
el sistema inmune es el encargado de defender al organismo frente a las
agresiones procedentes del exterior se ha estudiado como se defiende ante un
agente extraño más, en este caso la exposición a las RF, UNEP/WHO/IRPA 1993.
Polson and Heynick 1994, EC 1996.
Pocos efectos biológicos significativos han sido
identificados en estudios “in vitro”, sin embargo si se han hallado
alteraciones en el comportamiento de los linfocitos. (Lyle 1983) [51] y en la
actividad de la linfocito-kinasa. (Byus 1984) [36] a partir de la exposición de
campos de RF modulados a 16-60 Hz. Debido a que el sistema inmune es complejo y
presenta una gran variedad de modelos biológicos y de sistemas de exposición los
resultados son aún bastante inconsistentes.
2.2.11.SNC
Hasta ahora la
mayoría de los estudios sobre el sistema nervioso se han desarrollado intentando
comenzar por altos niveles de exposición a RF NCRP 1986 IEEE1992 UNEP/WHO/IRPA
1993 EC1996.
·Estudios sobre la barrera hematoencefálica.
La barrera
hematoencefálica es un complejo neurovascular que actúa como un filtro que
permite el paso selectivo de material desde la sangre al cerebro. Es el
encargado de mantener el medio fisiológico entre ciertos límites esenciales para
la vida. Los primeros estudios realizados indican que si la exposición a RF
causa suficiente calor se incrementa la permeabilidad de la barrera
hematoencefálica a ciertas substancias habitualmente excluidas del parénquima
cerebral (UNEP/WHO/IRPA 1993 EC 1996). Aunque no se ha conseguido establecer los
cambios de permeabilidad real a bajos niveles de exposición. En recientes
estudios se ha comprobado un aumento de la permeabilidad ante la exposición a RF
con una SAR de 0.016 W/kg. RF (Salford 1994).[52]
·Resultados electrofisiológicos.
La exposición
a muy bajos niveles de campos modulados de RF informaron de alteraciones en la
actividad eléctrica de gatos y conejos (IEEE1992), (UNEP/WHO/IRPA 1993). Los
estudios iniciales de. Bawin (1974) que utilizó gatos que previamente habían
sido condicionados para producir determinados ritmos EEG en respuesta a luces de
Flash. Fueron sometidos a RF de 147 MHz, apareciendo enlentecimiento de los
ritmos de fondo con respecto al grupo control, aunque estos estudios se
realizaron con escasos controles. Más recientemente Chizhenkova y Safroshkina
(1996) [53] presentaron cambios en los patrones de EEG de conejos no
anestesiados expuestos a 800 MHz a 40mW/cm2 durante un minuto
obteniendo alteraciones, pero lo sorprendente es que estos cambios se
mantuvieran después de la exposición , probablemente por el efecto de inducción
de área.
Pu 1997 [54],
también ha desarrollado un diseño experimental en ratones expuestos a 3 GHz a
5mW/cm2 una hora al dia durante una semana encontrando alteraciones
en el EEG, hallazgos parecidos presenta Vorobyov (1997) [55]. Aunque estos
resultados en animales aún no han tenido su correlato en estudios en humanos, es
especialmente interesante establecer la relación de la exposición a RF con
algunas patologías relacionadas fuertemente con la actividad eléctrica cerebral
como la epilepsia. Quizás pequeñas inducciones eléctricas puedan tener el
efecto desencadenante de una crisis ictal.
·Efectos en los
neurotrasmisores
La exposición
a bajos niveles de pulsos de RF puede afectar a la neuroquímica del cerebro de
manera que coincide con las respuestas al estrés. La exposición de ratas a
pulsos de 2.45 GHz de dos microsegundos de duración 500 pps con una
promediación para todo el cuerpo de SAR 0.6 W/kg se encontró que alteraba la
actividad colinérgica en el cerebro (Lai 1989).[56]. Estas alteraciones de la
actividad colinérgica en el frontal y el hipocampo pueden tener influencia en
el aprendizaje y la memoria en ratas. Lai (1994) [57] informa que la conducta en
el aprendizaje en la prueba del brazo radial fue alterada de forma notable tras
la exposición a RF, otros aprendieron más lentamente y cometieron más errores en
el laberinto que los controles.(Lai 1994).[57]
·Estudios en melatonina
Stevens
(1987)[58], propuso una relación entre la exposición a ELF (50,60 Hz) y la
carcinogénesis a través de la acción de las RF en la secreción de melatonina.
Lambrozo
(1996) [59] encontró en roedores inhibición en la secreción de melatonina y
decrecimiento de la actividad de las enzimas implicadas en el metabolismo de la
melatonina desde la exposición a ELF ya que la melatonina es un marcador del
ritmo circadiano que puede verse alterado.
En humanos
hasta ahora no se han encontrado en estudios clínicos inhibición de la
producción de melatonina ante la exposición a RF Graham (1996) [60] . Algunos
trabajos epidemiologicos han pretendido establecer alguna relación con el cáncer
de mama, suponiendo determinadas conexiones con las alteraciones de la
melatonina (Stevens 1997) [61]. Un reciente estudio para evaluar los efectos en
los ritmos circadianos del uso de los teléfonos móviles (René de Seze 1999)
[62], tampoco ha encontrado una alteración en los parámetros normales con la
exposición a la RF producida por estos sistemas.
·Otros efectos
También se han
desarrollado investigaciones sobre la aparición de trastornos posteriores a la
exposición a RF, como dolores de cabeza , (Hocking 1998), malestar general,
perdidas de memoria nausea y otras funciones del sistema nervioso central (Von
Klitizing 1995 Reiser 1995 Altpeter 1995 Bortkiewicz 1995 Mann y Röschke 1996).
Así, como trastornos del sueño, dificultad para concentrarse (Berg 1992,
Bergdahl 1995 Bergqvist y Wahlberg 1994 Sandström 1995). Si bien la exposición a
RF de bajo nivel puede causar efectos estos no tienen por el momento suficiente
evidencia científica como para tomar medidas de protección para la salud humana.
2.2.12.Estudios epidemiologicos
La mayoría de
los estudios epidemiológicos indican posibles relaciones entre la exposición a
RF y un aumento del riesgo de cáncer, algunos hallazgos positivos fueron
encontrados entre estos la leucemia y los tumores cerebrales. Pero en conjunto
los resultados no son concluyentes y no permiten soportar la hipótesis que la
exposición a campos sea una causa directa de cáncer. (UNEP/WHO/IRPA
1993).
Ya son clásicos los estudios de los trabajadores de radar
donde después de una exposición de hasta 20 años no se incrementa el riesgo de
cáncer asociada con las RF (Robinette 1980) [63]. O de los empleados de la
embajada de EEUU en Moscú (unos 3.000) que fueron expuestos a bajos niveles de
RF durante años, ninguno de los dos estudios encontró una relación adversa en lo
que respecta a los parámetros estándar de salud.
Sin
embargo los resultados obtenidos en posteriores investigaciones y la
interpretación crítica de estos primeros realizada por Goldsmith (1995) [64]
cambio un poco la perspectiva, se encontraron incrementos significativos de
cáncer entre el personal militar expuesto a RF con altos porcentajes de leucemia
y linfomas pero los cálculos de exposición RF no estaban perfectamente
definidos. (Szmigielski 1996) [65].
Los
diferentes grupos que han realizado revisiones sobre las posibles relaciones en
estudios epidemiológicos entre cáncer y RF concluyen que no existe una evidencia
consistente de riesgo carcinogénico ( IEEE 1992, NRPB 1992, UNEP/WHO/IRPA 1993,
ICNIRP 1996, EC 1996).
Aunque siguen apareciendo estudios con resultados inconsistentes Beall (1996),
Grayson (1996) Rothman (1996) Tynes (1996) Hocking (1996) Dolk (1997), en
algunos de estos estudios aparecen dificultades reales para calcular la
incidencia de enfermedades relacionadas con RF y con potenciales factores que
podían confundir como ELF o exposición química.En general los estudios
epidemiológicos sufren de inadecuados cálculos de exposición (ICNIRP 1996, EC
1996). Hacen falta nuevos estudios que midan los posibles efectos de la
exposición crónica a RF con una metodología más controlada.hasta ahora los
resultados obtenidos no son concluyentes.
2.2.13.Conclusiones
El rápido
desarrollo y la extensión del uso de las RF como un nuevo elemento que forma
parte de nuestra vida cotidiana es hoy un hecho incuestionable. Pero la puesta
en uso de forma masiva de estos nuevos medios, donde ocupa un lugar destacado
los instrumentos de comunicación móvil con indudables ventajas sociales, no se
ha realizado con los debidos controles sobre los efectos que la exposición a RF
de bajo nivel puedan tener sobre los tejidos biológicos. Aún no están
perfectamente establecidos los efectos de la exposición a RF y el equilibrio
funcional de la actividad biológica desde la más simple activación celular hasta
los complejos procesos cerebrales superiores. Debido a que todavía hoy no se
comprende bien su mecanismo de acción sobre los organismos vivos por lo que no
se puede establecer de forma concluyente sus efectos sobre la salud, ni su
carácter inocuo ni perjudicial.
Desde hace ya bastantes años numerosos organismos internacionales han
establecido programas de investigación e indicaciones sobre su uso que limitan
de forma notable las consecuencias. Pero aún hace falta recorrer un largo camino
que permita establecer con precisión la relación de causa a efecto y los mejores
sistemas de protección ante los efectos indeseados del uso de las RF.
Estas nuevas investigaciones básicas clínicas conductuales y epidemiológicas
deben establecer una metodología de trabajo que permita controlar con precisión
los resultados para que no aparezcan como sucede en la actualidad una variedad
de efectos en muchas ocasiones de forma contradictoria que lejos de establecer
criterios y normas de control generan confusión.
Sería de nuevo necesario establecer algunos parámetros que permitan desarrollar
estas investigaciones
1 / precisa
dosimetría SAR, mejor definición RF
2/
Exposiciones relevantes humanas con caracterización de niveles, frecuencias,
modulación y características de los pulsos.
3/ Respuestas
biológicas precisas.
·Alteraciones de la cinética del ciclo celular
estableciendo el umbral de exposición a campos.
·Efectos en la proliferación transformación
celular.
·Análisis de los umbrales de exposición llave de
las señales de los mecanismos de transducción incluidos las interacciones de
membrana.
·Establecer los umbrales de exposición para
inducir cambios estructurales y funcionales en la membrana celular incluidos,
transporte iónico, actividades enzimáticas, permeabilidad de la membrana,
cambios de propiedades de los receptores
·Desarrollo de modelos controlados “in vitro” y que
tengan directamente implicaciones para los mecanismos de interacción de campo
incluidas las interacciones no lineales y los modelos de dinámica molecular.
·Establecer consecuencias inductivas en áreas
cerebrales expuestas en proximidad y estudiar los cambios funcionales en
actividades funcionales superiores (memoria, lenguaje etc.).
Desde los
organismos públicos y también desde la industria deben ponerse en marcha los
mecanismos que permitan establecer con rapidez estos efectos reales, a pesar de
la complejidad que aparece, y la infinitud de consecuentes que aún tan solo se
apuntan. Sin embargo esto no es una hipótesis de trabajo, la existencia de
cientos de millones de emisores de RF, obliga a las administraciones públicas y
a la industria a establecer una cierta aplicación del “principio de precaución”
hasta que no se conozcan con suficiente claridad las consecuencias para la
salud. Conocer estas implicaciones obliga a una amplia colaboración
multidisciplinar que será imposible sin la colaboración de las instituciones y
los organismos responsables de la vigilancia y control de la salud.
3.Marco normativo
3.1Normativa de exposición a los campos electromagnéticos[8]
La preocupación por la salud humana, y los
factores que pudieran influir en ella han hecho que desde los años 60 se hayan
llevado a cabo multitud de estudios sobre si la exposición a los campos
eléctricos y magnéticos generados por las instalaciones eléctricas podría
suponer algún tipo de riesgo para la salud. En los últimos años esta
preocupación se ha extendido a todo el espectro de radiaciones electromagnéticas
no ionizantes, sobre todo a las empleadas por equipos de uso cotidiano, como los
hornos microondas o los teléfonos móviles y sus antenas de estaciones base
instaladas en las azoteas de los edificios.
Debido a la presión social, e incluso
política, algunos países y organismos científicos internacionales han creído
conveniente establecer algún tipo de normativa de exposición a los campos
electromagnéticos. En muchas ocasiones se ha hecho simplemente para tranquilizar
a la población, que demandaba a la administración una respuesta clara y concisa
a la pregunta de si estaban expuestos a niveles de campo potencialmente
peligrosos.
Sin embargo, elaborar una normativa ha
sido, y sigue siendo, un tema realmente complicado. La ausencia de pruebas
científicas fidedignas de que exista una relación entre exposición a campos
electromagnéticos y enfermedad alguna ha obligado a los legisladores a adoptar
una solución de compromiso. En la mayoría de los casos esta ha consistido en
legislar sobre los únicos efectos nocivos conocidos y comprobados de los campos
electromagnéticos: los efectos agudos o a corto plazo.
En este texto se utiliza la palabra
"normativa" para designar, en general, a todo tipo de documento emitido por un
organismo oficial en el que se incluya alguna forma de limitación de la
exposición a campos electromagnéticos, cualquiera que sea su motivación, ámbito
de aplicación, estatus legal o criterio para establecer esos límites.
Criterios para elaborar la normativa
Los exhaustivos estudios científicos
llevados a cabo no han hallado pruebas de que unos campos de tan baja frecuencia
e intensidad como los generados por las instalaciones eléctricas puedan producir
efectos nocivos "a largo plazo" (es decir, enfermedades) en la salud. Así lo han
declarado todos los organismos científicos que han estudiado este tema.
Sin embargo, estos campos sí pueden tener
ciertos efectos sobre el organismo: inducción de cargas y corrientes eléctricas,
percepción del campo por hormigueo, erizamiento del vello o magnetofosfenos
¾esos
destellos luminosos que se observan cuando nos frotamos los ojos¾,
absorción de energía o corrientes de contacto cuando se toca un objeto expuesto.
Estos son efectos agudos o "a corto plazo", y tras ser evaluados exhaustivamente
han sido descartados como fuentes de posibles enfermedades.
Hay que destacar que NINGÚN país ni
organismo científico ha establecido límites para la exposición a campos
electromagnéticos para prevenir enfermedades. Toda la normativa existente
actualmente se basa en unos de estos criterios:
·
Prevenir los efectos agudos a corto plazo.
·
Mantener el status quo (es decir, que las nuevas instalaciones y equipos
no generen valores de campo superiores a los ya existentes).
·
Establecer distancias mínimas a edificaciones o lugares accesibles.
Además de los distintos criterios técnicos
utilizados, las diferencias en cuanto a su estatus legal y su ámbito de
aplicación hacen que la normativa internacional sobre exposición humana a campos
electromagnéticos sea realmente dispersa. En cuanto al estatus legal hay cuatro
grandes categorías de normativa (aunque a veces es difícil distinguirlas):
·
Legislación. De obligado cumplimiento.
·
Normas. Elaboradas por organismos oficiales de normalización. No son de obligado
cumplimiento, a no ser que la legislación de cada país las mencione
explícitamente; pero en el caso de normas internacionales, cada país debe
trasponerla a su normativa nacional.
·
Guías. No son de obligado cumplimiento, ni los países deben trasponerlas a su
normativa; puede ser elaboradas por organismos normalizadores o científicos.
·
Recomendaciones. Tampoco son de obligado cumplimiento; suelen ser elaboradas por
organismos científicos.
Y cada normativa se puede aplicar a:
·
Los campos eléctricos y magnéticos de un rango de frecuencias determinado o a
todo el espectro electromagnético no ionizante.
·
Al público en general (exposición residencial) o sólo a trabajadores (exposición
laboral).
·
Únicamente a los campos generados por determinadas instalaciones o a la
exposición global.
·
Exposición constante o durante periodos determinados de tiempo.
3.2Normativa internacional sobre
exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial[9]
La normativa internacional más exigente y
comúnmente aceptada es la promulgada por la Comisión Internacional para la
Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP, International Comission
for Non Ionizing Radiation Protection) en 1998. ICNIRP es un organismo
científico vinculado a la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), creado en
1992 con el objetivo de investigar los riesgos que pudieran resultar de la
exposición a este tipo de radiaciones electromagnéticas y desarrollar técnicas
de protección.
En su guía de 1998 [disponible en la
dirección de Internet: http://www.icnirp.de], ICNIRP llegó a la conclusión,
después de examinar toda la literatura científica, de que los únicos efectos
nocivos conocidos y comprobados de los campos eléctricos y magnéticos de
frecuencia industrial son los efectos a corto plazo (agudos) que se
producen cuando la densidad de corriente que estos campos inducen en el interior
del organismo supera cierto valor umbral. Estos efectos se resumen en la
siguiente tabla:
Densidad de corriente inducida
Efectos biológicos
< 1 mA/m2
No hay
efectos biológicos.
1-10 mA/m2
Efectos
biológicos mínimos, no significativos.
10-100 mA/m2
Posibles
efectos sobre el sistema visual (fosfenos) y el sistema nervioso (pequeñas
contracciones musculares), sin riesgos para la salud.
100-1.000 mA/m2
Estimulación de tejidos excitables, por ejemplo nervios o músculos
(contracciones musculares y arritmias), con posibles riesgos para la
salud.
> 1.000 mA/m2
Posibles
extrasístoles y fibrilación ventricular, con riesgos comprobados para la
salud.
La densidad de corriente endógena en el
organismo humano ¾producida
por la actividad eléctrica natural en su interior¾
está alrededor de 10 mA/m2, aunque puede ser muy superior en zonas
determinadas; por ejemplo, una contracción ventricular del corazón puede
alcanzar 1.400 mA/m2, y en algunas situaciones se puede llegar
incluso a 10.000 mA/m2.
Así pues, la restricción básica establecida
por ICNIRP para los campos eléctricos y magnéticos de baja frecuencia consiste
en mantener en todo momento la densidad de corriente inducida por debajo de 10
mA/m2. Además, introduce un factor de seguridad adicional de 5 para
el público en general respecto a los trabajadores, ya que en el público puede
haber individuos especialmente sensibles por alguna razón (niños, ancianos,
enfermos) y que estén expuestos a valores de campo elevados durante mucho más
tiempo (exposición residencial frente a la exposición laboral); por lo que la
densidad de corriente inducida para el público no debe superar 2 mA/m2.
El inconveniente de este parámetro es que
no se puede medir directamente, por lo que hay que realizar unos cálculos para
relacionarlo con otros que sí lo sean, como la intensidad de campo. Para ello se
aplica un modelo matemático que tenga en cuenta tanto las propiedades eléctricas
del organismo expuesto (conductividad y permisividad) como las condiciones de la
exposición (tamaño, forma y posición del organismo), y se promedia en una región
específica del cuerpo.
Con estas condiciones, la guía de ICNIRP
establece los siguientes valores de referencia para la exposición a campos
eléctricos y magnéticos de 50 Hz:
Guía ICNIRP
Público
Trabajadores
Campo eléctrico
5 kV/m
10 kV/m
Campo magnético
100 mT
500 mT
En julio de 1999 el Consejo de la Unión
Europea, de acuerdo con su Comité Científico Director, publicó en el Diario
Oficial de las Comunidades Europeas una Recomendación para limitar la
exposición del público en general a campos electromagnéticos (de 0 Hz a 300 GHz).
Esta recomendación se basa en gran medida en la guía de ICNIRP y uno de sus
objetivos es homogeneizar la dispersa normativa sobre campos electromagnéticos
de cada uno de los países de la Unión Europea. Básicamente, recomienda
que el público no esté expuesto a campos
eléctricos y magnéticos de 50 Hz superiores a 5 kV/m y 100 mT,
respectivamente, en zonas en las que pase bastante tiempo.
Otra
iniciativa internacional destacable es la del Parlamento Europeo, que en 1994
emitió la Resolución A3-0238/94 sobre la lucha contra los efectos nocivos
provocados por las radiaciones no ionizantes. En ella se hacía eco del gran
incremento de todo tipo de radiaciones electromagnéticas artificiales en el
medio ambiente, y que a pesar de que no estaba demostrada su peligrosidad para
la salud, recomendaba seguir investigando. En lo relativo a las líneas de
transporte de energía eléctrica a muy alta tensión, la Resolución pedía que casa
estado estableciera pasillos a su alrededor en lo que se impida cualquier
actividad permanente o edificación, pero no daba valores ni indicaba a partir de
qué distancia se permitiría la edificación. Esta Resolución no ha sido
traspuesta a la Directiva Comunitaria ni ha sido adoptada por ningún país
miembro.
Italia es el
único país del mundo cuya legislación impone unas
distancias mínimas entre edificaciones y líneas eléctricas de alta tensión para
limitar la exposición a los campos eléctricos y magnéticos, aunque data de 1992
(antes de que aprobara la Resolución del Parlamento Europeo). Estas distancias
mínimas son:
·
10 metros a las líneas de 132 kV.
·
18 metros a las líneas de 220 kV.
·
28 metros a las líneas de 400 kV.
Hay que
destacar que diversos países occidentales, entre los que se encuentran Suecia y
el resto de los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia y Noruega), así como
Francia, Irlanda Portugal, Nueva Zelanda, Canadá, etc. no han promulgado ningún
tipo de normativa para limitar la exposición a campos eléctricos y magnéticos de
frecuencia industrial, a pesar de que a veces se dice que sí lo han hecho.
En el caso
de España, hoy en día tampoco existe una normativa específica sobre
exposición a campos electromagnéticos, aunque el Ministerio de Sanidad y
Consumo ha formado un grupo de expertos que está estudiando cómo implementar
la Recomendación europea en nuestro país.
Por último,
la Unión Europea está trabajando actualmente en la elaboración de una propuesta
de Directiva sobre "Disposiciones mínimas de seguridad y de salud relativas a la
exposición de los trabajadores a los riesgos derivados de agentes físicos",
destinada a mejorar la protección de los trabajadores frente al ruido audible,
vibraciones mecánicas, radiación óptica y campos electromagnéticos.
Resumen
de normativa
A
continuación exponemos una tabla resumen de todas las normativas nacionales
sobre exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia industrial (50
Hz; en Estados Unidos son 60 Hz), en las que se detallan los valores, tanto para
el público como para los trabajadores, el estatus legal de la normativa y en qué
se basa.
Normativa internacional de exposición a campos eléctricos (en kv/m)
y magnéticos (en mt)
de frecuencia industrial
ORGANISMO
Trabajadores
Público
Estatus
Base
ICNIRP
(para 50 Hz)
10 kV/m
500
mT
5 kV/m
100
mT
A
Z
PAÍS
Trabajadores
Público
Estatus
Base
UNIÓN
EUROPEA (a)
-
5 kV/m
100
mT
A
Z
Alemania
(b)
10 - 5 kV/m (a)
100
mT (a)
B
Z
Australia
30 - 10 kV/m (b)
5.000 - 500 mT
(c)
10 (d) - 5 (e) kV/m
1.000 (f) - 100 (e)mT
A
Z
Austria
30 - 10 kV/m (b)
5.000 - 500 mT
(c)
10 (d) - 5 kV/m
1.000 (f) - 100 mT
C
Z
Bélgica (b)
10 (g) - 7 (h) - 5 (i)
kV/m
B
Y
Bulgaria
25 kV/m
1.200 mT
-
C
-
(*)
Checoslovaquia (b)
15 (g) - 10 (h) - 1 (i)
kV/m
C
Y , X
Estados
Unidos
25 kV/m (o)
1.000 mT
(p)
-
A
Z
Florida (b)
10 (j) - 8 (k) - 2 (l) kV/m
20 - 15 mT
(r)
C
X , W
Minnesota (b)
8 kV/m (g)
D
Y
Montana (b)
7 (h) - 1 (l) kV/m
B
Y , X
New Jersey (b)
3 kV/m (l)
A
X
Nueva York (b)
11,8 (g) - 11 (m) - 7 (n)
- 1,6 (l) kV/m
20 mT
D
W
Oregón (b)
9 kV/m (i)
B
X
Holanda
250-62,5-40 kV/m (q)
600
mT
8 kV/m
120
mT
A
Z
Hungría
-
5 kV/m
-
-
Italia
(c)
-
10 - 5 kV/m (s)
1.000 - 100 mT
(s)
B
Y
Japón
(b)
3 (t)
B
X
Polonia
20 (u) - 15 kV/m
5.000 - 500 mT
(v)
10 - 1 (w) kV/m
-
B
Y , X , Z
Reino
Unido (b)
12 kV/m
1.600 mT
A
Z
Suiza
(d)
5 kV/m
100 - 1 mT
(x)
B
(*)
U.R.S.S.
25 - 5 (y) kV/m
20 - 15 - 10 - 5 - 1 kV/m(z)
B
Y , X
(*) Actualmente
son la República Checa, Eslovaquia y la C.E.I. (ignoramos si estas normativas
siguen en vigor)
LEYENDA
ORGANISMO/PAÍS
(a)
Es una recomendación aplicable únicamente en sitios donde el público pase
bastante tiempo.
(b)
Normativa referida al campo eléctrico y magnético generado únicamente por líneas
eléctricas aéreas y en la que no se hace distinción entre trabajadores y
público.
(c)
Italia, además, impone unas distancias mínimas a las líneas eléctricas de muy
alta tensión:
(10 metros a líneas de 132 kV
/ 18 metros a líneas de 220 kV / 28 metros a líneas de 400 kV)
(d)
Legislación aplicable a los campos generados por instalaciones estacionarias (no
incluye electrodomésticos).
EXPOSICIÓN DE TRABAJADORES Y PÚBLICO
(a) Campo eléctrico y magnético
generados por líneas eléctricas y transformadores de más de 1 kV. Se aplica en
edificios o terrenos con presencia no puntual de personas. Se puede alcanzar
valores de 10 kV/m y 200 mT
durante cortos periodos de tiempo que no excedan el 5% del día.
(b) El tiempo de exposición, en
horas al día, viene dado por: t<80/E
(siendo E la intensidad del
campo eléctrico externo entre 10 y 30 kV/m).
(c) Respectivamente: toda la jornada
laboral y 2 horas al día. Se puede alcanzar 25.000 mT
en extremidades.
(d) Durante unas pocas horas al día.
Se puede exceder unos minutos al día (hasta 20 kV/m durante 5 minutos en el caso
de Austria) siempre que se tomen precauciones para prevenir efectos indirectos.
(e) Durante 24 horas al día en
espacios abiertos en donde se pueda asumir de forma razonable que el público
pueda pasar una parte substancial del día.
(f) Durante unas pocas horas al
día. Se puede exceder unos minutos al día (hasta 2.000 mT
durante 5 minutos en el caso de Austria) siempre que se tomen precauciones para
prevenir efectos indirectos.
(g, h, i, j, k, l, m, n)
Respectivamente: campo generado por líneas eléctricas aéreas en general (g), en
el cruce de carreteras (h), en áreas accesibles o habitadas (i), líneas de 500
kV (j), líneas de 69-230 kV (k), en el borde de la calle (l), y en el cruce de
carreteras privadas (m) y carreteras públicas (n).
(o) Recomienda el uso de
dispositivos de protección (como trajes aislantes) para campos por encima de 15
kV/m.
(p) La exposición de las
extremidades puede alcanzar 5.000 mT.
Los trabajadores con marcapasos no deben exponerse a campos por encima de 100
mT.
(q) Respectivamente: exposición del
cuerpo, excluyendo la cabeza e incluyendo la cabeza, cuando no sean posibles
efectos indirectos, y exposición cuando sean posibles efectos indirectos.
(r) Respectivamente, campo
magnético generado por líneas eléctricas aéreas de 500 y 230 kV.
(s) Respectivamente, exposición
durante unas pocas horas al día y donde se pueda asumir de forma razonable que
el público pasa una parte significativa del día.
(t) No se aplica donde raramente
haya personas presentes.
(u) Durante 2 horas al día como
máximo.
(v) El tiempo de exposición, en
horas al día, viene dado por: D=H2t
(siendo H la intensidad del
campo magnético externo en kA/m y D=1,28(kA/m)2h;
resultando 8 horas a 500 mT
y 5 minutos a 5.000 mT).
(w) En zonas donde haya viviendas,
hospitales, escuelas, etc.
(x) Se aplica a las líneas aéreas y
subterráneas de nueva construcción de más de 1 kV y a todas las subestaciones y
transformadores. Es posible hacer excepciones si se han tomado medidas adecuadas
para reducir el campo.
(y) Exposición durante un periodo de
tiempo (en horas al día) dado por: t=50/E-2
(siendo E la intensidad de
campo eléctrico externo entre 5 y 20 kV/m;
para valores entre 20-25 kV/m
la duración máxima de la exposición será de 10 minutos).
(z) Respectivamente: campo eléctrico
generado por líneas eléctricas aéreas en áreas no accesibles, deshabitadas,
cruce de carreteras, áreas habitadas y edificios.
ESTATUS
A - Guía o Recomendación.
B - Legislación (de obligado
cumplimiento).
C - Norma (a veces con cierta fuerza
legal) [En el caso de Austria es una Norma Experimental o Prenorma].
D - Valor exigido por la
administración para autorizar la construcción de una nueva instalación
eléctrica.
BASE
Z - Limitar la densidad de corriente
inducida en el interior del organismo.
Y - Preocupación por posibles
efectos en la salud.
X - Percepción de hormigueo en la
piel o chispazos.
W - Limitar el campo a los valores
que generan las instalaciones ya existentes.
3.3Normativas que regulan los valores límite de exposición[10]
Para asegurar que los aparatos emisores de
radiofrecuencia sean seguros y que su uso no interfiera con el de otros
aparatos, se han adoptado normas internacionales, por diferentes organismos para
el caso de emisiones no ionizantes, entornos no controlados (exposición
permanente) y radiación continua, a continuación se destacan las más
importantes.
Existe una norma experimental ENV
50116-2:1995 aprobada por el CENELEC y ratificada por AENOR como norma española
experimental, esta norma es de aplicación provisional, en estos momentos el
CENELEC a través del grupo de trabajo TC211 esta trabajando sobre el desarrollo
de una nueva normativa, cuyos límites son los mismos que los establecidos por
ICNIRP en abril del 98.
La Comisión Internacional de Protección
contra las Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP), organización no
gubernamental reconocida oficialmente por la OMS, ha establecido los límites
admisibles de la exposición a campos de radiofrecuencia; publicando en abril de
1998 (Health Physics) el documento: “Guidelines for Limiting Exposure to Time-Varying
Electric, Magnetic, and Electromagnetic Fields (up to 300GHz)”, que establece
las líneas y directrices para limitar la exposición a campos electromagnéticos
variables en el tiempo. Las directrices de la ICNIRP se prepararon sobre la
base del examen colegiado de todas las publicaciones científicas, incluidas las
relativas a los efectos térmicos y no térmicos.
Recientemente, el 12 de julio de 1999, se
aprobó la recomendación del Consejo Europeo sobre la limitación de la exposición
del público general a campos electromagnéticos (0 Hz a 300 GHz) (1999/519/EC).
Cuyos límites coinciden con los establecidos en la de ICNIRP en las bandas en
que coinciden ambas. La Comisión en esta recomendación invita a los Estados
Miembros a adoptar un marco de restricciones básicas y niveles de referencias
basados en las indicadas en la recomendación, así como procurar que ser respetan
los niveles establecidos.
En las Tablas 1 y 2 que siguen, se
presentan los límites de exposición máximos cuantificados en forma de densidad
de flujo de potencia recomendados por diferentes Países y Organismos
Internacionales para el caso de emisiones no ionizantes, entornos no controlados
(exposición permanente) y radiación continua.
Tabla 1
País
Límite (mW/cm2)1
AUSTRALIA
0,45 a 900 MHz
0,90 a 1800 MHz
CANADA
1,0
CHECOSLOVAQUIA2
0,0025
ESPAÑA (INSHT)3
0,45
ESTADOS UNIDOS (ANSI)4
0,57
ESTADOS UNIDOS (FCC)5
0,57
ESTADOS UNIDOS (NCRP)6
0,57 a 900 MHz
1,0 a 1800 MHz
POLONIA
0,01
REINO UNIDO
0,57 a 900 MHz
1,00 a 1800 MHz
Notas:
1.- Cuando no se expresa distinción con la
frecuencia, se entiende de 100 a 300.000 MHz.
2.- Actualmente República Checa
3.- INSHT: Instituto Nacional de
Seguridad e Higiene en el Trabajo.
4.- ANSI: American National
Standards Institute.
5.- FCC: Federal Communications
Commission.
6.- NCRP: National Council on
Radiation Protection.
Tabla 2
Organismo
Límite (mW/cm2)
CENELEC
Commite Européen de Normalization
Electrotechnique)
0,45 a 900 MHz
0,90 a 1800 MHz
ICNIRP
International Commission on Non
Ionizing Radiation Protection)
0,45 a 900 MHz
0,90 a 1800 MHz
Recomendación del Consejo
de 12 de julio de 1999.
0,45 a 900 MHz
0,90 a 1800 MHz
A parte de estas recomendaciones y normas
europeas, hay países que tienen normas legales en general de ámbito nacional,
por los países siguientes: Alemania (DIN VDE 848), Australia, Austria (ÖNORM s
1120), Bulgaria, Canadá, Finlandia, Polonia, Suecia (NBOSH) y USA /ANSI
(C95.1-1991).
En España, los valores
de potencia de transmisión de las estaciones base están limitada por la ley (BOE
231, del 27/09/1994; Orden del 26/09/1994). Los máximos permitidos de potencia
radiada han sido fijados en 320 W para el sistema GSM-900 y en 20 W para el DCS-1800.
Los valores reales de potencia de transmisión de las estaciones base suelen ser
netamente inferiores a los límites establecidos. Así, por ejemplo, para el
sistema GSM-900 denominado “Movistar”, las potencias se encuentran en un rango
desde 30 W a 250 W, dependiendo del entorno, del objetivo de cobertura, de la
densidad de estaciones base de la zona, del tipo de antena, etc. (información
facilitada por Telefónica Móviles).
Por lo que
respecta a España la inquietud social acerca de los efectos en la salud de los
campos electromagnéticos procedentes de instalaciones o redes de energía
eléctrica o de telecomunicaciones no alcanza más allá de una docena de años. Sin
embargo, esa inquietud, transformada en descontento y a veces en verdadera ira
contra las empresas implicadas y las Administraciones competentes, no ha cesado
de incrementarse, alcanzando actualmente niveles de auténtica generalización
territorial, contándose por decenas las asociaciones y plataformas que mantienen
pulsos reivindicativos con empresas e instituciones.
Se cifra en 25 o 30 años el período en el
que la polémica científico-tecnológica sobre los efectos de los campos
electromagnéticos en la salud y el medio ambiente ha alcanzado relevancia
social, con reflejos en la opinión pública cada vez más nítidos o acentuados.
Así, la obra The zapping of América, del periodista norteamericano Paul
Brodeur, reflejaba ya en 1977 una larga lista de síntomas en la salud en
distintos colectivos, de suspicacias entre el público y de actitudes críticas en
una parte de la comunidad científica.
Dado que la dinámica de este fenómeno
social muestra evidentes signos de permanencia e incluso de agravación, procede
sintetizar la descripción, tanto de las causas que los han originado como de las
formas que adquieren las expresiones de protesta.
A.Sobre las causas
En general, las tecnologías de las que se
derivan campos electromagnéticos en el entorno, se han ido extendido sin
análisis ni pruebas suficientes acerca de la inocuidad de estos efectos físicos.
A lo anterior han contribuido notablemente
dos factores de peso. El primero es el enorme poder económico y político de las
empresas de electricidad y telecomunicaciones, hasta ahora asimilables al propio
Estado; el papel desempeñado de servicio público ha contribuido a ello en gran
medida. El segundo es el alto “prestigio” social de las técnicas relacionadas
con la electricidad, la electrónica o las telecomunicaciones, rodeadas de un
aura que las hace esenciales a todo proceso de desarrollo y modernización.
La consecuencia ha sido que estas
tecnologías, mejor, las empresas que las desarrollan y comercializan, no se han
visto obligadas –ni social ni políticamente- a garantizar márgenes de seguridad
ampliamente asumibles.
Como actitud general, las Administraciones
públicas han estado –y están- mucho más próximas a las empresas que a las
organizaciones ciudadanas, observando frente a este problema (como a casi todos
los de índole sanitaria o ambiental) un comportamiento tardío, seguidista y
falto en general de reflejos y de iniciativa.
Mientras tanto, las aportaciones críticas y
disconformes han ido aumentando, en tono y extensión, entre los colectivos de
científicos, llegándose a una situación de verdadera desmitificación de esas
tecnologías, que han empezado a ser acusadas de producir daños e impactos sin
precedente.
B.Sobre las formas expresivas de la inquietud
A consecuencia de todo lo anterior, el
ciudadano ha sentido, en sus reclamaciones o reivindicaciones más o menos
personales, un claro distanciamiento entre sus intereses y los de esas empresas
o administraciones, con sentimientos en auge de impotencia e indefensión, lo que
ha generado un malestar creciente y generalizado.
Con mayor o menor fundamento, se han ido
acumulando las pruebas contra la pretendida inocuidad de los campos
electromagnéticos, consistentes en una variada gama de enfermedades o síntomas
patológicos, lo que ha acelerado el descontento y ha teñido de tintes dramáticos
ciertos casos conocidos. Las empresas nunca han reconocido su responsabilidad en
daño alguno, insistiendo en su posición: Ningún estudio científico demuestra que
pueda haber daño fisiológico alguno por los campos electromagnéticos. La opinión
pública, por su parte, recusa ese principio por razones tanto éticas como
científicas, anteponiendo este otro: Nadie puede garantizar que no existan
efectos negativos. Y lanzan sobre las empresas la responsabilidad de la prueba
de la carga: son ellas las obligadas a dar las garantías científico-técnicas y
sociales suficientes.
La opinión pública, organizada en
asociaciones, grupos y plataformas, viene desempeñando un papel esencial en el
desarrollo de la polémica, forzando a las tomas de posición de las diversas
partes en conflicto, especialmente las Administraciones (mucho más la local y
autonómica que la estatal) que se ven obligadas a separarse de los criterios e
intereses de las empresas. Con su acción, las asociaciones contribuyen a la
producción de estudios analíticos y epidemiológicos, a la revisión y elaboración
de normativa y a la generación incluso de precedentes judiciales de creciente
interés.
Recogiendo la experiencia de problemas y
tensiones semejantes a lo largo del último cuarto de siglo, las asociaciones
desconfían de los organismos internacionales de los que emana la normativa, por
haber mostrado muchas veces sus vínculos con los sectores económicos y con la
parte más contemporizadora de la comunidad científica internacional.
Aunque en esta dialéctica entre empresas y
sociedad los primeros conflictos han tenido que ver con líneas eléctricas de
transporte a alta tensión o con subestaciones y transformadores, ha sido con
motivo de la extraordinaria expansión consumista de las telecomunicaciones como
se ha llegado a una situación de verdadera crisis entre la opinión pública y los
niveles institucionales (empresas y administraciones).
En este forcejeo, grupos vecinales y
ecologistas (a los que se van a añadiendo grupos de científicos y corporaciones
de tipo profesional e incluso político o sindical) vienen desplegando su
actividad de denuncia y exigencia basándose en principios indiscutibles, como
son los derechos constitucionales a la salud y su garantía; la obligación de las
instituciones de atender a los intereses ciudadanos siempre con preferencia a
los intereses empresariales; el deber ciudadano y ético de los científicos y
técnicos a asumir un papel activo a favor de la sociedad; y el carácter
generoso, público y en definitiva social, de su propio papel crítico y
reivindicativo.
Noviembre 2000
[1]Alicia Torrego (Colegio de
Físicos) y Luis Ayuso (Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales). Comité
Organizador del V Congreso Nacional del Medio Ambiente.
[2]Luis Ayuso. Colegio de
Ingenieros Técnicos Industriales.
[3]Luis Ayuso. Colegio de
Ingenieros Técnicos Industriales.
[4]Carlos Llanos. Departamento
de Medio Ambiente. Red Eléctrica de España.
[5]Silvia Guzmán. Departamento
de Medio Ambiente. Telefónica Móviles.
[6]Aportación presentada por
Dr. Alejandro Ubeda, Investigador del Laboratorio BioElectroMagnética. Dpto.
de Investigación del Hospital Ramón y Cajal y Francisco Vargas, Subdirector
General de Sanidad Ambiental del Ministerio de Sanidad y Consumo.
Por
razones de espacio se han suprimido, en esta versión preliminar del
documento del grupo de trabajo, las referencias bibliográficas que avalan
este trabajo. En el documento final se incluirán íntegramente.
[7]Aportación presentada por
Dr. Ceferino Maestú y Dr. José Luis Bardasano, Dtor. del Dpto. de
Especialidades Médicas, Facultad de Medicina, Universidad de Alcalá de
Henares.
Por
razones de espacio se han suprimido, en esta versión preliminar del
documento del grupo de trabajo, las referencias bibliográficas que avalan
este trabajo. En el documento final se incluirán íntegramente.
[8]Carlos Llanos. Departamento
de Medio Ambiente. Red Eléctrica de España.
Por
razones de espacio se han suprimido, en esta versión preliminar del
documento del grupo de trabajo, las referencias bibliográficas que avalan
este trabajo. En el documento final se incluirán íntegramente.
[9]Carlos Llanos. Departamento
de Medio Ambiente. Red Eléctrica de España.
Por
razones de espacio se han suprimido, en esta versión preliminar del
documento del grupo de trabajo, las referencias bibliográficas que avalan
este trabajo. En el documento final se incluirán íntegramente.
[10]Silvia Guzmán. Departamento
de Medio Ambiente. Telefónica Móviles.
Por
razones de espacio se han suprimido, en esta versión preliminar del
documento del grupo de trabajo, las referencias bibliográficas que avalan
este trabajo. En el documento final se incluirán íntegramente.
[11]
Pedro Costa Morata. Colegio de Ingenieros Técnicos de Telecomunicaciones,
con la colaboración de Juan Manuel Román, CAVE.